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Miss Venezuela: petróleo con silueta de mujer
En 1981, dos años después de que Maritza Sayalero se convirtió en la primera venezolana en alcanzar el título de Miss Universo, Osmel Sousa asume la presidencia de la Organización Miss Venezuela y, con él, empieza a consolidarse una de las empresas exportadoras más representativas del país. Hasta la fecha, además de 70 coronas mundiales y otras clasificaciones de honor en los diversos certámenes internacionales, el Miss Venezuela ha significado para el país el reconocimiento internacional como "productor" de belleza. En tal sentido, en relación con la imagen que el llamado "magno evento de la belleza" ha dejado, Osmel Sousa señala que "hoy se conoce a Venezuela como país exportador de petróleo, de misses y de singulares peloteros de grandes ligas... La fama de ganadoras de certámenes de belleza que llevan consigo las venezolanas remiten a un concepto de perfección, no solo en su apariencia física sino también en su 'empaque', en su presentación, que hace que cuando llegan las candidatas venezolanas a los concursos, la prensa internacional está más pendiente de ellas que de las propias candidatas del país sede". Quizá se deba a la rentabilidad o al prestigio que ofrece, pero este concurso se ha constituido como el núcleo de una red de actividades y empresas relacionadas con la belleza, que van desde las agencias de modelaje hasta los distintos centros estéticos donde las aspirantes mejoran su aspecto y que, actualmente, tienen presencia activa en las principales ciudades del país. Una muestra de la expansión de la organización son los casting regionales que comenzaron a realizarse en 1998; y que han hecho que la presencia de candidatas de la provincia haya aumentado. Cabe destacar que este año la mitad de las concursantes provenía del interior del país. Todo esto, en palabras de Sousa, "ha impulsado la formación y consolidación de empresas locales relacionadas con la organización de concursos de belleza, selección de modelos, instalación de facilidades para el tratamiento corporal -spas, solariums, clínicas dermatológicas y gimnasios- y ampliado el horizonte de los diseñadores de moda regionales". De cómo ganar una corona Cuando Osmel era pequeño dibujaba siluetas de mujeres y borraba cada trazo que le parecía imperfecto, hoy se reconoce como "un hombre realizado porque puedo hacer en la realidad esos sueños de perfección ...con muñecas de carne y hueso", revela. Tras cuatro títulos de Miss Universo, cinco de Miss Mundo y tres de Miss Internacional, la interrogante acerca de la clave del éxito de las venezolanas en el exterior surge de manera inmediata y -por qué no- obligada. Tal desempeño, de acuerdo al artífice de las reinas, se debe a una suma de factores, entre los cuales resaltan la selección y la preparación que proveen. "Cuando recorremos el país de punta a punta -en el año 2001 fuimos a 10 ciudades venezolanas y vimos a 4.050 muchachas que tenían el sueño de llegar a ser Miss Venezuela- decimos claramente: 'No venimos a buscar una chica que represente dignamente a su estado y ni siquiera que sea capaz de ganar el Miss Venezuela. Buscamos a alguien capaz de ganar el Miss Universo'. Eso indica sin confusión alguna cuál es el patrón de excelencia que aplicamos", ilustra Sousa. Otra de las muchas razones que han sido sugeridas es la del mestizaje de razas que hay en Venezuela. Al respecto, Sousa alega que, si bien este no es un factor desdeñable, no es determinante, pues el mismo fenómeno se da en otros países latinoamericanos y sin embargo, no ganan concursos de belleza. "En general, mujeres hermosísimas hay en todas partes del mundo, pero aquí en Venezuela hemos logrado formar una cultura, un culto de la belleza, que predispone para que este aspecto sea importante en la vida de cada muchacha criolla, operando como un excelente caldo de cultivo para que surjan misses de antología", agrega. Negocio curvilíneo Nadie que haya visto alguna transmisión del concurso puede negar que no resulta toda una "mina de oro". En primer lugar, los anunciantes son numerosos y los premios nada despreciables. Por otra parte, la retransmisión de la producción, en la que se invierte anualmente 1.500 millones de bolívares, es vendida a otros países. En torno a la posibilidad de franquiciar el concepto, Sousa indica que "hasta ahora no nos hemos planteado formalizar nuestros conocimientos -nuestra pasión, debería decirse- en un manual para formar misses capaces de ganar coronas internacionales. Hemos entrenado un número exiguo de candidatas de otros países pero hemos decidido parar esta experiencia". Sin embargo, hay algunos países que ansían contar con versiones locales de la Organización Miss Venezuela, tal como Paraguay, Argentina y China. A esta última nación tienen previsto viajar el próximo año con una delegación de misses venezolanas ganadoras de concursos internacionales para explorar la posibilidad de una asistencia en este campo. Con referencia a la marca "Miss Venezuela", hasta ahora se desarrollan las franquicias para asociar diversos productos de consumo masivo -como es el caso de Kellogg's, Colgate, Pepsi Light, Ebel, Lucci, Palmolive y otros- a las figuras de las misses . |
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