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Juegos de madera

Inversión inicial: 30 mil bolívares
Empleados: no tienen
Ganancia promedio: 200% de la inversión
Inversión en expansión: 4.000 dólares, aproximadamente

Muchos libros de autoayuda indican que las personas que son más felices realizan un trabajo que les gusta, los entretiene y además les resulta rentable. Esta es la realidad de Haydée Logreira y Enrique Capablanca, que están a punto de lograr un cambio en su vida a través de su pequeña empresa, que produce juguetes de madera: el Taller Capa.

Este matrimonio de profesionales: ella sicóloga, y él arquitecto profesor de la Universidad Vargas, realizan trabajos donde se mantienen apegados al acto creativo, así en una evolución de varios años llegaron a tener una actividad complementaria, labor que día a día les exigió mayor dedicación y les obligó a sumergirse en el negocio de gerenciar la creación y distribución de los juguetes de su pasión emprendedora.

Todo empezó en 1995 con la venta de juguetes y elementos decorativos realizados en madera por varios artesanos venezolanos, en la feria decembrina del Ateneo de Caracas, luego de esta incursión las cosas cambiaron. La actividad profesional de Haydée se había vinculado con el mundo del diseño, la recreación infantil y la artesanía, especialmente en la museografía, primero en el Museo de los Niños y después en el Museo de Ciencias. Enrique como arquitecto y escultor, realizó trabajos de cerámica, dibujo y pintura, aunque no contaba con mucha experiencia en el campo de la madera.

Un año después, armados con una caladora de mano, una lijadora eléctrica y un pequeño taladro comenzaron a transformar pequeños trozos de madera en divertidos instrumentos para los niños. Con una inversión inicial de solo 30 mil bolívares se dirigieron por la vía de los emprendedores exitosos.

Juegos y números. El camino andado en la experiencia del negocio les ha enseñado que el retorno promedio de la inversión es proporcional en 200% al aporte que realizan y por lo cual es una actividad atractiva. Ya tienen previsto un posible abandono de sus actividades formales para entrar de lleno al terreno de los soñadores que se inicia con una actividad complementaria para luego convertirla en su forma de vida. Por ejemplo, en el mes de octubre, previendo la temporada decembrina, invirtieron un promedio de un millón de bolívares, ya en diciembre contaban con 5 millones de bolívares.

Desde 1997 la creciente demanda les impulsa en la búsqueda de un mayor espacio y tiempo de trabajo porque no les alcanza el pequeño taller ubicado en su apartamento y la necesidad generada por la compra de herramientas más complejas que elevan la producción, calidad y precisión de los cortes.

Respecto al tiempo dedicado al taller, al inicio solo trabajan en el último trimestre del año, hoy la creciente demanda se ha concentrado en 60% de las ventas en la temporada de diciembre y 40% en el resto del año; pese a esto, ahora se dedican (desde febrero de cada año) a la producción continua de los juguetes para lograr abastecer la demanda creciente de los diferentes puntos de venta que tiene en la ciudad.

Enrique explica que su pequeño taller fue administrado con ingenio, ya que comenzaron a delegar la fabricación de algunas de los componentes de los juguetes y la pintura de las piezas a otros artesanos, mientras que ellos se encargan del ensamblaje y de pintar los detalles (ojos, manchas, las sillas de montar de los caballos, etc.), que hacen de cada pieza un juguete único.

Hacer pinochos. Este creador, a quien su esposa le llama Gepetto –el padre de Pinocho–, es un idealista por naturaleza, no desea tener empleados porque quiere que su taller mantenga su carácter artesanal, ya que no quiere producir piezas genéricas en masa, pues su nicho de mercado está muy definido, y la gente que compra los juguetes de madera gusta de las tradiciones y de ese toque artesanal que Capablanca consigue en su producción, de lo contrario podría traicionar a sus consentidos clientes. "No competimos con los juguetes comerciales, mecanizados o computarizados, pues ellos tienen su público y nosotros asistimos al sector que otros olvidan", explica.
Así, se ubican en lugares estratégicos donde obtienen una mayor demanda del nicho de mercado al cual están dirigidos; los museos de Ciencia, Bellas Artes, la Sala Mendoza, ventas de artesanía y en algunas tiendas en El Hatillo.

Los Capablanca son muy inquietos y cada año, después de investigar la tendencia en este tipo de juguetes, ofrecen nuevos diseños incluso para aquellas personas que los coleccionan de madera o quieren ofrecer la sencillez y belleza que ha entretenido a largas generaciones de familias.
Entre los juguetes más buscados se encuentran las imágenes de animales autóctonos, los unicornios, las aves, algunos juguetes de ingenio como el Tangram, la cinta escala mágica y las novedades que se suman cada año a la producción del taller.

Remontar dificultades. Enrique asegura que en Venezuela existe la potencialidad para ser una gran productora de juguetes de madera, ya que cuenta con la ventaja de contar con materia prima abundante y económica como son las reservas de pinos que existen en el oriente del país que y son subutilizadas en su explotación. También considera que otro de los grandes problemas del país para impedir que se materialicen empresas como esta, es la falta de preparación del personal, pero sobre todo la dificultad de encontrar personal que tenga mística en el trabajo y que motive a la gente a hacer su labor con una mejor actitud, para que esto se refleje en mejores productos.
Taller Capa trabaja con diferentes maderas, de pino chileno, saquisaqui y una nueva generación de aglomerados de madera denominados MDF. Por lo general, los precios de esta materia prima son asequibles, pero se ha notado un incremento injustificado en algunos tipos de maderas en los recientes meses.

Mientras tanto, Enrique y Haydée ya están ganados para la idea de ser una mejor empresa sin perder su esencia original y están dispuestos a financiarse (con unos 4.000 dólares) para conseguir una mayor calidad a través de herramientas computarizadas que le permitirán diversificar más la oferta de juguetes con imágenes de animales autóctonos y otros productos que caracterizan el gentilicio local.

-Gerardo Chacón

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