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Una decena de líderes

El cuadro de honor de las empresas privadas venezolanas lo sigue encabezando una empresa de telecomunicaciones. No es casual, porque al igual que en el resto del mundo, en Venezuela ese ha sido el sector de mayor y más sostenido crecimiento en los últimos años. De hecho, el antiguo monopolio de las telecomunicaciones venezolanas (Cantv), ahora consorcio transnacional, es seguido muy de cerca por Telcel (3er lugar en el ranking) cuyas ventas nos indican que el tamaño de su negocio es aproximadamente de la mitad del tamaño del líder (48,36%).

El segundo puesto lo ocupa Empresas Polar que mantiene su posición en el marcador de las empresas más importantes de la región (el puesto 13 entre las empresas latinoamericanas dedicadas a alimentos y bebidas, y el puesto 2 entre las suramericanas del mismo rubro); solo otra empresa manufacturera del mismo sector, Bigott, (esta vez especializada en la producción de cigarrillos) escolta a la gigante venezolana de las cervezas, con un valor de las ventas equivalente a 38,63% del mercado de la empresa puntera.

El sector estatal aparece en el puesto número cuatro; Pequiven, empresa filial de Pdvsa, que se ocupa del negocio petroquímico conjuntamente con otros grupos privados en los que mantiene participación accionaria. Le sigue el sector metales con Sidor, luego La Electricidad de Caracas y Mantex. El puesto 8, 9 y 10 lo ocupan Comercializadora Makro, General Motors y Cemex de Venezuela, respectivamente.

Públicas y privadas. Por razones metodológicas Pdvsa nunca se ha incluido en el ranking de las empresas más grandes; esta decisión se tomó por su tamaño (53.234 millones de dólares en ventas para el año 2000) y sobre todo por su significación en la conformación de la renta nacional. Sin embargo, no se puede poner en duda la extraordinaria importancia que tiene el capitalismo rentístico en Venezuela y el papel que han jugado las empresas del Estado en su historia; para validar lo dicho solo hay que observar que Cantv es una empresa cuyo capital originario fue público y que la empresa Pequiven mantiene una posición de dominio sobre todo el desarrollo petroquímico venezolano.

Fuente: Insotev

Industria ¿venezolana?

No deja de llamar la atención que en el top ten empresarial solo tres de las diez empresas más grandes del país sean de capital mayoritariamente venezolano. Más llama la atención aun que, originalmente, ocho de esas diez eran venezolanas (en un momento llegaron a ser nueve: cuando el Grupo Mendoza adquirió General Motors en los 80) y los avatares del tiempo, la crisis, los takeover y las fusiones han reducido su número a esas poquitas tres que están entre las diez mayores: Polar, Mantex y Pequiven. Y ojo, que Mantex tiene muchas acciones allende los mares.

Este es sin duda un issue de importancia porque, dejando a un lado la actividad económica que realicen y su indudable aporte al progreso económico nacional, es importante darse cuenta de que la mayoría del capital accionario de ellas proviene de Estados Unidos, un tanto proviene de México y hay fuerte participación accionaria europea y colombiana en Makro. ¿Símbolo inequívoco de que los empresarios nacionales no quieren apostar fuerte a Venezuela? ¿Reality bites de un país en el cual el empresariado prefiere ir sobreseguro y vender al mejor postor cuando la situación se pone peluda?

Ojalá que no. El futuro tiene que mostrarnos en pocos años un top ten que esté liderado por empresas públicas y privadas de capital nacional. Para allá es hacia donde debe ir la apuesta por el país.

JIC

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