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Ilusiones y oportunidades de negocios.com Con tantas empresas puntocom a punto de cerrar, reduciendo personal o reportando pérdidas económicas en su gestión, no es de extrañar que haya tanta preocupación y dudas entre los inversionistas sobre el futuro de internet como negocio.
Esta neofiebre de oro además se condimentó con “golpes de suerte” que tuvieron algunos, quienes sí se enriquecieron de la noche a la mañana por negociaciones especulativas basadas en la ignorancia de sus contrapartes o en el momento específico que vivía la red. Por ejemplo, se vendieron nombres de dominio por sumas impresionantes, que correspondían a marcas que ahora pueden ser reclamadas por unos cuantos dólares. Sin embargo, lo más inaudito fue que experimentados inversionistas apoyaran planes de negocio cuyos presupuestos publicitarios y gastos operativos eran absolutamente desproporcionados a los ingresos proyectados. Es increíble que se hayan respaldado negocios puntocom cuyas proyecciones de mercado estaban basadas exclusivamente en tecnología, mientras es esta la característica competitiva más vulnerable en una economía signada por innovaciones y cambios diarios. ¿Cuál es el negocio en internet? La búsqueda de el negocio en internet puede compararse a la legendaria búsqueda de El Dorado. Las ansias de enriquecimiento rápido y fácil pueden traer como consecuencia que se confunda la realidad con la virtualidad. Una floristería, una librería o un supermercado pueden aprovechar internet como un canal adicional de comercialización o como un extraordinario medio de mercadeo, pero las bondades de la tecnología no van a justificar que las flores lleguen marchitas, o que los libros no lleguen, o que los víveres sean más caros. Si se venden pizzas y comida japonesa por teléfono, ¿por qué no se pueden vender a través de un sitio en internet? En ambos casos, la línea telefónica es utilizada como un punto adicional de comercialización y atención al cliente, sin sustituir la competencia real por la calidad de la comida, el precio, la atención y la velocidad del despacho. Probablemente quien tiene una planta metalmecánica se siente excluido de estos ejemplos porque sus clientes son otras empresas y su negocio es “más complicado” que vender pizzas. Pero gracias al acceso y las posibilidades de mercadeo a través de la red, sus clientes están igualmente expuestos a las ofertas de otras plantas metalmecánicas. Y aunque quizá tengan barreras geográficas, los clientes terminan aspirando el valor agregado que perciben de los competidores. Por otro lado hay quienes han emprendido portales temáticos por el potencial de negocios en la venta de espacios publicitarios, pero han hecho muy poco esfuerzo para generar el contenido y el volumen de visitantes que justifique la venta de dichos espacios. ¿Cómo puede llegar a ser publicitariamente atractivo y rentable un negocio “en construcción”? La “realidad real” de cada negocio. Cada mercado tiene sus propias condiciones y necesidades. Hará mejores negocios el empresario que aproveche las tecnologías en función de su propia realidad. Vender pasajes aéreos a través de internet puede llegar a ser más fácil que vender zapatos. En el primer caso, la decisión de compra está dada fundamentalmente por el precio, y no es suficiente ver en una página web la fotografía de un bello modelo de zapatos para comprarlo. Sin embargo, gracias a internet el comerciante de la zapatería podría tener un catálogo de productos más amplio, actualizado y económico que la vitrina de su tienda real. Y si hace la debida planificación tecnológica, también podría desarrollar una poderosa base de datos de clientes e implementar un avanzado programa de mercadeo directo, a costos impensables antes de internet. Pero en negocios muy similares puede haber, inclusive, diferencias importantes. Por ejemplo, no es fácil replicar la experiencia de Amazon.com en América Latina, donde las empresas de correo dejan mucho qué desear en términos de calidad de servicio y precios. Para el cliente que está dispuesto a pagar en línea en una tienda electrónica latinoamericana por el último libro de García Márquez o el último disco de Cristina Aguilera, continuará siendo muy difícil entender que el despacho sea más caro que el producto. Por su parte, los nuevos emprendedores deben demostrar si sus proyectos son rentables y si existe una necesidad real en un mercado determinado, independientemente de la tecnología. Una de las lecciones de los últimos meses es que una idea no es necesariamente un buen negocio porque sea más fácil llevarla a cabo en internet. El mercado es el que tiene la última palabra al respecto. A pesar de las barreras. Aunque el crecimiento de las tecnologías de la información en América Latina sea un poco más lento que en otras regiones, y que además algunos países estén más rezagados que otros, el fenómeno de internet no es transitorio. Etiquetas como “comercio electrónico” o “nueva economía” quizá han servido para referirse a ciertos aspectos de la industria, pero también han contribuido a mitificarla inapropiadamente. La rentabilidad de las empresas no puede ser virtual. Tampoco lo puede ser la calidad de los servicios ni los productos. Sin embargo, la digitalización de los procesos de información y comunicación en la economía y en las empresas ha estado cambiando radical e irreversiblemente las formas de trabajar, de ser productivos y de hacer negocios. Algunas de las tecnologías de internet han abaratado sustancialmente muchos de los costos comunicacionales en distintos tipos de negocios y sectores. Hoy los banqueros no tienen dudas de que es más rentable atender a los clientes a través de taquillas virtuales en internet que atenderlos en las oficinas físicas del banco. Tampoco hay dudas de que el correo electrónico es más barato y eficiente que el correo en papel o las llamadas telefónicas de larga distancia. No son pocos los casos similares en productividad y ahorro de costos en el turismo, el entretenimiento, en la educación y en la investigación científica, entre otros. Pero esto no debe prestarse a confusión. Que las taquillas bancarias virtuales sean más eficientes y económicas de mantener no significa que las oficinas bancarias reales no tienen sentido o que van a desaparecer. De igual modo, el abaratamiento del costo del espacio que ocupa una página web no significa que el papel vaya a desaparecer, o que en las oficinas no van a necesitar papel. Internet es un medio y no un fin. Y a pesar de las dificultades del presente o el futuro, las posibilidades de los negocios puntocom dependen de las habilidades para aprovechar asertivamente las tecnologías como herramientas de productividad, de mercadeo o atención al cliente. Juan Carlos Jiménez Juan Carlos Jiménez (jucar@cograf.com) Empresario. Diseñador gráfico y publicista. Director gerente de Cograf Comunicaciones, empresa con 11 años de experiencia en el diseño de identidad corporativa y de marcas. Socio co-fundador de Auyantepui.com, Postales.com, Empléate.com, Jeje.com, PronósticosF1.com, ElBazardeInternet.com, entre otros. Autor del libro Negocios.com. Cómo construir marcas, hacer mercadeo y diseño interactivo en internet, editado por Los Libros de El Nacional. |
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