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Balance del sistema financiero en el año 2000

Durante el año 2000 el comportamiento del sistema financiero estuvo caracterizado por la expansión significativa de sus principales operaciones (colocaciones, captaciones, entre otros), por la intensificación de los procesos de fusiones y adquisiciones, y por la conversión a la figura de banca universal de buena parte de las instituciones financieras pertenecientes a otros segmentos (banca comercial, banca de inversión, entidades de ahorro y préstamo, entre otros) Así se desprende de un informe realizado por la firma Softline Consultores y el economista Gustavo García

La significativa expansión de los agregados monetarios que provocó la gestión fiscal, produjo un crecimiento considerable de los activos en poder del sistema financiero, los cuales crecieron en 40% aproximadamente, lo que significó un crecimiento en términos reales de 23%. Los tres componentes que más se destacan en ese crecimiento fueron en primer lugar las inversiones en títulos valores, las cuales se expandieron en 70% producto del extraordinario aumento de la deuda pública interna emitida por el gobierno central. En segundo lugar, las disponibilidades, que crecieron en 34%, y en tercer lugar, la cartera de créditos, la cual se incrementó en 31% (15,8% en términos reales) Sin embargo, cabe destacar que la cartera de créditos sigue siendo el componente más importante de los activos del sistema, al absorber 42,6% del total, mientras que las inversiones en títulos valores representan 18,7% y las disponibilidades 22%. De manera similar, por el lado del pasivo se destaca el aumento de 44% en las captaciones del público, para colocarse en 16,5 billones de bolívares, lo que representa un aumento de los depósitos del público en el sistema financiero de 27% en términos reales. No obstante que las captaciones provenientes de entidades oficiales también mostraron un crecimiento considerable, éstas todavía representan una proporción relativamente pequeña (13%) dentro del total de los depósitos en el sistema financiero.

Un sistema en expansión. Las magnitudes mencionadas muestran el extraordinario crecimiento del sistema bancario en el año 2000, en correspondencia con la expansión de los agregados monetarios comentada en líneas anteriores. El efecto de dicho crecimiento obligó al sistema a operar con elevados niveles de liquidez, sin que por ello pudiesen bajar aún más las tasas de interés o el diferencial entre estas, como se discutirá más adelante, a pesar de que el extraordinario aumento del endeudamiento público absorbió parte importante de los recursos captados por las entidades financieras. En el caso de la cartera de crédito, como fue mencionado anteriormente, su significativa expansión no se corresponde con el moderado comportamiento de la actividad económica real, razón por la cual una parte importante de la misma pudo estar asociada a las salidas de capitales registradas en la balanza de pagos. En otras palabras, la evolución de la cartera de créditos reflejaría en buena proporción la contraparte en moneda nacional de la extraordinaria fuga de divisas que el país acusó en el transcurso del año. De manera similar, las cuentas fuera del balance del sistema, entre las cuales se incluyen los fideicomisos, los mandatos financieros y otras cuentas de orden, mostraron un crecimiento considerable, parte del cual también debió estar relacionado con el movimiento de capitales hacia el exterior. Los fideicomisos alcanzaron, al cierre del año, la suma de 6,92 billones de bolívares, lo que representa una expansión de 60,6% y equivale a 32% de los activos totales y a 42% de las captaciones del sistema.
La extraordinaria expansión del sistema financiero se ha venido registrando desde el segundo semestre de 1999, lo cual luce aún menos consistente frente al nivel de actividad económica real, ya que ésta todavía se encontraba en franca recesión para ese período. A lo largo de los 18 meses que van desde junio de 1999 hasta diciembre de 2000, tanto los activos totales como la cartera de créditos se incrementaron en 58%, las inversiones en títulos valores en 83%, las captaciones en 72% y los fideicomisos en 94%, mientras que la inflación acumulada durante ese período fue apenas de 23,6%, todo lo cual arroja cifras extraordinarias de expansión en términos reales. Sin embargo, esa evolución sí resulta consistente con la expansión monetaria y fiscal que se inició a raíz del boom petrolero que Venezuela comenzó a percibir desde mediados de 1999 y consecuentemente, con las salidas de divisas que se han registrado producto de la incertidumbre política y económica por la cual hemos atravesado en los dos últimos años.

Reducción del rendimiento. A pesar del extraordinario crecimiento en las operaciones del sistema bancario, el margen financiero neto se mantuvo durante 2000 en los mismos niveles nominales de 1999, lo cual refleja una reducción del rendimiento real de la intermediación financiera del sistema bancario. Ello obedeció a la disminución de las tasas de interés (particularmente en los títulos de deuda pública) y del diferencial entre éstas, al aumento de los niveles de liquidez de las instituciones financieras (lo cual limitó el monto de recursos efectivamente colocados) y a la todavía alta proporción de cartera inmovilizada y reestructurada, con sus correspondientes provisiones, aunque dicha cartera continuó su proceso de descenso como proporción de la cartera de crédito, la cual pasó de 30% sobre la cartera de créditos total en diciembre de 1999, a 24,5% a fines del año pasado. Igualmente, el ingreso financiero proveniente de la cartera de inversiones en títulos valores pasó de 25% a 17,6% en el mismo período, mientras que los gastos financieros sobre las captaciones disminuyeron en tan solo dos puntos, al pasar de 10% a 8%. En consecuencia, el margen financiero neto se redujo de 5,9% de los activos totales a 4,5%.
Los gastos de transformación experimentaron una pequeña expansión en términos nominales (5,4%) en relación con el nivel que habían alcanzado a fines de 1999, lo cual muestra un esfuerzo considerable por parte del sistema financiero, ya que eso implicó una disminución en términos reales cercana a 8%. Dicho esfuerzo compensó en cierta medida la reducción del margen financiero neto, pero no lo suficiente para revertir el signo negativo que se registró en el margen de la intermediación financiera, el cual se ubicó en diciembre de 2000 en 10 mil 512 millones de bolívares. No obstante que dicho margen se mantuvo constante en términos nominales a lo largo del año, su estancamiento no se correspondió con el fabuloso aumento en las operaciones del sistema, ya que ese volumen de transacciones no compensó la reducción del diferencial entre las tasas de interés activas y pasivas. Por otra parte, los gastos de transformación continúan representando una proporción significativamente elevada de los activos productivos de las instituciones financieras (15,5%), probablemente uno de los más elevados del continente aunque se haya reducido en términos reales, como fue comentado. Finalmente, los denominados activos improductivos (financieramente hablando), los cuales incluyen las disponibilidades, la cartera inmovilizada, los bienes realizables y otros activos, llegaron a representar 35,5% de los activos brutos totales, proporción ésta que muestra el bajo nivel de fondos efectivamente colocados en la intermediación financiera propiamente dicha, exigiendo por tanto, diferenciales de tasas de interés relativamente elevados aunque hayan decrecido en el último año.
El crecimiento de las operaciones registradas fuera del balance y por tanto de las comisiones sobre dichas operaciones, así como el incremento en las tarifas por diversos servicios que se prestan en el sistema financiero, permitió a éste obtener un volumen considerable de ingresos (conocidos como otros ingresos operativos) para generar un margen del negocio de 19% sobre el patrimonio neto al cierre del año 2000. En consecuencia, el resultado neto sobre el activo promedio se ubicó en 2,5%, mientras que dicho resultado sobre el patrimonio neto fue de 18,6%. Ello equivale a un rendimiento en términos reales del capital neto del sector de 4,6%. El índice de capitalización del sistema financiero se colocó en 13,3% del activo total ajustado por riesgo, lo que reflejó una pequeña disminución con respecto al nivel que había alcanzado en 1999 (14,0%).
Habla la mayoría. Los resultados comentados anteriormente estuvieron determinados básicamente por la evolución de la banca comercial y universal, ya que ésta representa 88% del sistema financiero en su conjunto medido a través de sus activos. Dentro de dichos resultados se notó una diferencia importante entre las instituciones de carácter privado (nacionales y extranjeras) y las instituciones financieras públicas. Igualmente, esos resultados reflejan el comportamiento promedio del sector donde existe una gran dispersión estadística caracterizada por un grupo de instituciones cuyos índices de capitalización, eficiencia y rentabilidad fueron altamente favorables, mientras que otro grupo presentó resultados significativamente opuestos. Afortunadamente, el grueso de los activos se encuentra dentro de los primeros grupos de instituciones, las cuales concentran algo más de dos tercios de los activos totales de la banca comercial y universal.
Las entidades de ahorro y préstamos, las cuales representan 10% de los activos totales del sistema, mostraron en 2000 una evolución menos favorable en el crecimiento de sus operaciones que el registrado por la banca comercial y universal, a la par, también reflejan expansiones reales importantes. Los activos totales se expandieron en 35%, para colocarse al cierre del año en 2,2 billones de bolívares. Dentro de este monto se destaca el aumento de las inversiones en Títulos Valores (83%), el de las disponibilidades (37%), mientras que la cartera de créditos creció solo en 17%. Por el lado pasivo, las captaciones del público aumentaron en 35%, mientras que el resto de las captaciones, incluidas las del Banap, para efectos de política habitacional, se mantuvieron constantes en términos nominales.
La reducción de las tasas de interés y del diferencial entre las tasas activas y pasivas, afectó el rendimiento de estas instituciones. A ello se añade la incidencia de la cartera de créditos, la cual se incrementó en 2000 al alcanzar 8,6% de la cartera de créditos, la cual continúa siendo considerablemente alta. En consecuencia, el resultado neto sobre el activo de este segmento se colocó en apenas 1,9%, pero en 18% sobre el patrimonio.
Este resultado sobre el patrimonio debe ser visto con cuidado, ya que este segmento del sistema financiero registra una capitalización de 10,8% sobre el activo ponderado por riesgo, razón por la cual el rendimiento sobre el patrimonio tiende a ser elevado, a pesar de ser significativamente bajo en relación con el activo total1. Por otra parte, además de tener una elevada proporción de cartera inmovilizada, las provisiones por dicha cartera representan tan solo 62%, lo cual deja al descubierto o sometido a una vulnerabilidad importante 16,6% del patrimonio. Cabe destacar que la Superintendencia de Bancos exige para este segmento un margen de provisiones sobre la cartera inmovilizada de 75%. En conjunto, estas instituciones se colocaron por debajo de lo establecido en la regulación2.

1 Nótese que el índice de capitalización ajustado por riesgo de este segmento se ubica por debajo del mínimo exigido por Sudeban, 12%; y que la cifra de 10,8% se refiere al promedio del grupo, razón por la cual algunas instituciones registran un índice de capitalización aun más bajo.
2 El margen de provisión comentado es inferior al exigido para el resto de los segmentos de las instituciones financieras (100%) porque Sudeban considera que la mayor parte de dicha cartera está respaldada en hipotecas sobre bienes inmuebles y por tanto está sujeta en menor medida a una pérdida de valor económico.

Un mercado en transformación
Debido a estos procesos de fusiones y adquisiciones y de conversión a banca universal, el análisis del sistema financiero en sus diferentes segmentos se dificulta extraordinariamente, puesto que estas modificaciones afectan las comparaciones de magnitudes a través del tiempo. Muchas instituciones han pasado de un segmento a otro, han desaparecido o se han transformado a través de las fusiones con empresas que pertenecían a otros segmentos del sector. En consecuencia, el análisis aquí presentado se concentrará en las cifras del sistema financiero consolidado, con mención limitada y específica (indicadores financieros) sobre la evolución de los segmentos más importantes del sistema (banca comercial y universal, y entidades de ahorro y préstamo)

Un año de matrimonios
Durante 2000, la Superintendencia de Bancos continuó con las medidas tendentes a fortalecer la situación patrimonial de las instituciones financieras y a estimular o forzar el proceso de fusiones y adquisiciones. Ello obedece a que en el sistema financiero existe un número considerable de instituciones que abarcan una proporción demasiado pequeña del mercado, generando ineficiencias considerables que inciden en buena medida en los elevados diferenciales entre las tasas de interés activas y pasivas. Al cierre del año 2000 hablan 77 instituciones financieras, de las cuales 44 correspondían al segmento de la banca comercial y universal, que como fue comentado, representó al cierre de dicho año 88% del sistema. En efecto, las 15 más grandes de ellas en términos de activos absorbían 80,5% de las instituciones restantes. Es decir, en promedio estas instituciones tienen apenas 0,31% del mercado, lo cual es claramente ineficiente. El proceso de fortalecimiento y de incremento en el monto mínimo de capital comenzó a mediados de 1999, cuando Sudeban emitió la Resolución No. 198 del 17 de junio de 1999 mediante la cual se exigió que para el cierre de 2000 los bancos y otras instituciones financieras debían tener un índice de capitalización sin ajuste por riesgo (patrimonio contable sobre activo total) que se estableció en 10%.
En la misma dirección de fortalecimiento patrimonial, Sudeban emitió, el 18 de diciembre de 2000, la Resolución No. 353.00, mediante la cual establecieron nuevos montos mínimos de capital pagado en términos nominales que deberían tener las instituciones financieras (para lo cual se debe incluir los resultados acumulados). Estos nuevos montos pueden ser alcanzados al menos en tres etapas y completados en el lapso de año y medio (30 junio de 2002). Estas exigencias de capital mínimo implicarían un incremento promedio de 13,5% del capital computable de las instituciones financieras en relación con lo que tenían registrado en diciembre del año 2000. Para la banca universal el aumento requerido es de 7%, pero en el caso de la banca comercial la cifra se coloca en 28%. Efectivamente, estos aumentos forzarán la venta o fusión de muchas instituciones pequeñas, las cuales difícilmente podrán materializar las nuevas exigencias planteadas por Sudeban. Adicionalmente, se mantiene la exigencia del índice de capitalización ajustado por riesgo de no menos de 12% mencionada en el párrafo anterior.
Por otra parte, el Ejecutivo nacional aprobó en febrero de 2001 en el marco de la Ley Habilitante, la Ley de Estímulos a la Competitividad, al Fortalecimiento Patrimonial y Racionalización de los Gastos de Transformación del sistema bancario. Esta ley persigue regular y crear los estímulos tributarios, contables y financieros para facilitar el proceso de fusiones y adquisiciones en el sector. Como resultado de todas estas regulaciones, en los próximos dos años, el sistema financiero experimentará un agudo proceso de cambios caracterizado por una mayor concentración y por la extensión del segmento de banca universal.

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