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Señales equívocas

El ex canciller Simón Alberto Consalvi advierte sobre las consecuencias del lenguaje antiamericano del discurso oficial, y agrega que la "revolución bolivariana no se mantiene con bolívares bolivarianos sino con dólares americanos"

Eloi Yagüe

Para Simón Alberto Consalvi, dos veces canciller y ex embajador de Venezuela en Washington, a partir del 11 de setiembre hay una mayor sensibilidad en las definiciones y acciones en materia de política internacional, por lo tanto es preciso que el gobierno defina "con quién estamos y contra quién estamos", pues Estados Unidos sigue siendo el principal mercado para el petróleo venezolano, pero podría dejar de serlo a causa de las señales equívocas que manda el gobierno.

En política internacional –señala– no se rectifica de la noche a la mañana, las percepciones demoran mucho tiempo en cambiarse cuando uno quiere rectificar. Cuando yo hablo de definiciones no se me ocurre pensar que podamos estar incondicionalmente con nadie, pero tampoco con ningún país, por ejemplo Estados Unidos; pero en ese mundo que se está vislumbrando ahora sería impertinente pretender que acepten a Venezuela como un país disidente, como un país situado en una alianza con quienes consideran a Estados Unidos como el país que debe ser derrocado en su presunta hegemonía internacional.

Explica Consalvi que cuando habla de hegemonía usa un término del presidente de la República Bolivariana, quien en su última visita al Medio Oriente dio un discurso en Irán en donde justamente el tema del análisis fue la hegemonía de Estados Unidos. "De aquí en adelante discursos como ese no digo que no puedan ser posibles, lo que no es posible es que no tengan consecuencias graves para Venezuela".

-¿Entonces ahora es más importante que nunca sopesar las palabras?

-Absolutamente. A partir de esta etapa es preciso y deseable que Venezuela se plantee con seriedad lo que es la política internacional. Si se trata de una política internacional de Estado o si se trata de una política internacional que obedezca a los intereses exclusivos del gobierno o del partido de gobierno. Es una cuestión fundamental para Venezuela definir lo que debe ser la política exterior determinando nuestros intereses fundamentales y obedeciendo e interpretando esos intereses fundamentales de modo tal que por ninguna circunstancia los pongamos en juego.

Observa Consalvi que en el mundo actual las opciones son reducidas y Venezuela, como país exportador de petróleo, no tiene sino un gran mercado "y si nosotros condenamos ese mercado por ser leales a una determinada ideología, llamémosla antiimperialista o antiamericana, pues simplemente estaremos actuando de una manera muy inconsciente porque perdido ese mercado, perdida esa relación, simple y llanamente no tendremos otra opción".

-¿Tenemos problemas de continuidad con nuestra política exterior?

-A través de ochenta años ha habido etapas de discrepancia a fondo con Estados Unidos en distintas oportunidades, como cuando se denunció el tratado comercial en la época de Caldera, así como ha habido entendimientos estratégicos y políticos en momentos muy críticos como la crisis de los cohetes en Cuba. Pero la comprensión de que las relaciones son más importantes que las discrepancias y que estas se resuelven a través de la negociación ha sido un denominador común.

Como balance, el ex canciller considera que la relación entre ambos países ha sido "absolutamente beneficiosa. Para Venezuela habría sido impensable no contar con el mercado norteamericano y si no hubiéramos contado con él la situación del país habría sido completamente distinta. De modo que ha sido una relación que no puede a mi juicio jugarse por opciones que no existen. El problema no es que la relación no sea grata con determinados factores políticos en Venezuela, la cuestión es mucho más de fondo: es que no hay otra opción de mercado que permita el ingreso que hemos tenido a través de tantas décadas".

-¿Es correcta la posición que ha asumido la Opep de garantizar el suministro?

-Sin duda alguna en cuanto a esta emergencia, pero si Venezuela adopta de modo permanente, persistente, una posición de alejamiento de Estados Unidos, ya no es un problema de que nosotros garanticemos el abastecimiento; ya el problema va a estar en manos norteamericanas en cuanto a que ellos nos garanticen el mercado. Esa es la otra cara de la moneda.

Advierte Consalvi que esa moneda se puede voltear de proseguir el gobierno con el discurso antiamericano lanzado por Chávez desde Irán e Irak, ya que actualmente hasta países como Rusia y China tienen frente a Estados Unidos una posición de mucha mayor comprensión que la que tiene Venezuela. China -recuerda- acaba de formalizar con Estados Unidos su ingreso en la Organización Mundial de Comercio.

-Entonces, ¿cómo se justifica y cómo se explica el discurso antiamericano de Venezuela? -se pregunta Consalvi. No tiene ningún sentido, lo cual -reitero- no quiere decir que no tengamos un espacio para discrepar con Estados Unidos.

Para el ex canciller, la integración andina es la segunda prioridad, porque es un proceso que tiene treinta años y a su juicio ha avanzado "de una manera increíble y las perspectivas son muy buenas". Por lo tanto considera que no hay explicación para desechar este proceso o perturbarlo con otras iniciativas como la tomada por el presidente Chávez de negociar unilateralmente entre Venezuela y Mercosur. "Eso es algo que yo no quisiera llamar disparate, pero está muy cerca de serlo".

-¿Cómo podría Venezuela mejorar su imagen ante Estados Unidos?

-Yo creo que hay varias opciones, por un lado definir nuestros propósitos en política internacional, nuestra posición frente a Estados Unidos; por otro lado revisar las alianzas estrechas -porque relaciones normales siempre las hubo- con países considerados ahora como adversarios de Estados Unidos. Y en materia de inversiones creo fundamental que se continúen las negociaciones para las suscripción del convenio sobre garantía y seguridad a las inversiones.

Otra cuestión que señala Consalvi es la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, actualmente en discusión. "El petróleo debe verse con cautela porque abunda en el mundo. Entonces no se trata de que estemos haciendo cada día más rigurosas las condiciones de la explotación del petróleo en Venezuela. Debemos mirar lo que está haciendo México, qué es lo que están haciendo Estados Unidos y Canadá en la política energética del presidente Bush, pues, como lo dijo Quirós Corradi en una frase afortunada, el mensaje que nos dieron a entender es que somos importantes pero no indispensables.

Para el ex canciller no se trata de "jugar beisbol con los viejitos cubanos; está en juego algo más importante como nuestra sobrevivencia, y yo creo que además se está jugando la sobrevivencia de la revolución bolivariana, porque la revolución bolivariana no funciona con 'bolívares bolivarianos' sino con dólares americanos".

-¿Puedo deducir que sería partidario de la dolarización de la economía venezolana?

-No, para nada (risas). La defensa del bolívar es lo que yo quisiera, que el bolívar no se nos convierta en bolivariano

-¿Convendría a Venezuela una campaña de imagen en Estados Unidos como ha hecho varias veces Colombia?

-Sí, pero tenemos que hacer primero una campaña adentro, tenemos que definir las líneas centrales de la política exterior, qué queremos y con quién queremos estar y definir también nuestra legislación interna, nuestros acuerdos internacionales, cumplirlos a cabalidad, discutirlos de acuerdo con los intereses del país, y su defensa. Luego que tengamos despejado el panorama interno sí podríamos hablar de una campaña internacional que transmita las magníficas oportunidades de inversión que hay en Venezuela.

-¿Y romper relaciones con países que protegen terroristas?

-Yo no creo que sea lo adecuado. Algunos son socios en la Opep, pero en ella también están quienes tienen una posición más antagónica entre ellos mismos. De modo que eso hay que juzgarlo con mucha objetividad porque al mismo tiempo debemos cuidar nuestra relación con los países de la Opep, no interfiriendo en los asuntos de ellos, manteniéndonos –como siempre ocurrió– discretamente alejados de los duelos que se libran entre ellos.

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