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Septiembre 2.000
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![]() Escoja la mejor inversión A causa de desequilibrios macroeconómicos, en estos momentos los instrumentos que ofrece la banca no representan ninguna protección contra el ácido corrosivo que carcome los ahorros: la inflación. Si la persona dispone de una gran suma e inmoviliza sus recursos por 90 días, tal vez pueda quedar en tablas la lucha contra este fenómeno
El fenómeno aberrante de la inflación, producto del desorden del gobierno en el gasto, es el impuesto más injusto de todos. Este genera grandes distorsiones en el sistema financiero como la desaparición del ahorro a largo plazo, la movilización de recursos en instrumentos a la vista que permiten a las personas gastar lo más rápido posible el dinero para que el fenómeno no les carcoma sus desgastados ingresos. Algunos optan por refugiarse en el dólar, otros se van a bienes raíces e inmuebles que les facilita combatir la inflación y otros deciden invertir en los diferentes instrumentos del sistema financiero. A este desequilibrio macroeconómico se le agrega la ineficiencia de la banca en sus altos costos operativos, la caída de la intermediación y la reducción del mercado que le impiden remunerar bien al ahorrista, lo cual es llamado en el leguaje técnico un rendimiento real negativo, ya que se ubica por debajo de la inflación. Empate con la inflación. La tradicional cuenta de ahorros que los padres le abrían a los niños para que aprendieran el hábito de ahorrar, por ahora, no es una alternativa inteligente. Los expertos consultados, en su mayoría coinciden en que con una inflación de 15%, y rendimientos promedio de 3% es muy baja la compensación y no vale el esfuerzo de tener una libreta de ahorro. De este modo sucede que en los dos últimos años los depósitos de ahorro se han deteriorado en su poder adquisitivo en 15,22%, según cifra de la Superintendencia de Bancos (Sudeban). Entre los servicios de la banca universal están los relacionados con depósitos a plazo, los fondos mutuales y fideicomisos, con los cuales se obtiene cierta rentabilidad cercana o igual a la inflación. Así el costo de oportunidad que representa no poner los ahorros a trabajar significa, en una economía como la venezolana, una pérdida mayor, ya que no se obtiene ningún rendimiento y al final del año podría haber 15% menos de depreciación, según la inflación estimada para el 2000. Para saber en qué instrumentos de la banca se puede invertir se debe estar consciente cuánto tiempo se inmovilizará el dinero, pues en tiempos de crisis la necesidad de gastarlo es mayor, lo cual disminuye las alternativas. El economista Urbi Garay, profesor del Iesa, fue uno de los expertos que destacó que no vale la pena ahorrar, ya que las tasas pasivas del ahorro están hasta 12 puntos por debajo de la inflación. Aun así, recomienda su uso a gente que requiera el dinero para movilizarlo en el corto plazo. Para estas personas existen las cuentas corrientes con rendimientos que pagan hasta 2 y 3%, pero no son una alternativa para invertir sino para captar ciertos ingresos y movilizar el dinero. Una cuenta corriente remunerada exige montos mínimos de reserva mínima por el orden de 500 mil bolívares, por lo cual la persona debe estudiar la conveniencia de utilizar el instrumento solo cuando tiene montos de dinero por encima de este mínimo. Pero no todas las cuentas de ahorro, salvo algunas excepciones en el pago de intereses, pagan hasta 5,5% de interés, pero también exigen un depósito mínimo por encima de cinco millones de bolívares, en tanto con 30 millones de bolívares la banca puede pagar hasta 7%. Otra posibilidad es la de colocar el dinero en una cuenta de ahorro que cancele intereses sobre saldos diarios y se consiguen ofertas máximas hasta de 2,5%. Existen también los fondos de activos líquidos que cancelan intereses que van desde 1 hasta 11% para colocaciones de grandes montos. En resumen, en el plano del ahorro la utilidad de la banca ha quedado limitada para el uso de algunos de sus servicios, que además el cliente debe pagar; la seguridad de sus depósitos y la protección contra la inflación por el pago de intereses en los depósitos a plazo fijo, también deben ser generalmente elevados. Justificadamente, la mayor tendencia de los venezolanos es de tener el dinero a la vista (cuenta corriente, de ahorro) listo para gastarlo para evitar la inflación. El sistema financiero refleja este fenómeno y tiene captaciones en ahorros por 3 billones de bolívares, mientras que en cuenta corriente, que en la mayoría de los casos no paga intereses, había 4,9 billones de bolívares hasta agosto del 2000, según cifra de la Sudeban. El siguiente caso justifica el hábito de mantener el dinero "debajo del colchón". Una persona que haya depositado en diciembre de 1998 un millón de bolívares en una cuenta de ahorros, ha registrado a septiembre pérdidas en el poder adquisitivo por el orden de 143 mil bolívares, solo por la depreciación que produce la inflación. Durante ese lapso los intereses se ubicaron entre 12 y 3%, y el promedio del IPC estuvo por encima de 16%. Guardaespaldas de depósitos. En caso de robo o quiebra, la institución está cubierta por el seguro y el dinero no se verá afectado. En el caso de que el banco quiebre, la ley venezolana garantiza que devolverá un monto hasta de 4 millones de bolívares, mientras la ley americana garantiza hasta un millón de dólares. Por su parte, depósitos a plazo también dejan a un inversionista ávido de intereses, pues en los dos últimos años su remuneración ha superado levemente el índice inflacionario en 1,48%, lo cual no es un gran consuelo para alguien con aspiraciones a multiplicar su dinero. Pese a esto, la reducción de la inflación ha incrementado los depósitos a plazo en 6,5% en agosto por los mejores intereses que alcanzan para 30, 60, 90 días. Hasta septiembre los depósitos a plazo fijo, que en la mayoría de la banca comienza desde 100 mil bolívares (DPF), a 30 días terminaron remunerando con 12% en promedio, para 60 días en 15,16%, y a 90 días 17,85%. Aunque para obtener estos rendimientos deben ubicarse por arriba de 30 millones de bolívares. Para montos por encima de 250 mil bolívares existen en la banca hipotecaria los certificados de ahorro ofrecidos por las entidades de ahorro y préstamo. Estos instrumentos pueden ofrecer hasta 15%, empatando con la inflación. Por su lado, las tasas para fondos de activos líquidos, también llamadas participaciones, remuneran 13%, cuando es a 30 días. El dólar: solo para diversificar. En estos momentos invertir en dólares no es rentable y sólo está justificado como parte de mantener una cartera diversificada, cuando hay suficientes recursos para acceder a los bonos de la deuda externa o a cualquier otro instrumento que otorgue un rendimiento superior a 7% anual en dólares. En lo que va de año el bolívar se ha depreciado frente a la divisa 6,5%, lo cual marca la tendencia de anclaje cambiario superior a la de otros años. De mantenerse así, a fin de año registrará un alza acumulada de 8,5% para aquellos que sólo los guardaron y no los colocaron en algún instrumento. Esta depreciación a la larga es negativa, porque con el mismo dinero en dólares comprará menos que a principios de año cuando los guardó. Por el contrario, aquellos que tuvieron la previsión de abrir una cuenta de ahorro con billetes verdes de algún banco de Estados Unidos, obtendrán una tasa de interés de 2,5%. El incremento de 8,5% más el interés de 2,5% arroja un rendimiento de 10%, menor a la inflación de 15% que se espera en Venezuela. Para que no se deprecie el dinero será necesario colocar los dólares en un certificado de depósitos en Estados Unidos con un interés promedio de 6%, que sumado a 8,5% de depreciación da 14,5% suma el mismo porcentaje que la banca local paga a un depósito a plazo fijo en la banca local. |
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