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Las nuevas plazas Bolívar del país

El renacimiento de los centros comerciales en Venezuela parece tener alto vuelo y mucho aliento. Luego de la inauguración del Centro Sambil, en 1999, que significó un cambio de estilo y concepto en el desarrollo de estos inmuebles, un frenesí se ha apoderado del país. DINERO analiza el fenómeno y conversa con sus principales actores

Juan Ignacio Cortiñas S.

Atrás quedaron los tiempos en los que la gente recorría las calles de tienda en tienda para satisfacer sus necesidades de consumo. Atrás quedaron las épocas en las que los mejores comercios estaban localizados en los principales bulevares de las ciudades. Antaño era cuando la gente acudía a las plazas a visitarse y conversar. Parece que ahora los centros comerciales son las plazas Bolívar de Venezuela.

Establecer con precisión las razones por las cuales el venezolano prefirió esos enormes cubos de concreto a las aceras al aire libre ameritaría un equipo multidisciplinario de sociólogos, psicólogos y antropólogos. Sin embargo, hay muchos factores que saltan a la vista (y que son los esgrimidos por los promotores inmobiliarios): la inseguridad en las calles del país, la cada vez mayor presencia de buhoneros en las aceras y paseos y la facilidad que ofrece un centro comercial para hacer compras, divertirse y pagar servicios en un solo lugar.

Si antes los mejores comercios se peleaban por los mejores puntos de venta en las principales avenidas del país, hoy en día esa pelea se libra puertas adentro, en un lugar con clima controlado, seguridad las 24 horas y muchos puestos de estacionamiento.

Por esta razón no es extraño encontrarse un fin de semana o un día feriado con calles vacías, todas las santamarías abajo, y los centros comerciales henchidos de gente caminando de un lado a otro, comprando, viendo vitrinas o sencillamente comiéndose un helado.

Un poco de historia. El centro comercial no es idea nueva en el país. A finales de los años sesenta comenzaron a aparecer los primeros intentos de agrupaciones comerciales en la calle real de Sabana Grande y en el Centro Comercial Cada de Las Mercedes, primero en su tipo. Quienes hoy peinan canas recuerdan cómo la gente iba a probar los novedosos shakes y las hamburguesas que vendían en la fuente de soda, mientras otras personas compraban víveres o iban a la farmacia.

La década de los setenta fue escenario del primer boom de los centros comerciales. Solamente en Caracas se construyeron el Chacaíto, Concresa, Los Chaguaramos, El Valle, Unicentro El Marqués, Centro Plaza, Plaza Las Américas, Propatria, el Trébol y el Centro Ciudad Comercial Tamanaco, entre otros. Las tiendas más importantes salieron de las calles y decidieron probar suerte en ellos. La gente recibió de buena gana estos desarrollos inmobiliarios, todos ellos construidos bajo la figura de la propiedad horizontal. Estaban de moda.

En los años ochenta, la construcción del Metro de Caracas y la posterior bulevarización de algunas zonas de la capital contribuyeron a la construcción de pequeños centros comerciales cercanos a las bocas del subterráneo. La crisis económica hizo también que esos desarrollos fuesen de menor grado, aunque comenzaron a construirse en las principales ciudades del país y en puntos turísticos como Margarita. Ciudades como Valencia, Maracay y Maracaibo comenzaron a ver desarrollos de importancia, como el ya depauperado Big Low Center.

Ya en los noventa, la cada vez mayor inseguridad y el auge del buhonerismo forzó la necesidad de repensar estos centros comerciales. Y el auge de las franquicias aupó la idea de concebir nuevos centros con una filosofía distinta, mucho más acorde con los nuevos malls que se estaban desarrollando también en Estados Unidos, cuna de los CC: unas construcciones con decenas de miles de metros cuadrados y una amplia gama de tiendas y servicios. A finales de la década pasada nace el Centro Sambil, desarrollado bajo la óptica de ser un lugar donde las personas podían comprar y divertirse hasta más allá de la barrera psicológica de las 7 pm. Un sitio donde la inmobiliaria alquilaba los espacios y no los vendía, con el fin de asegurar un control en los horarios y la mezcla de tiendas. El éxito no se hizo esperar.

Hoy en día se siente el renacer de este sector inmobiliario en el nacimiento de los Sambil Valencia y Margarita; El Recreo; Buenaventura; La Cascada (Carrizal, altos mirandinos); San Ignacio; Metrópolis de Valencia, próximo a estrenar; Del Lago Mall; Monagas Plaza; Las Virtudes; Alta Vista Galerías; Jumbo; Uslar y varios proyectos que van a ver la luz en pocos meses en Maracaibo, Caracas y San Cristóbal.

Cuál es el concepto. Fanny Cohen, vicepresidenta de Constructora Sambil, confiesa que luego de haber construido el Centro Lido, a mediados de los 90, se dieron cuenta de que la modalidad de propiedad horizontal (el desarrollador del centro vende los locales y se olvida de él) no permitía mantener un control del lugar e impedía hacer cumplir ciertas obligaciones. "Si queremos gerenciar un centro comercial pero vendemos las tiendas no podemos manejar el condominio. Por esta razón, luego de conocer experiencias en Estados Unidos, decidimos construir un centro comercial de cuarta generación, que confluya entretenimiento, comercio y servicios, y en el cual las tiendas eran alquiladas. ¿Para qué? Para poder desarrollar y mantener unas estrictas normas que los comerciantes debían cumplir. Para el Sambil Caracas, que fue nuestra primera experiencia, nosotros nos encargamos de escoger las tiendas que iban a estar dentro del centro para lograr un equilibrio que fuese atractivo para el visitante".

Constructora Cohen desarrolló un Reglamento Interno muy estricto, de obligatorio cumplimiento por parte del comerciantes (que al firmar el contrato de alquiler promete cumplirlos, so pena de multas) con las siguientes normas: mantener abiertas las tiendas horario extendido (hasta las 9 u 11 de la noche, dependiendo de la temporada) los 365 días del año, presentar los proyectos de decoración interna y vitrinas a un equipo de profesionales del Centro Sambil, quienes asesoran y aprueban el concepto, mantener estrictos estándares de limpieza y orden en los locales y depósitos y regular el comportamiento del personal dentro de los comercios. "Nuestra política es realizar una cuidadosa selección de las tiendas para ofrecer diversidad de productos (tenant mix) y servicios de atención al cliente. Los arquitectos aprueban los proyectos de decoración de las tiendas y supervisan su desarrollo, además de asesorar la decoración de las vitrinas. La gente que firma con Sambil debe pedir aprobación de nuestros arquitectos. Los comercios que no cumplen con algunas de estas normas son multados y el dinero obtenido por las infracciones se deduce de los gastos comunes, lo cual beneficia al resto de los comerciantes", afina Cohen.

Paralelamente a eso, la inmobiliaria desarrolló sistemas de vigilancia y mantenimiento necesarios para que los usuarios se sientan confortables y seguros dentro del centro comercial, aspecto que ha sido copiado por los otros centros que se han construido en el país. Vigilancia las 24 horas mediante personal entrenado y equipos sofisticados, garantiza una desenvoltura en los visitantes que poco se siente en las ciudades. Ya las doñas no van caminando con la cartera apretada al regazo...

Arnold Moreno, flamante nuevo presidente ejecutivo de Mantex y promotor de los centros comerciales Buenaventura y Metrópolis, profundiza estos aspectos. "La razón por la cual se construyen centros comerciales distintos, como los que vemos en los actuales momentos, es porque la misma crisis que vive el país ha conducido una reorientación en el sector comercial. Una manifestación de eso es la franquicia, cuyo boom estamos viviéndolo en la actualidad. El caso de los CC es similar, pues están recibiendo muchos negocios que estaban en las calles y bulevares, con las ventas caídas. Nosotros hemos sido receptores de comercios que buscan tráfico de personas y seguridad, que evitan la competencia desleal de los buhoneros. Esto hace que los CC se desarrollen de la forma como lo están haciendo".

Ante las críticas que emiten sus detractores, que estiman que los centros comerciales están "matando" a las ciudades (ya que la gente deja de disfrutarlas para meterse en islas comerciales separadas del entorno urbano), Moreno riposta. "Pero esa crítica no es otra cosa que una sustitución de espacios que se han dejado perder en las urbanizaciones. El CC es la respuesta a unas calles, a unas plazas que no permiten que la gente se esparza. Ha habido sustitución, pero no ha sido idea del venezolano; es una tendencia mundial".

De cómo triunfar. ¿Que cuáles son los factores principales para que un centro comercial tenga éxito? Se pueden definir dos: ubicación y promoción. El CC debe ser de fácil acceso y tener una buena ubicación en el conglomerado urbano. Esto es vital para garantizar un tráfico de personas continuo y proporcionado para que los negocios florezcan.

El otro tema es la promoción continua. Que el CC "no pase de moda". Que la gente comience a sentirlo como suyo, como un espacio al que se va cada vez que se pueda, porque se sabe que allí la va a pasar bien y va a satisfacer todas sus necesidades. "Eso se logra con una gerencia profesional, que en Venezuela está naciendo --dice Moreno--, pero que ya existe en muchas partes del mundo. En EEUU, por ejemplo, hay una compañía, Simon Group, que se encarga de la promoción de 250 centros comerciales, de los cuales apenas 10% son de ellos. Esta empresa es experta en gerenciarlos, en lograr que sean una referencia para los compradores.

Esto forma parte de un concepto que muchos de los que desarrollan centros comerciales en el país no lo han entendido aún: el CC no termina su proceso al momento que se inaugura. Es al revés, ahí es cuando nace. Porque hay que estar todos los días trabajando para mantenerlo vigente, sino va a tener una etapa de boom en la apertura (cuando es muy visitado porque la gente tiene curiosidad de verlo), pero luego irá decayendo si uno no le da la renovación, si uno no lo promueve continuamente. Y si quien lo gerencia no es estricto con los comerciantes para que ofrezcan los servicios prometidos, tampoco va a lograr que la gente sienta al CC como suyo". Y pone como ejemplo al centro San Ignacio, que en sus primeros tiempos tuvo un volumen de venta bastante bajo debido a la escasa promoción de sus ventajas y servicios.

Es importante destacar lo siguiente: Rafael García Planchart, presidente de la Cámara Inmobiliaria, afirmó hace pocos días que el único sector que tiene vida dentro del espectro inmobiliario son los comercios, y más específicamente los centros comerciales. De hecho, frente a un sector de viviendas alicaído y con un descenso en las ventas cercano a 20% en el mercado secundario de apartamentos, los espacios para oficinas y negocios vivieron un crecimiento que compensó la caída, sobre todo porque quien desarrolla centros comerciales lo hace con visión de mediano a largo plazo, tal y como se ve en los desarrollos del eje Maracay-Valencia.

Apoyo público a la iniciativa privada. El caso de los centros comerciales tiene un detalle especial. Como en los conglomerados urbanos los terrenos extensos brillan por su ausencia, se ha hecho necesario hacer las construcciones en las afueras, que son los únicos lugares que ofrecen grandes extensiones a precios más accesibles. Para darle un valor agregado a esas zonas, que por lo general han estado muy descuidadas, los desarrolladores han tenido que hacer inversiones para mejorar el entorno del centro comercial a construir, sobre todo porque esto le otorga un valor agregado al inmueble. Habla Cohen: "Cuando comenzamos a construir el Sambil Valencia nos dimos cuenta de que los espacios circundantes al terreno estaban muy deprimidos. Por esta razón decidimos desarrollar los alrededores con vialidad y alumbrado y eso le dio una plusvalía a toda la zona". El Centro San Ignacio mejoró la vialidad en el sector Mata de Coco al abrir una vía en la acera norte en dirección este-oeste, dejando la anterior (que era doble vía) en un solo sentido. Metrópolis está también ampliando las vías de acceso al sector donde está ubicado, muy cerca del Big Low Center y dentro de los terrenos de Mantex.

Esperan los expertos que estos desarrollos aúpen a su vez el urbanismo en esas áreas, lo cual redundará en beneficios para el sector inmobiliario. Pero para esto es necesario que las autoridades regionales y locales trabajen conjuntamente con los promotores y faciliten la obtención de permisos y el apoyo de recursos para la construcción de los servicios básicos. Otros especialistas sostienen que los CC lo que harían es facilitar la dispersión urbana (o sprawl, como le llaman en Estados Unidos), lo que a su vez terminaría dejando sin vida citadina a las ciudades. Marco Negrón, arquitecto y presidente del Fondo Andrés Bello, asegura que muchas veces los centros comerciales ocasionan problemas en el entorno donde se construyen, justamente porque las autoridades locales no aprovechan esos desarrollos para mejorar los servicios. "El caso Sambil es importante, porque los promotores quisieron mejorar las vías adyacentes para optimizar el acceso y las autoridades no le prestaron mucha importancia al tema". Ahora están haciendo un cambio del trazado para ampliar la acera peatonal que viene de la estación del Metro Chacao, insuficiente para el volumen de personas que por allí transita. Otro aspecto importante, que resalta tanto Moreno como Negrón, es el fenómeno de los centros comerciales en autopistas, como son los casos Sambil Valencia, Metrópolis y, en menor grado, Buenaventura. Ambos estiman que los CC en las autopistas forman parte del desarrollo de una megalópolis y sus características los hacen aún más similares a los estadounidenses.

Negrón sostiene esta hipótesis en su cátedra de Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela. "Aquí se está formando un gran corredor urbano desde Guatire hasta Puerto Cabello. Se está formando una gran ciudad, que hoy tiene 7 u 8 millones de habitantes: la gran megalópolis venezolana, servida por 240 kilómetros de autopista. Esto está convirtiéndose en un espacio único, urbano pero no continuo, pues hay áreas agrícolas, parques nacionales y otras zonas de baja ocupación. Y allí es donde empiezan a surgir centros comerciales de carácter regional, porque no sirven solamente a una población, sino a varias ciudades. Esa va a ser la escala. El problema es que estos desarrollos no van a tener la posibilidad real de introducirse en el tejido urbano", a menos que posteriormente se hagan modificaciones en su urbanismo para conectarlos más estrechamente con las urbanizaciones que vayan naciendo a sus alrededores. Y en este aspecto tendrán especial papel las autoridades y sus planes urbanos de mediano y largo plazo.

Sin embargo, ya se están empezando a notar cambios de actitud por parte de alcaldes y otros personeros gubernamentales. La Alcaldía del Municipio San Diego, en Carabobo, facilitó a los comerciantes la obtención de patentes y otros permisos para que pudieran abrir sus tiendas a tiempo en Metrópolis. Caso parecido ocurrió en Margarita, pues las autoridades regionales también apuraron la permisería.

En pocas palabras, pareciera que la tendencia va más allá de una moda y, por todas las características antes mencionadas, los nuevos centros comerciales seguirán ampliando su espectro de acción dentro de las costumbres e idiosincracia de los venezolanos. A fin de cuentas la gente lo que quiere es comprar y divertirse relajadamente. Pero ya no habrá pajaritos, estatuas ni árboles: las nuevas plazas Bolívar tendrán techos de vidrio y aire acondicionado.

¿El cielo es el límite?

La gente no deja de sorprenderse ante el boom de centros comerciales que está presenciando el país. Si antes la noticia eran las grandes autopistas o edificios, ahora las vedettes son estas enormes estructuras planas, extensas como un campo de golf, donde la gente va a comprar. Pero muchos se preguntan si el país no se estará saturando ya de tantos centros comerciales.

La Cámara Venezolana de Centros Comerciales recopiló cifras que permiten determinar que todavía hay un mercado importante por cubrir. Al hacer comparaciones con Estados Unidos se ven las diferencias: en ese país 53% de las ventas al detal no automotrices se hacen en los centros comerciales. En América Latina, principalmente en Chile, Argentina y Brasil, ese porcentaje se ubica en 18. En Venezuela estaba en 6% para el año 99. Las mediciones de 2000 dicen que probablemente suba a 7,5% o a 8%. En pocas palabras, hay un campo importante de crecimiento que va a estar determinado por los alcances de compra del venezolano y por el desarrollo del sector comercial.

Hoy en día existen cuatro grupos importantes que están desarrollando estos centros: Mantex y las familias Simon, Cohen y Blohm. Estos cuatro nombres, junto a otros desarrolladores de menor alcance, incrementaron en 365 mil metros cuadrados los espacios comerciales durante 2000. Se espera que para este año la cifra sea similar: 30 nuevos centros comerciales serán inaugurados en el año 2001.

Cavececo asegura que existen hoy en día 2 millones 865 mil metros cuadrados comercializables en el país, repartidos en aproximadamente 300 centros comerciales, lo que equivale a 118,5 metros cuadrados por cada mil habitantes. Los centros comerciales están generando 300 mil puestos de trabajo, ventas mensuales por 602 millones de dólares y aportes al fisco, solo por concepto de IVA de 87 millones de dólares anuales.

Según una encuesta realizada por Datanálisis en junio de 2000, los centros comerciales acogen 6,5% de las preferencias de recreo de los venezolanos durante los fines de semana. De ese segmento, 60% corresponde a mujeres y 66% tiene edades entre 18 y 34 años. Los estratos sociales se dividen de la siguiente manera: A/B: 9,7%, C: 26,9%, D: 36% y E: 27,4%.

Todo esto, aseguran los expertos, hace ver como un buen negocio a futuro la construcción de nuevos centros comerciales y la mudanza y creación de comercios dentro de ellos.

De cómo mejorar lo inevitable

Marco Negrón no pertenece a ese sector de arquitectos y urbanistas que gustan de anatematizar centros comerciales. Tampoco está en el bando de los que los apoyan sin miramientos: "Creo que el CC es un fenómeno que hay que reconocer y no ignorarlo. En Venezuela, y sobre todo en Caracas, ha asumido unas características peculiares, porque en su origen es un fenómeno estadounidense y fundamentalmente extraurbano, resultado de la dispersión urbana. En el caso venezolano es típicamente urbano y, a pesar de ciertas concepciones erróneas en su diseño, suelen insertarse bastante bien en la ciudad. Incluso el tan denigrado Sambil, con todas las cosas que se le puedan decir, es un centro que se inserta en el tejido urbano".

Aunque reconoce que los CC están suplantando a las plazas y bulevares no cree que sustituyan verdaderamente al espacio público. "Si uno hace excepción del Chacaíto (en mi opinión, el mejor concebido de todos), un CC no es un espacio público puro porque a cierta hora cierra. Los usos también ayudan: el Sambil es netamente comercial. En cambio el CCCT y El Recreo, entre otros, combinan oficinas y hoteles. Creo que eso les da ventajas para una variedad de usos".

Además, no culpa de todos los males al CC, pues considera que si la gente prefiere ahora pasar el rato dentro de ellos es debido al abandono que sufren las ciudades venezolanas. "Sabana Grande es un espacio magnífico, pero aún sin buhoneros da grima pasar por ahí. Otro factor es la inseguridad, lo cual conlleva al desarrollo de una tendencia que es ya latinoamericana: salir de un edificio prácticamente amurallado (que puede ser la vivienda o la oficina) en el carro y llegar a otro edificio amurallado, que es el centro comercial. Eso obliga a la creación de especies de islas en una ciudad donde hay parte del tejido urbano que no usa cierta gente. Son fenómenos negativos, pero no se pueden eliminar prohibiéndolos. Caracas ha tenido un deterioro muy evidente y ese miedo a la delincuencia termina generando condiciones que facilitan la acción de ésta. La calle se ha ido convirtiendo en una especie de tubo rodeado de paredes y rejas donde no provoca caminar y donde es más fácil terminar asaltado".

En cuanto a la misión de los centros comerciales, Negrón sostiene que sus grandes espacios deberían aprovecharse mejor. "no deben ser solamente para el consumismo puro y duro. Deben permitir también otro tipo de actividades, como culturales o sociales, que de alguna manera aprovechen el mismo éxito y beneficio del centro. Los nuevos CC tienen espacios abiertos para hacer eso, tanto internos como externos. Podrían también ayudar a la revitalización de los espacios públicos de la ciudad porque ellos, por sí solos, no pueden. En realidad estas construcciones son 'ciudades' de ambiente artificializado".

Un árbol con nuevas ramas

La Constructora Sambil se puede dar el lujo de haber revolucionado un sector alicaído del área inmobiliaria. Primero con la construcción del Centro Lido y luego, en 1999, con la inauguración del Centro Sambil, fueron estos promotores los que le dieron un nuevo aire a la edificación de ciudades comerciales.

Fueron también los primeros en darle una vuelta de tuerca al concepto que tenía el país de lo que debía ser un CC. Las modalidades de horario extendido los 365 días del año, de la instauración del tenant mix como concepto ideal para balancear la oferta de un centro comercial y la modalidad de alquiler de locales, en vez de venta, dieron sólidos frutos y abrieron las oportunidades a nuevos "sambiles" (Valencia, el recién inaugurado Margarita, y el aún en planos de Maracaibo, no iniciado por problemas con los permisos), con inversiones multimillonarias y miles de metros cuadrados de áreas de comercio para el país.

El Sambil Caracas tiene 280 mil metros cuadrados de construcción, Valencia 70 mil, y Margarita alrededor 80 mil. En total han generado más de 25 mil empleos directos, gracias a la modalidad de tres turnos de trabajo.

Fanny Cohen no deja de elogiar las bondades del nuevo centro en el estado Nueva Esparta, construido con una inversión de 50 millones de dólares. "Este nuevo Sambil posee una arquitectura temática que se incorpora al ambiente turístico de Margarita, con un ambiente climatizado para el confort de los visitantes. Construimos una gran churuata central que da la idea de lo indígena, rodeada de pasillos amplísimos. Techos que recuerdan al peñero margariteño y kioscos diseñados por Chana (famosa por sus exclusivas casas con vista al mar)".

Para darle un valor agregado, apoyaron a los comerciantes en eventos y promociones. "Estas ganancias de los eventos ingresan al condominio. Además, coordinamos con entes gubernamentales para otorgar con rapidez toda la permisología".

Es importante destacar que los comerciantes que firman con Sambil Margarita deben cumplir una cláusula contractual que los obliga a vender por lo menos 20% más barato que en tierra firme. "Zara, por ejemplo, dijo que eso no lo hacían en ningún país del mundo, pero al final lo aceptaron. Ellos también van a tener un precio en Venezuela y otro en Margarita (sic.). Con esto queremos que los comercios sean realmente atractivos para generar un mayor tráfico de personas y promocionar, a futuro, a Margarita como centro de compras del Caribe", dijo.

La promoción no es algo que los Cohen no sepan manejar. El Sambil Caracas recibe 36 millones de visitantes anuales (cerca de cien mil diarios).

Evolución antes de tiempo

Olfato para adelantarse al cambio o simple necesidad, Mantex siempre ha estado pendiente de ir evolucionando de acuerdo a cómo se mueve la situación económica y social del país. Fundada en los años 50, su actividad se inició en la parte textil y la producción de filamentos de poliéster. Y vivió en pleno el gran ciclo de oro de la industria textilera venezolana. Sin embargo, en 1963, pocos años antes de que ese ciclo empezara a decrecer, la empresa decide mudarse al sector químico y comienza a fabricar mechas de filtros para cigarrillos y envases PET. De hecho en el momento en que la parte química se consolida, cierran las partes textiles.

La década de los 90 y la cada vez mayor fortaleza del dólar frente al bolívar obligan a la empresa a buscar nuevos horizontes, y es aproximadamente en 1998 cuando deciden incursionar en un negocio novedoso para ellos: bienes raíces. El Centro Comercial Metrópolis, próximo a inaugurar su primera etapa, es prueba de ese cambio.

Arnold Moreno, además de ser gerente general de la construcción, es el nuevo presidente ejecutivo de Mantex. Su nuevo cargo es parte de la estrategia en la que decidieron remozar la empresa. "Nos dimos cuenta de que nuestro principal mercado era la exportación, pero empezamos a no ser competitivos por la revaluación. A partir de 1998 empezamos con el proceso Metrópolis, que es una marca de centros comerciales que queremos expandir a lo largo del país y empezamos a generar un proceso que hizo que nuestro valor como empresa mejorara".

Juan Michelena, presidente de la Junta Directiva y uno de los principales accionistas de Mantex, habla sobre la transición. "En un principio nos asociamos con Empresa Túnel (propiedad de Moreno) en la construcción de Metrópolis. La relación fue 80% a 20%. Pero vimos que el financiamiento se hacía complicado y decidimos comprar ese 20% restante, el cual pagamos con acciones. Así, Metrópolis pasó a ser propiedad de Mantex, y Moreno, accionista de la empresa. Su alta calificación en el área inmobiliaria hizo que la junta directiva decidiera nombrarlo nuevo presidente ejecutivo".

Metrópolis, cuya primera etapa tendrá 70 mil metros cuadrados de construcción, no se limitará a un centro comercial. Aprovechando los amplios terrenos de Mantex construirán un town center con un hotel de 100 habitaciones (ya están en conversaciones con varias operadoras, entre ellas Marriot), una ampliación del centro comercial y otros servicios.

La primera etapa consta de 34 mil metros cuadrados comercializables y un tenant mix bien interesante: 41% será destinado a tiendas por departamentos, 26% a entretenimiento, 11% a vestimenta, 7% a gastronomía, 4% a tiendas especializadas y el resto a servicios, calzado, jugueterías, fotografía, óptica y belleza. La inversión actual ronda 60 millones de dólares, de los cuales 15 millones se obtuvieron por financiamiento.

La idea de Mantex es vender la marca Metrópolis en todo el país mediante la construcción de otros desarrollos inmobiliarios en las principales ciudades de Venezuela.

Un matrimonio ideal

Los dueños y promotores de franquicias en el país están contentos por la cantidad de centros comerciales que se están construyendo a lo largo y ancho de la nación. Y aparte de contentos están orondos porque aseguran que sin las franquicias los centros comerciales no serían lo mismo, así como las franquicias no serían tan buen negocio en Venezuela sin los CC. Josías Senior, vicepresidente de Profranquicias, estima que ambos se complementan mutuamente, como un buen matrimonio. "Uno se beneficia de otro y ambos son el resultado de esa simbiosis. Definitivamente un centro comercial sin tiendas exitosas no le va a ir bien, y tiendas sin locales ubicados en un lugar exitoso no van a ser rentables".

Asegura que hay alianzas entre Profranquicias y Cavececo para desarrollar ambos negocios. El fin es adecuar las experiencias de las franquicias en el país para lograr que los centros comerciales tengan público y ventas.

Y considera importante planear desarrollos inmobiliarios comerciales en el interior del país, "donde estoy convencido que reside el gran futuro de los centros comerciales". Barquisimeto, Maracaibo, San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz y Puerto La Cruz deberían ser los centros urbanos en la mira de los desarrolladores. "Son ciudades de crecimiento rápido".

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