AGOSTO 2.000

 

Banca
Fusiones bancarias a la carta

La esperada ola de fusiones rompió su timidez con la operación de integración de Banco Unión-Caja Familia y ya en forma abierta se anuncian las nuevas alianzas y adquisiciones que cambiarán de forma drástica el panorama financiero venezolano. Los analistas estiman que las integraciones son bienvenidas porque es una solución para curar el mal de la banca venezolana: los altos costos de transformación. Todas las instituciones financieras están en pleno movimiento buscando la mejor fusión posible antes que de lo haga el competidor. Ahora se espera que las entidades entren a una etapa de reducción del mercado para ser más eficientes. De los 87 entes financieros en la actualidad se estima que quedarán sólo 33, en los siguientes tres años

Gerardo Chacón Fernández

Pueden llegar a ser 33

En Venezuela se espera una drástica concentración de los activos financieros. Ya desde 1996 el mercado mostraba esta tendencia, pues de 124 instituciones hoy quedan 87 entidades bancarias, de las cuales cinco concentran 56,1 por ciento de los depósitos del sistema, hay otros 14 entes que aglutinan 33 por ciento; es decir, 19 bancos reúnen más de 90 por ciento de los depósitos del sistema bancario nacional.
Es difícil encontrar coincidencias entre los analistas acerca de en cuántas entidades podría quedar el sistema bancario venezolano, pero se espera que en los próximos tres años la banca venezolana se reduzca a menos de 33 entidades, producto del proceso de fusiones.
Hasta el momento la fusión más reciente de InterBank-La Venezolana (3,13 por ciento de la cuota de mercado total, CMT) con el Banco Mercantil (13,47 por ciento) les da el control de 16,6 por ciento de la CMT con depósitos alrededor de 1,8 billones de bolívares.
Además se encuentra la integración en los próximos dos años de Banesco (2,87 por ciento de CMT) con Unión (7,5 por ciento), fusión que ya se tiene en primera fase con Caja Familia (3,74 por ciento). También se encuentra en plena negociación la absorción del Banco Caracas ( 7,84 por ciento) por el Banco de Venezuela Grupo Santander (12,21 por ciento), lo cual daría la CMT más grande del sistema con más de 20 por ciento.
La concentración del mercado será de tal magnitud que las anteriores integraciones –más la cuota del gigante Banco Provincial (16,19 por ciento), el cual se fusionará definitivamente con el Banco de Lara (1,97 por ciento)–, concentrarán 68 por ciento de la CMT en los cuatro entes ya fusionados y por fusionarse, según datos de Softline Consultores.
Después de estas grandes integraciones entran los actores medianos como Fondo Común (1,65 por ciento) después de adquirir La Vivienda, Del Centro y, finalmente, el Banco República (1,17 por ciento) para conformar Fondo Común Banco Universal, un banco mediano.
Del mismo modo, Del Sur EAP (1,56 por ciento) se fusionará con Oriente EAP (0,61 por ciento), y éstos a su vez ya unidos se integrarán con Merenap EAP (0,24) para ser una de las mayores entidades de ahorro del país. También se divulga de forma extraoficial otras fusiones como la de Valencia EAP (0,39 por ciento) con el Banco Noroco (0,27 por ciento).
Se considera que las entidades que deben ser absorbidas necesariamente no deben tener complicaciones, pues las condiciones del mercado permiten obtener excelentes precios; en consecuencia, entes con debilidades en su base patrimonial, problemas de solvencia, subcapitalización, inseguridad en la calidad del activo, insuficiencias de provisiones o de reservas para contingencia de cartera créditos para cubrir cartera inmovilizada o bruta, dificultades de baja cuota de mercado y profundidad, red de sucursales reducida que le impiden profundidad de mercado, tropiezos en la profundidad del gasto, elevados gastos de transformación, ausencia de capital y base tecnológica desactualizada.
En tanto que los compradores son aquellos bancos adecuadamente capitalizados, con calidad de activo, elevados niveles de intermediación crediticia, amplia red de sucursales y agencias, elevadas cuotas de mercado, altos gastos de transformación, fuerte base patrimonial, entre otras.

En los próximos meses los venezolanos veremos un reacomodo total del sistema financiero nacional que, agobiado por la recesión y sus altos costos, busca salidas en nuevas alianzas, compras y fusiones que cambiarán drásticamente el carácter de ineficiencia de sus organizaciones reduciendo el número de instituciones, mejorando la calidad del servicio y propiciando la anhelada caída de las tasas de interés.

La realidad de la mundialización está aquí, y asistimos a un proceso que en forma creciente favorecerá a las entidades bancarias de mayor tamaño porque son estas las que cuentan con los mayores recursos, pero también con los mayores problemas para hacerse más eficientes porque los altos costos operativos o de transformación en Venezuela son uno de los más altos del mundo, 13 por ciento de los activos, por lo que se hacen menos competitivos y funcionalmente poco operativos.

A escala global ocurren cambios; antes sólo bancos y entidades de ahorro y préstamo se dedicaban al negocio de la intermediación financiera. Pero la globalización, la desregulación, la desintermediación, las innovaciones financieras y los cambios tecnológicos exigen entidades de dimensiones mayores como los grandes bancos españoles, en cuyas manos está 41,18 por ciento de los depósitos del sistema, que llegaron al país y crecieron a expensas de la banca pequeña y doméstica.

 

Empujados por la recesión.

Adicionalmente, la eficiencia es cuestión de sobrevivencia, pues el país transita por una de las recesiones más largas iniciada a mediados de 1998, que se caracteriza por el achicamiento del mercado, el declive del poder adquisitivo, la fuerte baja de la demanda, el aumento del desempleo, la desconfianza, la incertidumbre, la inseguridad jurídica, la paralización de la inversión pública y privada, la caída del PIB, entre otros males.

En este marco desalentador, la banca ha tomado la iniciativa y el proceso de fusiones bancarias es asumido como el camino expedito para adquirir dimensiones, clientes y cuotas de negocios que les permiten reducir las imperfecciones del mercado.

Francisco Vivancos, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, sostiene que lo que los bancos buscan al fusionarse es la posibilidad de tener una participación de mercado mayor con márgenes de rentabilidad superiores con mayor capacidad de negociación de tasas y spreads financieros que aprovechen las posiciones de dominio y aumentar el retorno en la participación de los accionistas mayoritarios.

Igualmente, el gobierno ha tomado el testigo en la carrera por la eficiencia y para incentivar las fusiones, a finales de julio aprobó el "Proyecto de ley de estímulo a la competitividad, el fortalecimiento patrimonial y la reactivación de los gastos de transformación en el sector bancario", mejor conocido como Ley de Fusiones Bancarias. Esta normativa, como lo ha expresado el superintendente de bancos, Alejandro Cáribas, planea dar incentivos tributarios a las instituciones financieras que emprendan fusiones, como una medida para estimular la reducción del supernumerario sector, a fin de que al concluir el proceso el sistema financiero se encuentre más saneado y sea más eficiente.

No obstante, Cáribas admite que el proceso por sí solo no generará resultados positivos si no está acompañado de un crecimiento de la economía, la cual, según cálculos oficiales, crecerá 2,2 por ciento del PIB en el 2000.

Por su parte, el analista bancario Leonardo Buniak asegura que las fusiones esperan lograr una masa crítica que facilite la reducción de los costos de transformación; sin embargo, en Venezuela se ha comprobado que independientemente del tamaño de los bancos, no existen economías de escala con significativas diferencias porque el problema de la ineficiencia administrativa es serio.

 

Aquí son las sinergias.

Así, al descartar la economía de escala como motivación de las uniones bancarias, Buniak destacó que el objetivo de éstas en el mercado venezolano es la búsqueda de sinergias operativas y financieras que son las que en realidad reducen los gastos de transformación. "Las fusiones son exitosas cuando el valor de mercado de la nueva institución fusionada sea mayor a la suma del valor individual de las entidades antes del proceso".

La revalorización se logra con la optimización de la red y sucursales y agencias, las cuales deben reducirse por las coincidencias geográficas, sobreviviendo las oficinas que tengan mejores servicios, captación de depósitos. Desaparecen igualmente las duplicidades administrativas, las vicepresidencias o departamentos homólogos; como resultado se simplifican las áreas administrativas y operativas con su correspondiente reajuste de personal, gastos de transformación y aumento de la rentabilidad del negocio.

En pocas palabras, la integración se reflejará en cuatro ventajas fundamentales como son nuevas fuentes de ingresos, reducción de costos, mayor rentabilidad, eficiencia, diversificación del riesgo y fortalecimiento patrimonial.

Otro resultado benigno de las fusiones es la consolidación patrimonial de las entidades que permite mejorar los índices de solvencia, siempre y cuando las sinergias operativas se perfeccionen como se explicó antes. Entre los efectos colaterales positivos está el mejoramiento de la supervisión porque facilita la capacidad reguladora de los organismos competentes, en vista de la consolidación del sistema bancario con un menor número de entidades financieras.

Sin embargo, la consecuencia negativa es la concentración del mercado en pocos bancos, lo cual crea un posible incremento del nivel de riesgo de crisis sistémicas en la banca. La realidad muestra que en Venezuela es posible una situación de conformación de conglomerados oligopólicos con bancos extranjeros y locales que podrían alcanzar cuotas de mercado que alcanzarían hasta 30 puntos de los depósitos y activos bancarios del sistema.

Vivancos observa la necesidad de las fusiones que deben ser aceptadas pese a la concentración del mercado que tienen implícita, además de que para su regulación existen entes idóneos, como Procompetencia, que intervendrían si lo consideran necesario. En todo caso, la inversión foránea inyecta nuevos capitales, mejora la solvencia de las instituciones, las fortalece para aprovechar las economías de escala, que a su vez les permiten reducir los spreads y crear una estructura de tasas pasivas y activas más favorables.

 

El caso Unión-Caja Familia.

La fusión de Unión-Caja Familia, aún en su primera fase de tres planeadas, es considerada relevante por los expertos, pues el Banco Unión y Caja Familia, con elevados gastos de transformación, deben lograr de forma fundamental una sinergia financiera.

Entre las ventajas está que el Banco Unión tiene una base de clientes amplia –alrededor de 2,5 millones–; mientras que Caja Familia tiene 33 por ciento del mercado de las entidades de ahorro; además, complementan el target de clientes, refuerzan la solvencia patrimonial, elevan el potencial de crecimiento, consolidan el liderazgo en el segmento de mercado, aumentan la cobertura geográfica, elevan el ranking bancario para ser uno de los grandes bancos de capital nacional.

En el paso dos de la unificación, estimada que se inicie 14 meses después del arranque de la primera etapa, se producirá la incorporación de Banesco Banco Universal más las filiales del Unión como la arrendadora, el fondo de activos líquidos y el banco de inversión, lo que tardará dos meses. El tercer estadio consiste en la ampliación de la base accionaria de Unión-Banesco en el mercado de capitales nacional e internacional con 25 por ciento de las acciones.

 

Maestros de la fusión.

Ignacio Salvatierra y Juan Carlos Escotet, presidentes del Banco Unión y Caja Familia, en declaraciones exclusivas para la revista Dinero, aseguraron que la fusión de los bancos que representan se realizó con el fin de ser más competitivos y obtener una mayor escala económica y financiera, y no por el hecho de ser instituciones poco sanas. Destacaron como factores decisivos para la coalición, la reducción del mercado, la llegada de la competencia extranjera y la recesión económica.

Escotet subrayó que más allá de seguir una tendencia valoraron las coincidencias complementarias de ambas instituciones en cada una de sus especialidades: Unión en la banca minorista y tarjetas de crédito; mientras que Caja Familia en el sector hipotecario.

Sobre aspectos prácticos de la fusión, Escotet indicó que ahorrarán en los primeros dos años de la alianza un monto de 34 mil 830 millones de bolívares al ajustar la racionalización de redes, el reordenamiento de plantas administrativas, reducción de las inversiones inmobiliarias, entre otros puntos que brindarán beneficios netos a la alianza de 9.735 millones de bolívares.

En relación con el costo de los cambios de la fusión, revelaron que se invertirán para el mismo plazo 25 mil 95 millones de bolívares en aspectos tecnológicos, remodelación de oficinas, el relanzamiento de la nueva imagen corporativa. No descartan el cambio de nombre en la fase de fusión final, pero la primera opción es de Unión-Banesco.

Recordemos que Caja Familia tiene 104 agencias, dos internacionales, y Unión 185, y cuatro internacionales, al final solo quedarán 245 agencias –se eliminan 44–, quedando intacto el número de oficinas en el exterior. Según Salvatierra, el servicio mejorará sustancialmente, pues los clientes del Unión contarán con 245 agencias al igual que Caja Familia.

Escotet explicó que la cuota de mercado que ganarán con la fusión Unión-Banesco es de 16,5 por ciento, pero cuentan con una plataforma de negocios que les permitirá proyectar de forma prudencial un incremento de tres puntos adicionales en los dos años del proceso de la integración. Esperan a que finales del año los clientes de ambos bancos comiencen a recibir los beneficios de la integración de las dos redes.

En cuanto a la aprobación de la nueva Ley de Fusiones, Salvatierra, que también es presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, destacó que la entrada en vigencia de la misma favorecerá el descenso de los costos de transformación y con ellos mejorarán la calidad del servicio a los clientes.

 

Optimismo pos-electoral.

Salvatierra y Escotet son optimistas con la etapa pos-electoral y reconocen que la mejor muestra de su ánimo por el país es la realización de la integración de sus bancos, lo que refleja sus perspectivas de que se avecina una mayor estabilidad política y un mayor énfasis en los aspectos económicos.

Eso sí, esperan que con la aprobación de una ley de seguridad social integral se incluyan los fondos de pensiones, que pueden originar cambios estructurales profundos con posibilidades de transformar la economía, ya que es una alternativa de nuevos recursos para el financiamiento de la actividad económica a largo plazo, con beneficios para el sector real de la economía, para lo cual ya se preparan con la actualización tecnológica y con alianzas con otras entidades, como el caso del Citibank, con el cual ya existe un acuerdo de conformar con aportes accionarios iguales un fondo de pensiones administrado de forma conjunta.

En cuanto a la deuda de 100 millones de dólares (antes de 150) de la familia Salvaltierra con el Citibank, el presidente del Banco Unión precisó que ahora pertenece a los nuevos socios de la fusión, pero en forma reestructurada. Dijo que se acordó con el Citi la posibilidad de invertir hasta 8 por ciento en el capital de Unión-Caja Familia, a través de dos formas: una es la compra de acciones del nuevo banco fusionado hasta 5 por ciento, y la otra en la que pueden incrementar el capital futuro de la institución hasta 3 por ciento adicional.

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