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AGOSTO 2.000
Negocios para todos los tamaños ¿Telecomunicaciones?: todo lo que quiera |
![]() Informe especial Mientras Venezuela dormía en el limbo de una Ley de Telecomunicaciones que durante 40 años reservó el dominio del sector a un Estado sin capacidad de inversión ni modernización de las redes, el mundo era sacudido por un intenso desarrollo de las vías de comunicación. La globalización obligó a interactuar mediante una computadora y abrió las oportunidades de desarrollo económico, educativo y social de las naciones. Durante este proceso de cambios, Venezuela tardó casi 10 años planteando una propuesta de reforma que permitiera la entrada de inversionistas privados al negocio de las telecomunicaciones mediante 14 proyectos de ley; sin embargo, ninguno de ellos llegó al Congreso para su primera discusión. Finalmente, en mayo de 2000 se determinó que a partir del 28 de noviembre los venezolanos tendrían una Ley Orgánica de Telecomunicaciones. Libertad de competencia para los inversionistas activos y los entrantes; y múltiples ofertas, productos y tarifas para el consumidor. DINERO le dice en este reportaje cómo influirán en su vida cotidiana las nuevas tecnologías , cómo impactará los negocios la apertura del sector de telecomunicaciones que prevé una inversión de 2 millardos de dólares a corto plazo y quiénes son los actores que competirán. Dentro de cinco años, cuando la inversión ascienda a 10 millardos de dólares, será inevitable que cualquier actividad productiva tenga que ver con las nuevas tecnologías de la comunicación. El que no se monte ahora en el tren podría perder la gran oportunidad. Fabiola Aponte Silva
Antonio Francés, en el libro de ediciones Iesa, Aló Venezuela, a propósito de la apertura y privatización de las telecomunicaciones, explica el término como "toda transmisión, emisión o recepción de un mensaje (signos, sonidos o información de cualquier tipo) por líneas físicas, radioeléctricas, medios ópticos u otros sistemas electromagnéticos". La red pública de telecomunicaciones tiene tres componentes: los equipos terminales, los sistemas de conmutación (centrales electrónicas que reconocen el origen, destino de una llamada y la ruta que esta debe seguir) y los sistemas de transmisión (son los que permiten llevar señal eléctrica de un punto a otro, como las ondas hertzianas radio, microondas, satélite y las fibras ópticas). La comunicación entre los interlocutores puede establecer un flujo de comunicación bidireccional (la telefonía, fax, televisión interactiva), o si es un solo emisor con múltiples receptores es el caso de la teledifusión (radio, televisión). Los servicios de valor agregado son los que utiliza la red básica para distribuir información adicional, como es el caso del correo electrónico, acceso a base de datos y protocolos de comunicación para que diferentes computadoras puedan intercambiar información. Imagine que mientras dormía pasaron 40 años y que la compañía de teléfonos que pagaba sus impuestos por cada kilómetro de cable instalado ahora contemple la posibilidad de comunicarlo sin cables, por un teléfono celular o por internet desde su televisor. Seguramente, si sobrevive al impacto, no lo creería. Sin embargo, los venezolanos, aunque despiertos, permanecimos 40 años regidos por una ley que nos mantuvo alejados del desarrollo desesperado de los sistemas de comunicación que entrelazaban naciones, apuntalaban sistemas económicos y elevaban la calidad de vida de sus habitantes. La Ley de Telecomunicaciones de 1940 le confería el dominio de la actividad relativa a un Estado sin capacidad de inversión y exigía que 80 por ciento del capital social de la compañía de servicios debía ser nacional, lo cual ponía una camisa de fuerza a la millonaria inversión extranjera. La demostración máxima del fracaso de este modelo se demostró cuando, entre 1996 y 1997, una vez que se privatizó 40 por ciento de Cantv, se otorgó la primera concesión privada de telefonía celular y se empezó a hablar de la apertura del sector para el año 2000, en esa oportunidad los inversionistas foráneos invirtieron en tal medida que el sector generó 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto. En medio de la recesión económica de la mayoría de los sectores productivos del país, las telecomunicaciones reportaron 20 por ciento de crecimiento. El camino recorrido y las proyecciones para este año hacen que el sector de telecomunicaciones sea identificado, conjuntamente con los índices de producción petrolera, como la actividad que más promete aportar buenas noticias al desarrollo económico del país. No en vano Fedecámaras otorgó al área de telecomunicaciones la categoría de sector empresarial. Un paso de 40 añoso La nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones (LOT) aprobada en mayo de este año pone coto al monopolio que Cantv tenía en el servicio de telefonía básica para dar la bienvenida a inversionistas deseosos de comercializar los servicios hasta ahora reservados a la telefónica nacional y a pocas compañías de telefonía celular. Las áreas de nuevos productos se orientarán a radiomensajes personales, redes privadas de telecomunicaciones, telefonía celular, televisión por suscripción, telefonía pública y todos los tipos de transmisión de voz, datos y video existentes. La seguridad jurídica y económica que implica este marco legal activará la imaginación de los desarrolladores de tecnología y servicios para abarrotar al mercado venezolano de opciones que faciliten la actividad corporativa y la calidad de vida individual y familiar de los venezolanos.
Cuando se aprobó la ley, cuenta Haydée Cisneros, presidenta de Casetel (Cámara de Servicios de Telecomunicaciones), los actores involucrados no entendían por qué se sentían derrotados cuando deberían estar celebrando lo que correspondía al contenido de 98 por ciento de los artículos correspondientes a los servicios de telecomunicaciones (telefonía y comunicaciones). Y es que la prensa sólo quería saber de los dos artículos polémicos (el 208 y 209) referidos a radio y televisión, anunciados como aprobados a última hora en las disposiciones transitorias de la ley. Esto empañó el júbilo de ambos sectores, aun cuando cláusulas similares se habían consagrado en la legislación previa. Así rezan los artículos en cuestión: "Se mantendrán en vigencia, salvo lo que disponga la Asamblea Nacional o el Ejecutivo nacional, según el caso, todas las disposiciones legales y reglamentarias y cualquier otra de carácter normativo que regulen, limiten o restrinjan el contenido de dichas transmisiones o comunicaciones...". Y, "El Ejecutivo nacional también podrá hasta tanto se dicte la ley correspondiente cuando lo juzgue conveniente a los intereses de la nación o cuando así lo exigiere el orden público o la seguridad, suspender la transmisión de comunicaciones cursadas a través de los distintos medios de telecomunicaciones". La LOT no se refiere al contenido de las telecomunicaciones que se supone estarán reguladas por una ley distinta que será promulgada con posterioridad. Mientras tanto, permanecerán vigentes las disposiciones mencionadas en el artículo 208 que regulan el contenido de las telecomunicaciones. Actores y conceptoso El Ministerio de Infraestructura coordinará las acciones de Conatel, que será el órgano competente del Ejecutivo nacional en todo lo relativo a la regulación, administración y control de las telecomunicaciones regulados por esta ley. Conatel continuará con su función de aprobar los planes nacionales de telecomunicaciones y las concesiones de radiodifusión. Esta autoridad, que conjuntamente con las cámaras y representantes privados del sector impulsaron la materialización de este proyecto, ahora se mantendrán vigilantes para que la ley cumpla con todas sus promesas. Plan conceptualo El desarrollo del Plan Nacional de Telecomunicaciones y la necesidad de una ley se enmarcó dentro de la definición de la infraestructura global de la información que hace la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) (organismo del cual Venezuela es miembro). Para la UIT hay tres industrias que van a integrar la tecnología: la industria de infraestructura de las telecomunicaciones y hardware, de aplicaciones y contenidos. Jesse Chacón, gerente general de operaciones de Conatel, comenta que esta ley pretende reglamentar todas las aplicaciones que tengan que ver con el intercambio de información. Pero, ¿hasta dónde llegan las telecomunicaciones y dónde empieza la informática? Al parecer, los dos mundos se debaten en una difusa frontera. Las telecomunicaciones deben ser entendidas como todo lo que signifique intercambio de información, incluyendo el protocolo de transporte y la industria de contenido a los que la ley se refiere. Lo cierto es que el Plan Nacional de Telecomunicaciones acuñó un concepto que engloba las telecomunicaciones en una sociedad de conocimiento en la que se garantice acceso y una política del Estado dirigida hacia el desarrollo de contenido, y otra direccionada a un cambio a la manera de enseñar y aprender. El Ministerio de Educación y el Ministerio de Ciencia y Tecnología controlarán las garantías que la ley ofrece en este sentido.
La balanza de la ley.
De acuerdo con la escuela de la teoría de la regulación económica, la facultad regulatoria es neutral en cuanto puede utilizarse como un recurso para el desarrollo de un sector o como una amenaza para el mismo. Experiencias internacionales enmarcadas en la apertura en el sector de telecomunicaciones indican que el operador dominante (en el caso venezolano Cantv) perderá entre 10 y 30 por ciento de sus clientes. Pero no sólo eso, sino que se predice que si existe una regulación excesiva por parte de Conatel va a ser imposible que la empresa mantenga su ritmo de inversiones, lo cual también perjudicaría al mercado. La ley establece posible regulación a Cantv, por tener posición de dominio; además, no podrá adquirir ni fusionarse con ninguna empresa de televisión por cable por un período de dos años. La LOT tiene un gran reto que el ciudadano y el inversionista deben reclamar. La competitividad de las naciones depende en gran medida del estado de las tecnologías de la información. Las telecomunicaciones no solo tienen cabida en un marco industrial y comercial sino que forman parte de los sistemas sociales, salud, cultura, transporte, educación y el roce que la población tenga con el conocimiento en todos los niveles. En este contexto, el ciudadano se sitúa en una posición de ventaja: informado, bien servido y con múltiples opciones, alcanza un grado de exigencia y de demanda que lo posiciona en un nivel de vida por el que se mantiene en movimiento para que el mercado pueda satisfacerlo. |
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