Septiembre 2.000

Escoja la mejor inversión
El objeto del dinero

Hay quienes prefieren materializar su inversión en cualquier objeto visible y palpable que represente el dinero invertido. Una muestra de las posibilidades de este tipo de cartera de inversión podría ser una casa, una joya o una obra de arte. Personajes representativos de cada uno de estos sectores le cuentan a los lectores de la revista DINERO las implicaciones de colocar su dinero en este tipo de alternativas

 

Dele techo a su inversión

Los 10 años en los que el sector inmobiliario se ha mantenido deprimido ha llevado al mercado a ofrecer baratijas. Los expertos opinan que, aunque los créditos y políticas inmobiliarias estén desfasados con respecto al salario mínimo, es el momento de comprar para alquilar un potencial de inmuebles que hoy están en los mejores precios posibles

El panorama del sector inmobiliario podría titularse "volver a los sesenta".

Nichos en la mira

De acuerdo con la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, otro de los objetivos del sector es la creación del mercado de hipotecas de segundo grado que son títulos valores a ser emitidos dentro de seis a ocho meses. Estos títulos constituyen otra forma de inversión dentro de este mercado totalmente asegurado, porque todas estas hipotecas provienen de la Ley de Política Habitacional y van a ser papeles garantizados por el Estado con mucho más rendimiento que el resto de estos, los cuales serán respaldados por hipotecas de primer grado.

El otro nicho de inversión son las oficinas, que en estos momentos hay muchas desocupadas que tienen muy buenos precios de adquisición y que a mediano plazo comenzarán a dar renta. Si alguien cuenta con la capacidad económica como para adquirir un edificio en una zona de valor corporativo podrá contar con un mercado que comenzará a tomar fuerzas en los próximos meses en materia de rendimiento.

Y esto, además, sin ninguna connotación negativa. Rafael García, presidente de la Cámara Inmobiliaria, recuerda cuando en cualquier familia venezolana el sostén de hogar trabajaba en función de dejarle como herencia a la viuda uno o dos apartamentos alquilados para que pudiera vivir de esa renta. Piensa que esta realidad podría volver.

García sugiere una fórmula de inversión: "Con el campo que abre la Ley de Arrendamiento en este momento empieza a ser más rentable como inversión alquilar un inmueble que comprar dólares, porque los intereses que se perciben con ese capital invertido son mayores. Existe un mercado hipotecario para ese tipo de inmuebles, los bancos están dispuestos a prestar dinero para este fin, de manera que se puede hacer ese negocio con una inicial con apoyo financiero bancario; se renta en dólares, se consiguen excelentes dividendos". Lo cierto es que toda esta historia depende del resultado final de casi un año de discusión de las normas de la ley de arrendamiento que le darán seguridad jurídica total tanto a arrendadores como arrendatarios.

Para la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, actualmente la inversión en el sector está detenida. Aunque para García parezca incongruente que el bien inmobiliario es escaso en este momento y que a su vez está a bajo precio, determina que esto es una realidad. Estima que para finales del 2000 el crecimiento en este sector se ubicará en 6%, mientras que el año pasado fue de 8%, con inversión a nivel nacional de 3 millardos de dólares.

Intención rentable.

El inmueble puede adquirirse con dos intenciones para hacer uso de él (como habitación u oficina) o como inversión. Si es como inversión, el mercado inmuebles constituido en este momento tendrá una rentabilidad en dólares de 10 a 12%. Si se adquiere un inmueble en el sector de oficinas se estaría hablando de un margen de 14 a 15%.

García explica que se trata de bienes de capital que tienden a revaluarse en el tiempo y cuya inversión es a mediano o a largo plazo. Si se compra para rentar, tomando en cuenta que se está en espera para que salga la ley de arrendamiento, eso genera un mercado de arrendamiento importante y seguro que no ha existido en los últimos 40 años en Venezuela. En este caso existe una doble rentabilidad: la del valor propio que va tomando el inmueble con el tiempo y los dividendos que producen las utilidades de poder arrendar sin riesgo jurídico alguno. A los inversionistas del sector de promotores inmobiliarios también se les abre un campo específico para la producción de inmuebles para el arrendamiento.

Materializar el arte

En el negocio del arte pesa más la pasión que la razón, y esto es lo que la hace diferente al resto de los mercados. Pero solo eso la diferencia, porque el mercado del arte se mueve tan rápido como la bolsa y puede generar tanto o mayores dividendos que el mejor de los instrumentos de inversión financiera

Sería difícil pensar que en la actualidad el coleccionista compra solo porque le gusta la obra, sobre todo porque nadie invierte una cantidad considerable de dinero nada más que por pensar en función de que la obra cuadra bien en su colección, o porque combina bien en su casa. Las personas invierten porque es un buen negocio. De esto está convencida Odalys Sánchez de Saravo, directora de la Casa de Subastas Odalys, centro de transacciones artísticas reconocido internacionalmente. "Decir que el arte es una gran inversión como concepto lo asumo, lo comparto como razón de existir de la casa de subastas".

Del 100% del mercado de obras ofertadas en subastas, 80% pasa por la casa Odalys, porque es la única casa de América Latina que se encuentra en el libro que registra las ventas anuales más importantes que se han hecho en el mundo.

¿Cuándo es un buen negocio comprar arte? "No comprar cualquier obra es un gran negocio", decreta Sánchez. No está justificada la inversión cuando se hace una compra al azar, tiene sentido cuando se compra una obra bajo ciertos parámetros. Sin embargo, las más de 42 subastas y 10 mil ventas que la casa ha realizado en seis años, también ha dejado sentado que pensar en comprar arte sin que el arte guste, es un absurdo, porque se convierte en una mala inversión a lo largo del tiempo. "El arte tiene que cumplir en primera instancia el sentido para el cual está hecho, la recreación, goce y disfrute de la persona que lo hace y de la que lo tiene, si no perdería el sentido. Por otra parte, se perdería la noción de la inversión, ya que no desarrollaría la suficiente paciencia como para encontrar el momento adecuado para vender la obra, mientras que si la obra se disfruta, sí se puede esperar el mejor momento para vender".

Todo un arte de inversión.

Son tantos los valores que influyen para que la obra cambie de valor, que esto dificulta que las personas compren una obra de arte en función de su revalorización. El paso fundamental para invertir en este mercado consiste en buscar la asesoría adecuada, aunque no basta con esto. Adquirir obras de arte implica también documentarse sobre el mercado, concientizar hacia donde está dirigido su gusto, visitar exposiciones y observar. "En el arte no hay nada escrito, todo es observación, experiencia diaria de todos los elementos que conforman este mercado. Por ejemplo, asistir a las subastas, a sitios donde la puja es libre, sin presión, y enfilarse hacia el mejor postor dispuesto a adquirir un gran lote de obras; en términos económicos, no es más que un mercado libre".

Pero el arte también sufre las consecuencias de los cambios en su entorno. Los precios del petróleo, o un desbalance político, influye directamente en el movimiento del mercado de arte, "porque son las personas involucradas en este proceso la mayor parte de los compradores, y a menor demanda suben los precios", explica. El mercado venezolano del arte ha bajado, sobre todo los artistas contemporáneos y en menor medida los maestros más reconocidos. De acuerdo con el análisis de Sánchez, este año el mercado del arte está en una suerte de caída lenta, ha habido un descenso en los precios en alrededor de 30 por ciento.

¿Qué haría un inversionista con una cartera de 10 millones de bolívares?

Grandes categorías de obras de arte

La inversión en arte en el mercado venezolano se puede clasificar en tres categorías; en cada una de estas categorías hay un nivel de precios y de riesgos diferente.

Los grandes maestros de la pintura: artistas nacionales e internacionales como Soto, Michelena, Alirio Rodríguez.
Costo de la inversión: Más costosa / Riesgo: mínimo.

Los maestros contemporáneos que son los jóvenes artistas que incluso producen y aunque han expuesto de forma individual en museos, su obra no se ha difundido lo suficientemente bien.
Costo de la inversión: media / Riesgo: moderado.

Artistas jóvenes contemporáneos, los que están comenzando a foguearse en las galerías, participación de subastas y están en plena producción de obras.
Inversión: económica / Riesgo: alto.

La fórmula de inversión en arte se maneja igual a una inversión en bolsa bancaria o inmobiliaria, por lo que diversificar también se aplica. Esta fórmula es dinámica, va cambiando en función de la situación económica en la que se encuentre el entorno o el país. La subasta debe permanecer vigilando los movimientos del mercado para darle al público una información adaptada a la realidad, con el fin de que represente la mejor guía para que ellos puedan saber hacia donde dirigir la inversión de su dinero.

Con este panorama, Sánchez, como coleccionista de 12 años, recomienda al potencial comprador que disponga de la mitad de su cartera de inversión, que calculó en 10 millones de bolívares, para los grandes maestros. La otra mitad de la torta de los 10 millones de bolívares se separaría en 60% para maestros contemporáneos para dejar 15% de esa mitad a los artistas jóvenes.

Odalys explica que "el segmento de los artistas jóvenes tiene un precio especulativo; es aquella obra que gusta mucho, una compra pasional que no importaría perderla. En el momento de fluctuación del mercado estas son las obras que bajan más fácilmente". Aunque son los momentos de baja del mercado, si se piensa en una inversión a cinco años, los mejores para adquirir obras de artistas jóvenes. Pero si el caso consiste en ver reproducido el dinero en un lapso mucho más corto, entre 1 a 2 años, la inversión en los grandes maestros es la óptima.

La advertencia que hace Sánchez se basa en que "el apuro es enemigo del precio". En la obra de arte la convertibilidad del dinero no es tan rápida como pueden ser las acciones u otras fórmulas de inversión, porque el hecho de que se saque en venta una obra de un gran maestro, aunque sea a un precio exagerado, no garantiza que se pueda conseguir esta cantidad de dinero inmediatamente, por esto la casa de subastas recomienda invertir sobre obras muy importantes que tengan una convertibilidad más rápida.

Las gracias que adornan la inversión

Los precios de las joyas no están atados a las fluctuaciones del mercado del oro. La adquisición de artículos del mercado de joyería como inversión está garantizada por el renombre y tradición del artesano que las produce

Mercado del oro opaco

El futuro del precio del oro no se ve muy brillante de acuerdo con la óptica de Pedro Tinoco, presidente de la Asociación Venezolana del Oro. Existe la tendencia en los bancos centrales del mundo a sacar el oro de sus bóvedas, lo que implica una saturación del mercado y en consecuencia un freno a la subida de los precios del metal.

Por muchos años el oro fue considerado como protección de la inflación, ya que su valor no variaba al pasar el tiempo, situación que se mantuvo hasta hace 10 años. Tinoco asegura que el que invirtió en oro a mediados de los ochenta, a un promedio de 400 dólares la onza, ha perdido, porque hoy la misma cantidad se valora en 270 dólares. Lo que se proyecta a largo plazo es que si el precio baja a 250 dólares la onza, muchas explotadoras de oro van a cerrar y el efecto inmediato sería un repunte en el precio.

Una cosa es el oro como inversión y otra la adquisición de joyas. La diferencia principal radica en que el precio de los objetos del mercado de joyería tienen como variable única la fama de la casa que los fabrica porque la cantidad de oro representa solo una mínima parte del precio. Cartier, con más de 50 años en el mercado, puede dar fe del valor agregado que la marca símbolo de estilo, lujo y buen gusto ha significado para sus ventas. Para Chiristophe Maincourt, presidente de Cartier en Latinoamérica y el Caribe, la imagen y la popularidad de Cartier constituye la mejor garantía de inversión en joyas puras y de colección, lo cual asegura a través del certificado de autenticidad. "La joyería es una inversión, sobre todo cuando se trata de una joyería de creación de una marca, adquiere valor al paso del tiempo".

El público venezolano que capta la atención de Cartier se caracteriza por estar pendiente de la moda y de las marcas, y para complacerlo abren la primera boutique Cartier en Venezuela, parte de una red global de más de 200 en 123 países del mundo con la que aspira a consolidad el liderazgo en el mercado venezolano. Aunque reacios a revelar cifras, el número de transacciones de Cartier en el mercado venezolano ubica al país entre el tercero y cuarto lugar de Latinoamérica.

Glamour de boutique.

Gloria Matos de Sousa es la gerente de tienda de la boutique Cartier. Como consumidora de estos artículos, tiene fe en la marca y vende con la seguridad de que es un producto cien por ciento bueno, por lo que garantiza que la compra de los productos Cartier es una buena opción para invertir el dinero. Por lo menos el negocio la convence lo suficiente como para indicar que las metas de ventas "pueden llegar a asustar". Son las expectativas que ofrece el perfil de cliente que Matos maneja: "El consumidor venezolano es un cliente conocedor, no es aquella persona que viene a curiosear a ver qué hay. La mayoría de la gente viene ya con el conocimiento de nombres de piezas. Además, el sector joyería de boutique había estado desierto en el país". Se estima que por lo menos 10 personas diarias entren a la tienda, de las cuales se espera que por lo menos cinco compren. El dinero que los venezolanos invierta en los artículos Cartier se tomarán de prueba durante los dos primeros años y en el primer año se espera retorno de inversión.

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