. ...



El reto industrial: diversificación y sostenibilidad

La economía del país todavía no termina de alcanzar el punto de masa crítica para que se inicie una verdadera reactivación del sector industrial, a pesar de que durante el año 2000 los índices macroeconómicos mostraron recuperación. Según los representantes de la industria, hace falta asumir políticas coherentes que apunten definitivamente a la toma de medidas conducentes a la reactivación del aparato productivo nacional

Abel Calvo

A pesar de que los indicadores macroeconómicos experimentaron una pequeña recuperación durante el año 2000, la industria manufacturera venezolana no mostró verdaderos signos de reactivación. "Aunque la situación macroeconómica de Venezuela presentó una relativa estabilidad, con un nivel de inflación por debajo de 14%, unas reservas internacionales por el orden de más de 20 mil millones de dólares y un tipo de cambio estable, la situación de la industria no ha mejorado sustancialmente". Con estas palabras resume Lope Mendoza, presidente de Conindustria, la situación de su sector durante el año pasado.

La participación de la industria en el Producto Interno Bruto venezolano se mantuvo en 14,15%, muy similar a la del año 1999 (14,18%) y muy distante del 18% de participación alcanzado en los años ochenta. Esta caída representó, para el año 2000, 4.500 millones de dólares de producción industrial que dejaron de generarse.

Esto incidió directamente sobre el empleo del sector, que para el segundo semestre del año alcanzó una tasa de desocupación de 15,4%. "Pero la situación se agrava aun más si lo analizamos en términos de su participación en la población económicamente activa, dado que de alcanzar a finales de los años ochenta 12% de participación, en el 2000 esto se redujo a la mitad", acota Mendoza.

Las exportaciones no tradicionales venezolanas crecieron apenas 27% al pasar de 3.768 millones de dólares en 1999 a 4.792 millones en 2000. Mendoza destaca que dentro de estas cifras del año 2000 se incluyen, dentro de las exportaciones de productos minerales, las exportaciones de petróleo de las empresas privadas, que ascendieron a 408 millones de dólares. "Si extraemos este rubro de las exportaciones no tradicionales, estas solamente crecieron 16% con respecto al año 1999".

Luego explica que "en parte esta situación comercial de Venezuela se debe a la pérdida de competitividad de nuestra moneda con respecto a las de nuestros principales socios comerciales. Si calculamos el valor de un producto que en diciembre de 1995 costaba 2.500 bolívares, hoy en Venezuela el valor es de 10 mil bolívares, en Estados Unidos 7.503 bolívares, en Colombia 6.282 bolívares y en Brasil 5.061 bolívares. Esta situación demuestra claramente que los productos nacionales son más costosos tanto interna como externamente".

Realidad actual. Consultado sobre la situación económica actual a escala global, el presidente de Conindustria expresa que "La desaceleración de la economía estadounidense tiene claros efectos negativos sobre las proyecciones de crecimiento del sector industrial. Estados Unidos es el principal socio comercial de Venezuela, dado que representaba, para el año 2000, 38% de las importaciones y 37% de las exportaciones no tradicionales. Por ello es lógico pensar que la desaceleración de la economía estadounidense afectará directamente el comportamiento de nuestras exportaciones no tradicionales para el cierre del año 2001".

Ya en el ámbito netamente nacional, para 42,2% de la industria manufacturera la situación actual del sector industrial venezolano es de regular a buena, mientras que para 30,8% es de regular a mala. Para 21,5% es mala. Solo 5,5% opina que la situación es buena. Así lo revela la Encuesta de Coyuntura Industrial de Conindustria correspondiente al segundo semestre del año 2000.

Sin embargo, las expectativas para el primer semestre de 2001 no eran tan pesimistas. 82,9% del sector esperaba que la situación mejorara: 56,8% calificó las expectativas como regulares a buenas y 26,1% como buenas. Solo 17,1% tenía expectativas negativas: 13,6% regulares a malas y 3,5% malas.

Al cierre del período, 40% de las empresas encuestadas había mantenido estables sus niveles de ventas (en comparación con el segundo semestre de 1999). Una porción casi equivalente (34,8%) experimentó un descenso en sus ventas, y solo 22,6% las vio crecer. En cuanto a la producción, 42,4% del parque industrial mantuvo un nivel estable, mientras que 32,9% registró un descenso y 22,5% aumentó la producción.

Hacia una economía diversificada y sustentable Debido al proceso de desindustrialización, en los últimos 15 años se han dejado de producir 27 millardos de dólares en el sector industrial, se perdieron 171 mil empleos industriales formales y se dejaron de crear 425 mil nuevos empleos, lo que es igual a una pérdida total de 596 mil empleos en la actualidad. También se dejaron de aportar 1.545 millones de dólares en contribuciones a la seguridad social (todas estas cifras están calculadas sobre el tipo de cambio del año 2000).

El reto que se ha planteado Conindustria para revertir esta situación tiene como objetivos aumentar la capacidad utilizada de las empresas industriales, crear 6 mil 100 nuevas empresas (600 grandes, 1.700 medianas y 3.800 pequeñas), generar 25 mil millones de dólares anuales en inversión (pública, privada y extranjera) y generar 420 mil empleos formales por año en los próximos 6 años.

Para lograr esas metas, los principios a aplicar serían la diversificación y la sostenibilidad. Esto se traduciría en un plan que implicaría el fortalecimiento del marco institucional para generar una política económica creíble y sostenible. Esto, a su vez, redundaría en altas tasas de inversión que posibilitarían la diversificación y crecimiento económico. Con esto se lograría la generación de ingresos para la población (a través de la creación de empleos) y para el Estado (vía impuestos), lo que conduciría, ultimadamente, a la superación de la pobreza.

Según los representantes de la industria, para que esto sea viable, se necesita de mayor consenso entre los distintos sectores del país y de trabajo bajo un esquema de mayor transparencia y de rendición de cuentas, que permita evaluar el proceso y aplicar correctivos cuando sea necesario. También piden que se asuma una visión integral y de Estado para el sector transable de la economía (lo que incluiría retomar la iniciativa de los acuerdos económicos internacionales), y para la regulación del mercado laboral, además de la aplicación de una más agresiva política de Pymi y de desarrollo de exportadores. En los lineamientos de este proyecto, 57,3% de la industria esperaba mantener su nivel de inversión en el primer semestre de 2000, y 31,1% planeaba incrementar las inversiones. Solo 6,4% tenía estipulado reducirlas.

¿Qué espera el sector? "Dada la persistencia de los problemas estructurales en el seno de la economía venezolana, las proyecciones para el sector industrial no son nada alentadoras. Mientras no se controlen problemas como el de los ilícitos aduaneros, las trabas burocráticas en los trámites administrativos, la poca competitividad de nuestra moneda con la de nuestros socios comerciales, entre otros, no podremos hablar de una reactivación sostenida en el sector industrial". Según Mendoza, el PIB podrá crecer este año entre 3 y 5% y la inflación podrá terminar el año por el orden de 12%, "pero los indicios de que esto sea sostenible en el tiempo son muy difusos".

En opinión del representante industrial, "para que tengamos una reactivación sostenida y diversificada de la economía, del empleo, y por ende podamos superar la pobreza, se tienen que dar expresas señales claras de que el impulso del aparato productivo se base sobre un plan de corto, mediano y largo plazo".

Mendoza culmina señalando que "solo con estas bases podremos consolidar un sector industrial que tenga la capacidad de crear 420 mil puestos de trabajo anuales en los próximos 6 años, aumentar la capacidad utilizada, crear nuevas industrias e incentivar la inversión privada, pública y extranjera que se traducirán en tasas de crecimiento en torno a 5% per cápita".

El mercado laboral según el sector industrial

En 1980, de 5 millones de personas que conformaban la población económicamente activa, 2,9 millones estaban empleadas en el sector formal, 1,8 millones pertenecían al sector informal y 281 mil eran desempleadas. Diez años más tarde la población activa se había incrementado a 7,2 millones, de los cuales 3,8 millones eran empleados formales, 2,7 millones eran informales y 717 mil eran desempleados. En 2000, de un total de 10,3 millones de personas económicamente activas, 4,2 millones pertenecían al sector formal, 4,7 al sector informal y 1,36 millones estaban desempleadas.

Lo anterior permite observar cómo la tasa de informalidad creció de 38,9% en 1980 a 41,4% en 1990 y a 53% en 2000, es decir, una variación de 14,1 puntos en 20 años. El desempleo, por su parte, creció 7,7 puntos al pasar de 5,6% en 1980 a 10% en 1990 y a 13,2% en 2000. Y hasta ahora no hay muestras tangibles de que esta tendencia vaya a revertirse. Según la encuesta de Conindustria, para el cierre del segundo semestre de 2000, 53,3% de las empresas mantuvo su nómina intacta (en comparación con el mismo período de 1999), mientras que 34,1% la redujo y solo 12% la incrementó. Para el primer semestre de 2000, 60,9% de los patronos esperaba mantener su número de empleados, 19,4% tenía expectativas de incrementarlo y 13% esperaba reducirlo.

Diseño por: Alcides León - Kevin Rodríguez
DINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto
Piso 7, Torre ACO, c. Orinoco, Las Mercedes, Caracas, Venezuela
FAX +58 2 991.31.32 TELF. +58 2 993.50.11 email:
dinero@infoline.wtfe.com