. ...


Mermeladas como Dios manda

Alimentos Casera Line, S.R.L.
Inversión inicial:
20 millones de bolívares (y muchas deudas)
Ventas anuales: un millón de dólares
Producción anual: mil toneladas
Rentabilidad: 15 a 20%
Empleados directos: 28 (55 para finales de año)
Empleados indirectos: Indeterminados
Clientes: Mavesa, Cada, La Cuisine, Pastor C.A., Quesolandia y Lácteos Cebú, entre otros

Luis Sarli, bata blanca y bigote breve, habla con orgullo de su negocio. Muy orondo, cuenta cuándo comenzó a hacer conservas vegetales con su esposa, todos los avatares sufridos y los reconocimientos recibidos por su esfuerzo y buen tino. Dicen que hacer mermeladas no es algo tan difícil que digamos, lo complicado es lograr un sabor y textura que no tengan nada que envidiar a las que vienen de Suiza. Y su empresa, Alimentos Casera Line, así lo hizo.

Esta compañía, en franco crecimiento, se ha dado el lujo de fabricar las confituras que, bajo el nombre La Vienesa, Cada y La Cuisine, se venden en los anaqueles de los principales automercados. No contenta con eso, también fabrica bases de frutas para yogurts, bases para jugos 100% naturales y toppings para helados de fruta que vende a empresas como Pastor C.A., Lácteos Cebú y Quesolandia. La planta tiene un aroma dulzón que se cuela por todas partes. Ese mismo aroma atrajo a Lactuario de Maracay, que está actualmente en conversaciones con Casera Line para comprar sus productos.
Tan dulce como recibir en 1999 el Premio Eureka a la Innovación en la Pequeña y Mediana Empresa, por su fórmula para hacer bases de jugos 100% naturales. Un espaldarazo definitivo.

De vegetales a frutas. "La idea de meternos en el negocio se nos ocurrió hace diez años, cuando mi esposa y yo comenzamos a vender conservas vegetales y salsas que hacíamos en la casa. Ambos somos hijos de italianos y en ese país se acostumbra conservar alimentos para cuando llegue el invierno. Nos quedaban muy ricos (todos nuestros amigos decían eso) y decidimos probar suerte". Bajo una mata de mango del patio de la casa, comenzaron a envasar berenjenas en aceite y las vendían a amigos y allegados. Dado el éxito decidieron en 1994 construir la fábrica. Querían entrar en las ligas mayores.
Paralelamente a esto, Sarli era jefe de producción de Venezolana Empacadora (en aquel momento fabricante de los productos Oscar Mayer, que ahora están bajo responsabilidad de Plumrose) y su esposa, químico, trabajaba (y sigue trabajando) en el área de control de calidad de Polar.

Todos los comienzos son difíciles y el de Sarli no fue la excepción. "Como no teníamos recursos económicos, todo lo que era electricidad, albañilería y construcción lo hicimos nosotros con nuestras propias manos. La confección de las marmitas y las ollas, también. Y empezamos a fabricar salsas vegetales, a mercadear el producto y a hacer degustaciones en los automercados más importantes de Caracas. Hasta que nos contrató un ítaloamericano, que quería exportar nuestros productos a Estados Unidos y decidimos manejar la empresa con esa visión. Con su ayuda obtuvimos túneles de congelación rápida y cultivamos vegetales en atmósfera controlada. Usamos mucha tecnología, pero pienso que no era el momento porque los costos, definitivamente, no bajaron". Y estuvieron a punto de quebrar: los productos europeos eran una competencia invencible en un mercado tan competitivo como el estadounidense.

Sin embargo, no se amilanaron y buscaron darle una vuelta a la situación. "Hace tres años conseguimos la respuesta a nuestros problemas en la fruta. Y comenzamos a hacer los productos que ahora vendemos con éxito". Sarli estima que el triunfo se debe a que la formulación especial de las mermeladas las hace muy apetecidas. No son esos frascos llenos de una jalea espesa y dulzona, sin trocitos de pulpa y que rompen todas las crackers a su paso, sino una confitura que está en el punto exacto. "La mejor prueba para establecer la espesura exacta de una mermelada es untarla en una galleta de soda y que ésta no se rompa".

La calidad es la clave. Alimentos Casera Line, asegura Sarli, es un empresa sin secretos. "Nuestra estructura es lineal, todos los empleados son importantes, sin distinción ninguna. Y saben también que la calidad es el norte, es la única vía para alcanzar el éxito". No en balde, no hay pared libre en la factoría que no tenga un cartel anunciando las bondades de la calidad total, de los fines y objetivos de la empresa, de su misión y de todos los factores que deben tomarse en cuenta para conseguirla.

Todos los días, a las nueve de la mañana y a las tres de la tarde repartimos jugo a todos los empleados. Con este gesto se sienten parte del proceso y, al mismo tiempo, comprueban si el producto está saliendo como debe ser. "Ellos prueban los jugos todos los días y ya tienen el paladar afinado: cualquier desviación del sabor, cualquier tono distinto, lo notarán y podremos corregirlo antes de que la producción sea distribuida".

Pero los controles de calidad no se quedan allí. Cada tres meses Mavesa (dueña de la marca La Vienesa) los audita según el sistema internacional HACCP. "Y hemos cumplido 100% de las expectativas de ellos. Además, el Ministerio de Sanidad ha reconocido nuestra labor al punto que estamos acreditados para dar cursos de Manipulación Higiénica de Alimentos, requisito indispensable para optar por un permiso sanitario".

Sarli no deja de dar loas a su equipo de trabajo. Cuenta con ingenieros y químicos con posgrado, gente muy preparada que siempre está buscando especializarse más. "Yo soy de los que piensa que siempre hay que apoyarse en gente que sabe más que uno". Y sonríe.

Este orgullo le ha valido, entre otros detalles, que la mayor empresa de pectinas (ingrediente espesante de las confituras) de Suiza, Obapectin, los catalogara como uno de los 10 mejores fabricantes de mermeladas del mundo. "Ellos nos autorizaron a colocar en la etiqueta la frase 'calidad suiza'. Pero no quisimos, pues nuestra calidad es venezolana".
Para finales de 2001 aspiran exportar al Caribe, "que es nuestro mercado natural". Y en un futuro a Europa y Estados Unidos, porque tienen una fortaleza que allá no existe: conocimiento y disponibilidad de frutas tropicales, que tanto gustan en las tierras templadas.

-Juan Ignacio Cortiñas

Diseño por: Alcides León - Kevin Rodríguez
DINERO es una publicación del Grupo Editorial Producto
Piso 7, Torre ACO, c. Orinoco, Las Mercedes, Caracas, Venezuela
FAX +58 2 991.31.32 TELF. +58 2 993.50.11 email:
dinero@infoline.wtfe.com