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Cómo nos percibe el sector privado internacional
Abel Calvo Sector telecomunicaciones: modelo a seguir Pedro Palma, presidente de Venamcham (Cámara Venezolano-Americana de Industria y Comercio) Estados Unidos es el primer socio comercial de Venezuela. Durante el año 2000 las importaciones provenientes de ese país alcanzaron 2.739 millones de dólares (39,4% del total), frente a exportaciones por el orden de 960 millones de dólares (36,3%. No incluye exportaciones de petróleo y hierro del sector público), según la Ocei. Según Palma, Venezuela no es un paraíso para los inversionistas. "Es necesario distinguir determinadas áreas o sectores donde el país tiene ventajas comparativas con respecto a otros países que atraen más a la inversión. El sector energético es uno de ellos. Recientemente el sector de telecomunicaciones se convirtió en otro. El sector minero se percibe como que puede resultar interesante, al igual que el sector eléctrico, por las cuantiosas inversiones que hay que realizar. El sector químico, petroquímico, derivados del gas, etc." Sin embargo, "es necesario que se den las condiciones para que ese atractivo se materialice y, por lo tanto, haga que las inversiones vengan. Venezuela no está sola en el mundo, está compitiendo con otros países que también quieren atraer inversiones y que tienen muy claro el concepto de que se tiene que crear el escenario propicio para que esas inversiones se den". Palma cita el sector de las telecomunicaciones como modelo a seguir: "Se hizo una Ley de Telecomunicaciones con una participación muy activa de diferentes inversionistas y entes que podían estar involucrados en ese sector, tomando en consideración su opinión y sus aportes. Al hacerse eso bien, en combinación con una reglamentación de esa ley, con un sistema de supervisión importante, y con el establecimiento de un escenario propicio para esa inversión, pues ahí están los resultados". Para el presidente de Venamcham, mientras esté indefinido el marco legal en materia tributaria, laboral, de seguridad social, hidrocarburos, gas, químico, etc. se genera incertidumbre y "una actitud de espera por parte de los inversionistas hasta que las cosas estén definidas para poder determinar si es Venezuela o es otra parte donde van a invertir". Uno de los factores más negativos, en opinión de Palma (quien es economista de profesión), es la sobrevaluación de la moneda, lo que incrementa los costos en Venezuela desde el punto de vista del extranjero, y esto a su vez resulta perjudicial para sectores como el turístico. No obstante, Palma es optimista con respecto a la reactivación económica del país. "Sin duda alguna tenemos con qué hacerlo, si creamos las condiciones propicias para que la inversión privada y extranjera vuelva a florecer. Si creamos un Estado más efectivo y eficiente en las actividades que realmente tiene que realizar. Lo que tenemos es que disciplinarnos, hacer las cosas bien, liderar un proceso de desarrollo bien estructurado, para que esas condiciones vuelvan a darse en el país". Existe la necesidad de integración regionalJuan González Velazco, presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolano-Colombiana (Cavecol) En los tres últimos años el comercio bilateral entre Venezuela y Colombia ha cerrado a favor de esta última. Sin embargo, desde 1990 hasta el presente se han generado casi 21 millardos de dólares en comercio conjunto, de los cuales 4 millardos quedan a favor de Venezuela. Las actividades económicas binacionales generan 200 millones de dólares al año, y 500 mil empleos directos. Para el representante empresarial, el tema más importante en este momento es el de la integración de los países andinos. "Nuestra percepción es que hay una carencia de compromiso político en este proceso de integración. Cavecol ha luchado muy duro para recuperarla, y hemos logrado que los gobiernos entiendan que el futuro económico y social entre nuestros dos países, si había un factor que lo puede impulsar, es el proceso de integración, porque es uno de mayores factores generadores de riqueza a futuro. Por eso el mundo vive un proceso de integración regional en todas partes". González asegura que el gobierno nacional ha sido muy abierto y receptivo. El problema es que "la ejecución no coincide con esa receptividad. Estamos luchando para que eso cambie, trabajando en equipo con ellos". Por otra parte señala que la industria venezolana no es competitiva frente a las demás naciones de la Comunidad Andina, y mucho menos frente a terceros países. "Venezuela en general es más costosa que los demás países, muy en particular por la capacidad competitiva de nuestra moneda. Por eso muchas empresas se están mudando a otros países, para reducir sus costos de producción y no perder su capacidad competitiva. Venezuela tiene que tener un plan macroeconómico que le devuelva la capacidad competitiva a los sectores productivos venezolanos. Mientras eso no se haga, ningún plan de promoción e impulso a la inversión se logrará. Nuestro aparato productivo tecnológicamente está muy bien. El problema de la competitividad está en otros parámetros que no controla la industria. El recurso humano venezolano es muy bueno, pero necesita apoyo y formación". González insiste en que la integración es la clave para la prosperidad y para hacerse menos vulnerable a las fluctuaciones de la economía internacional. "Estamos haciendo énfasis en que tenemos que profundizar los lazos de unión, de integración y crecimiento de la Comunidad Andina. Existe la necesidad de que se cree una moneda común para que a la vuelta de unos años podamos tener unas variables macroeconómicas similares, para que la competencia sea más justa y equitativa. Hacen falta más mecanismos de integración. Tenemos que impulsar la voluntad política de nuestros gobiernos hacia ello. Para ello necesitamos la puesta en marcha de un Banco Central Andino, entre otras cosas". Por último, el presidente de Cavecol expresa que "lo único que esperamos es que las cosas se hagan ajustadas al estado de derecho. Ninguna nación que quiera prosperar lo va a lograr sin ajustarse a ello. Lo que ha faltado aquí es organización, planes, instituciones sólidas y un imperio de la ley que todo el mundo cumpla". Potencial de estrella José Luis Lobón, presidente de la Cámara Venezolano-Española de Industria y Comercio (Cavesp) A Venezuela y España las une una relación de afinidad bastante marcada, quizás más de lo que se puede apreciar a primera vista. En los últimos años las relaciones comerciales con la Madre Patria se han incrementado notablemente, entre otras cosas porque las empresas españolas ven en Venezuela una puerta al mercado latinoamericano. Durante 2000, las exportaciones hacia esa nación fueron de 412,8 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 383,3 millones. Por primera vez en cuatro años la balanza se inclinó hacia este lado del Atlántico. La relación entre ambos países es de familia, afirma decididamente José Luis Lobón, "porque hablamos el mismo idioma, tenemos la misma religión, el mismo enfoque, los mismos problemas y los mismos defectos". Lobón afirma que Venezuela tienen los recursos necesarios para ser un país estrella. Comienza mencionando la industria petrolera y todo su potencial aguas abajo, y el gas, que puede llegar a tener tanta fortaleza como el petróleo. Sin embargo, acota que hay que desarrollar industrias de carácter nacional e internacional a través de asociaciones estratégicas. Uno de los aspectos en donde observa mayor potencial es en el turismo, pero necesita trabajo previo, infraestructura y la actitud adecuada hacia el negocio. "Me sorprendo cuando veo que quieren traer asesores cubanos para el turismo, cuando todo lo que tienen ellos lo aprendieron de los españoles. España recibe anualmente 70 millones de turistas, el doble de su población, frente a los 20 millones que recibe Cuba". Lobón hace referencia al recurso humano local: "El carácter del venezolano es más abierto, más receptivo que el de otros países. Los obreros y trabajadores aprenden muy bien y respetan la organización". Cita como ejemplo que cuando llegó al país hace 50 años, como miembro de una empresa cuyo sistema era repetir el modelo de negocios en cada nueva nación donde se instalaban, la filial local obtenía mejores resultados debido a que los obreros venezolanos eran mucho más productivos que los de otros países de la región. La gerencia local y los altos mandos también se perciben como altamente capacitados. Sin embargo, en su opinión falta gente preparada para los mandos medios en las empresas, y faltan profesionales de oficios (plomería, carpintería, jardinería, etc.), que son tan importantes para la economía como los ingenieros y los doctores. Dice que hay que crear escuelas artesanales para preparar gente en estas áreas según el ejemplo de España, donde existen instituciones de carácter universitario dedicadas específicamente a esta tarea. Por último, Lobón insiste en que tiene una visión muy positiva y optimista del país. Para demostrarlo confiesa que aceptó a regañadientes la asignación del grupo empresarial para venir a trabajar acá al país. Pero hoy, 50 años y una gran familia más tarde, dice que se siente tan venezolano como el que más. Comenta que, a diferencia de muchos otros hijos de inmigrantes, los suyos no tienen ningún interés en dejar el país. Hay que dar valor a las cosas Franco Soressi, secretario general de la Cámara de Comercio Venezolano-Italiana (Cavenit) Desde hace muchos años la comunidad italiana ha sido una de las más prósperas en Venezuela. En el comercio bilateral, en 2000 se exportaron a Italia 395,5 millones de dólares, y se importaron 742 millones. Sin embargo, "los últimos tres años han sido de cambios profundos, con una realidad que ha veces es difícil interpretar, desde adentro y desde afuera", comenta Soressi. "Los empresarios aquí han aprendido a manejarse en este mercado, pero nunca han tenido niveles de producción suficiente para estar presentes en otros mercados. Venden algunos productos, pero no tienen inversiones mixtas en otros países. Esto no les ayuda en el momento de leer una realidad que es cambiante". Soressi expresa que una de las fallas más graves en el país es que se está perdiendo de vista el elemento más importante: el valor que tienen las cosas. "Hay tres entidades clave: la empresa, el municipio y la universidad. Hay que lograr una clara sensibilidad y visión del municipio, de su riqueza al tener presencia universitaria y presencia de empresarios, y la posibilidad de que los tres trabajen juntos. Un tema de base del desarrollo de la economía es la valorización del territorio. Aquí todavía estamos sometidos a otros temas más apasionantes, como el de las tierras, pero el problema real es otro, es la valorización del territorio, no es su posesión. Tener un terreno agrícola sin valorizarlo, sin tener la capacidad de invertir en él, es como tener un galpón vacío y pensar que se produce". "Los venezolanos son despiertos", dice con respecto al material humano, "bien conducidos dan para la tarea que se les asigne. Tienen buena manualidad. Son emprendedores, creativos, participan con ideas cuando se les involucra. Tienen muchos deseos de superación". Pero hay un atraso en materia sindical: "Aquí los sindicatos todavía se preocupan por el aumento de sueldo, cuando en los países desarrollados tienen una función más social, se dedican al tema ambiental, a la seguridad industrial, etc." Concluye con la siguiente reflexión: "En un país en el que el petróleo es la principal fuente de recursos, hay que asegurarse de que ese `chorro´ que entra en la economía encuentre las canalizaciones adecuadas. Debe haber una distribución más equitativa de esas riquezas". Coincide con el presidente de la Cámara Española al apuntar que "quizás faltan las asociaciones mixtas, joint-ventures. Si no se cuenta con la idea de las empresas mixtas es muy difícil promover la exportación. Eso ayudaría a las empresas locales a innovar en tecnología y, más importante, en su mentalidad, para que aprendan a trabajar en otros mercados. Debe haber una serie de profesionales que manejen los códigos de las grandes capitales. No es tan importante tener un genio, lo que es importante es tener un grupo de profesionales que reaccionen del mismo modo aunque se encuentren en Buenos Aires, en Lima o en Caracas, que haya un estándar. Hay que reforzar todas las reuniones, foros y mesas de diálogo que se puedan generar entre los actores para alcanzar el objetivo de valorizar". Requisitos indispensables: rentabilidad y seguridad Gerd Petersen, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industria Venezolano-Alemana (Cavenal) Durante el año 2000 Venezuela exportó 836,8 millones de marcos alemanes (391 millones de dólares al cambio del 10 de octubre 2001), e importó desde allá 1.080,6 millones de marcos (505 millones de dólares). "Un inversionista alemán, uno chino o uno venezolano buscan, en principio, lo mismo: rentabilidad y seguridad. Todo lo demás son detalles secundarios", declara Petersen. Con respecto a la percepción sobre Venezuela, comenta: "Ahorita funciona bien todo negocio de importación y distribución, porque el mercado es interesante, los precios son altos por la moneda sobrevaluada. Pero no invierto en plantas porque eso me ata a largo plazo y me expone a riesgo". "Hace unos días el presidente de una compañía me dijo, `Tengo un grandísimo problema: hace dos años que reporto trimestre tras trimestre excelentes cifras y la única respuesta que recibo es que sí, que está bien, pero, ¿qué va a pasar el próximo trimestre?´. Están preocupados por el discurso político. Ha habido muchas amenazas por parte de los políticos, aunque no se han cumplido". La respuesta del Estado es deficiente. "No ha pasado nada. Igual que las amenazas, las mejoras tampoco se cumplen". El empresario alemán expresa que muchas compañías se han ido a Colombia, a pesar de los problemas que hay allá, "porque hay una política económica a largo plazo que funciona y es muy estable. Si en Colombia usted tiene un problema jurídico, va a los tribunales y consigue, en un plazo aceptable, una sentencia ajustada a ley. Pero aquí el problema no es que uno esté conforme o no con la sentencia, sino que no hay sentencia, uno queda en un limbo. Por otro lado, la falta de seguridad personal tiene un costo muy alto. Me veo obligado a traer menos gente, o gente menos calificada, o la gente calificada quiere mucho dinero para exponerse a ese riesgo". Según su percepción, "los empleados venezolanos son muy trabajadores, inteligentes, motivados hacia la formación. Tienen mucha flexibilidad, mucha inventiva para resolver problemas. Ese recurso humano en un ambiente estable es muy valioso. Muchas veces les falta educación básica. Un bachiller aquí tiene un nivel bastante deficiente. Sin embargo, vienen con muy pocos dogmas. El alemán es mucho más rígido, menos flexible, se limita a su función. El venezolano, en cambio, si hay que hacer algo, lo hace". Cuando se habla de economía y de fortalezas, "no podemos dejar de lado la política, porque aquí el Estado es, por mucho, el empresario más grande del país. Controla la industria (en volumen), las finanzas y el reglamento, y es el terrateniente más grande del país. Por lo tanto es mi competidor más fuerte". "Venezuela es un país energético. Petróleo, gas, agua, sol, viento, todo eso es energía. Hay que transformarlo. Como toda riqueza natural, no es riqueza mientras no se trabaje y se aproveche. Pero hay que crear el marco jurídico y la estabilidad a largo plazo. Venezuela tiene potencial de agro muy fuerte, así como de turismo. Hay mucho know-how en el país, y el gobierno debería aprovecharlo, consultar al sector privado. Si hay diálogo, se puede lograr mucho, porque uno necesita del otro y viceversa", concluye Petersen. |
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