Noviembre 2.000

La agroindustria sale del foso

Para el vicepresidente de la Cámara Venezolana de la Industria Alimentaria (Cavidea), Eduardo Bianco, la agricultura y la agroindustria tomarán un respiro durante todo el 2001, saliendo de las catacumbas donde estuvieron enterradas estas actividades a lo largo de los dos últimos años. "Ya en los últimos meses del 2000 ha comenzado el repunte, la cifra de actividad salió de las cifras negativas", acota.
Bianco considera que este crecimiento obedecerá a la reactivación de la demanda en todo el sistema económico venezolano, impulsada sobre todo por el gran gasto fiscal presupuestado para este lapso. Además, se cuenta la fructificación de las inversiones hechas en agricultura a lo largo de todo el 2000, con una cartera agrícola privada que se ejecutó en su totalidad.
Bianco señala que esa cartera agrícola benefició solo a este sector, mientras que la agroindustria continúa sujeta a créditos muy onerosos, lo que se muestra como el principal obstáculo para el desarrollo del gremio en el año venidero. "Es un problema de todos los sectores de la economía, quizás el mayor cuello de botella que hay que resolver en el ámbito económico venezolano del 2001", concluye.

¿Qué me espera en el 2001?
Sector industrial: las altas tasas de interés serán el gran escollo

El sector garante del desarrollo de toda economía, el industrial, tiene en Venezuela grandes obstáculos que vencer a la hora de lograr su despegue, y entre ellos luce como el de mayor exigencia el lograr un financiamiento competitivo para estar de tú a tú con las empresas de Latinoamérica

Juan Calvo, presidente de Conindustria, cree que la economía venezolana va a tener un crecimiento entre 2,5 y 3% del PIB en el año 2001, con énfasis en el sector no petrolero. También confía en que la inflación se mantendrá en niveles manejables, pero estará alrededor de 20% (superior a la del cierre del 2000), en vista de que habrá una mayor masa de dinero en circulación.

Calvo se afilia también a los vaticinios de que en lo que respecta a la cuenta corriente, esta se mantendrá en condición excedentaria, y las reservas internacionales seguirán en niveles elevados (alrededor de 15 mil 500 millones de dólares). Pero, y he aquí el factor más preocupante para su sector, los intereses por créditos empresariales van a mantenerse altos. "Quizás muy altos", vaticina.

"La lógica dice que cuando hay poca demanda de créditos los intereses deberían bajar, pero esto no ocurre en el país, lo que va en contra de todas las reglas del mercado", dice. Calvo cree que el sector bancario debe hacer, necesariamente, un esfuerzo para reducir sus gastos de transformación, si quiere contribuir a la mejoría del rendimiento económico venezolano en el 2001.

Pero, por otro lado, cree que la tarea primordial que deberá iniciar el gobierno en el 2001 es la sinceración del signo monetario, con cuya sobrevaluación los manufactureros nacionales pierden competitividad ante sus homólogos de la región. "Hace falta un cambio paulatino que se ajuste a las asimetrías macroeconómicas que se han ido generando, que por lo demás no son de este gobierno sino heredadas de los anteriores", señala el líder de los empresarios del made in Venezuela.

Pese a todo, Juan Calvo es optimista. Asegura que el 2001 luce con mejores perspectivas que los ciclos precedentes, y cree que es el propio gobierno el que tiene en sus manos la definitiva reactivación del aparato productivo. Esto, mediante las compras nacionales, poniendo al servicio de la maquinaria económica vernácula su gran poder de compra, que se estima entre 8.000 y 10 mil millones de dólares anuales, 80% de cuyo monto se ha ido, en años anteriores, a la activación de la demanda exógena en detrimento de la endógena. "Esto hay que revertirlo en el 2001", dice.

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