OCTUBRE - NOVIEMBRE
1999

¿Cómo y qué exportar?

 

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¿Cómo y qué exportar?
Exportaciones no tradicionales: ¿un objetivo posible?

 

Este año las exportaciones no tradicionales venezolanas caerán alrededor de 20 por ciento, la mayor disminución desde 1993. Pero no todo es culpa de la situación interna. La recesión internacional y principalmente la delicada situación económica y política de Colombia, nuestro segundo socio comercial, ha sido determinante en el debilitamiento de las "niñas consentidas" de la economía venezolana

Ana Carolina Griffin

 

A finales de la década de los ochenta y principio de los noventa, las bondades de la globalización cosquilleaban los oídos de los personeros del gobierno venezolano. Era el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez y la nueva concepción de abrir las fronteras al comercio internacional no encontró grandes barreras, por no decir ninguna, en los estrategas gubernamentales. El gobierno había encontrado "la panacea" para un país con industrias semiparalizadas y con índices de pobreza por encima de 70 por ciento.

En ese momento, el gobierno decidió construir una estrategia sobre las bases de una Venezuela menos dependiente de la renta petrolera, para lo cual diseñó un plan económico nacional que se conoció como: "El Gran Viraje: de la Venezuela rentista a la Venezuela productiva", en el cual las exportaciones no tradicionales serían la 'vedette' del plan.

Hoy, diez años después, Venezuela acentuó sus indicadores de pobreza y continúa dependiendo en 85 por ciento de las ventas de crudo. Las ventas no tradicionales al exterior se han duplicado, pero no han logrado arrebatarle el primer lugar a las ventas de petróleo.

Las exportaciones no tradicionales venezolanas, conformadas por todo aquello que no sea hierro ni petróleo, se han fortalecido a lo largo de los últimos años. Sin embargo, desde 1997, el año de mayor actividad exportadora (5.300 millones de dólares), las ventas no tradicionales han disminuido paulatinamente, y para este año se estima que Venezuela venderá 1.000 millones de dólares menos que durante 1997.

Si bien es cierto que las empresas exportadoras responden a parámetros distintos a las empresas que producen para el consumo nacional, no es menos cierto que los acontecimientos políticos y económicos del país las afectan de forma similar.

 

Datos del entorno

Para este año se espera que el Producto Interno Bruto crezca cero por ciento; o lo que es lo mismo, que no haya crecimiento con respecto a 1998, cuando el PIB cayó 0,7 por ciento en comparación con el año anterior. El bolívar ha pasado de 578 por dólar a principios de año, a 624 por dólar en agosto; sin embargo, el gobierno ha sido enfático al asegurar que mantendrá la banda de fluctuación como sistema para calcular el precio de la moneda venezolana con respecto al dólar estadounidense.

Por otra parte, el desempleo, según datos oficiales, ha pasado de 12 por ciento en 1998 a 15 por ciento en lo que va de 1999, para algunos centros de investigación, como el Centro de Estudio y Análisis de los Trabajadores (Cenda), el desempleo ronda 20 por ciento.

En medio de este panorama, al que hay que agregarle un intenso movimiento en el plano político con la instauración y puesta en práctica de la Asamblea Nacional Constituyente y un inusitado aumento del precio de la cesta petrolera venezolana que pasó de 8 dólares a principio de año a 20 a finales de agosto, las exportaciones no tradicionales han disminuido 26 por ciento durante el primer semestre de 1999, y los expertos estiman que difícilmente llegaremos a vender 4.200 millones de dólares, es decir, 20 por ciento menos que lo vendido el año pasado.

 

Caída con propulsión externa

Desde 1936, cuando el petróleo comenzó a sustituir a las exportaciones de café y cacao en Venezuela, ningún otro producto ha logrado arrebatarle el primer lugar al oro negro. Sin embargo, en 1983, tras la devaluación del "viernes negro", muchos pequeños empresarios se iniciaron en las líneas de la producción para el mercado interno y externo como una posibilidad de sustituir las cada vez más costosas importaciones.

En la década de los ochenta, el interés por la exportación se acrecentó con los acuerdos de preferencias arancelarias firmados por el gobierno venezolano y por la puesta en práctica de algunos mecanismos de integración (reactivación del Grupo Andino, Sistema General de Preferencias, etc.). En este punto habría que resaltar el Acuerdo de Libre Comercio suscrito con Colombia en 1992, que permitió a los exportadores venezolanos vender sus productos en el vecino país con cero arancel y que fue un elemento determinante para que se incrementaran en forma global las ventas no tradicionales venezolanas y llegara a colocar al vecino país como principal destino de exportación.

La caída de las exportaciones a Colombia, hasta el año pasado, nuestro primer destino de exportación no tradicional, ha sido un factor fundamental en la disminución global de las exportaciones venezolanas.

Pese a todo pronóstico, este año las exportaciones no crecerán. Se espera que este sea el año de mayor caída de las exportaciones no tradicionales venezolanas, que habían venido creciendo paulatinamente desde finales de los ochenta.

El comportamiento de las exportaciones permite especular que ese sector económico, pese a responder a factores externos muy particulares, depende fundamentalmente de la economía y de la política nacional.

Sin embargo, a Carlos Guerra, director general de Comercio Exterior del Ministerio de Producción y Comercio, le parece "fundamental la situación económica mundial generada por los coletazos de la crisis de las economías asiáticas", para explicar la caída de las exportaciones no tradicionales venezolanas.

En virtud de esta situación, el gobierno venezolano continúa con la política de abrir nuevos espacios de comercialización que permitan a las empresas exportadoras tener un radio de acción más amplio.

Para algunas empresas consultoras, como Merinvest, del Banco Mercantil, el valor del bolívar con respecto al dólar debería estar sobre 800 bolívares, lo que significa que en estos momentos existe una sobrevaluación de la moneda cercana a 30 por ciento; lo cual, según las teorías económicas, estaría limitando las exportaciones venezolanas.

 

Colombia: entre el cielo y la tierra

Tras siete años de "idilio comercial", Venezuela y Colombia, los dos grandes socios de la Comunidad Andina, enfrentan dificultades internas que están debilitando su intercambio comercial, pese a la voluntad expresada por ambos gobiernos de fortalecer la integración.

Colombia pasó de primer destino de las exportaciones no tradicionales venezolanas a segundo, después de Estados Unidos, durante el primer trimestre de este año. Según las estadísticas, entre enero y junio de 1999, Venezuela exportó a Colombia 300 millones de dólares, menos de la mitad de lo exportado durante el mismo período de 1998, cuando las ventas alcanzaron 671 millones de dólares.

En el caso del comercio bilateral con Colombia, la violencia en el vecino país, la recesión económica venezolana y la sobrevaluación del bolívar han sido los factores fundamentales para el debilitamiento de un proceso que venía en crecimiento, a excepción del año 1996 cuando el comercio bilateral se vio seriamente afectado como consecuencia del control cambiario en Venezuela.

"El sector financiero en Colombia ha perdido durante el primer semestre de este año casi una tercera parte del total de su patrimonio. Este será uno de los peores años para la economía colombiana, y esta situación afecta directamente a las exportaciones no tradicionales venezolanas", comentó Carlos Guevara.

Recientemente, se llegó a un virtual acuerdo para solucionar el problema de transporte mediante el cual los camiones colombianos solamente tendrían que cambiar la parte delantera, en lugar de hacer el transporte de carga como lo venían realizando; con lo cual, en lugar de perder tres días en esa operación, se perdería una o dos horas. Esta posibilidad abre las puertas a un posible incremento de las estadísticas del comercio binacional, para finales de este año.

Pese a lo difícil que ha resultado este año para el comercio bilateral con Colombia, los empresarios no están dispuesto a desistir del negocio y entienden que hay que enfrentar el vendaval, porque forma parte del juego del mercado.

Jorge Bencomo, gerente de Cervecería Polar en Colombia, comentó que la empresa lleva ya cinco años vendiendo cerveza en Colombia y que continuarán, porque, pese a los problemas económicos coyunturales, es un mercado natural para Venezuela.

Pero no solo el comercio binacional entre Venezuela y Colombia se ha debilitado, las cifras indican que en el primer trimestre de este año, las exportaciones de los países andinos (Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú y Venezuela) al mundo disminuyeron 30 por ciento, y las intrarregionales, es decir, las ventas entre países de la Comunidad Andina, cayeron alrededor de 40 por ciento.

 

Exportación en bruto

La situación de las exportaciones no tradicionales es más o menos similar a las exportaciones de crudo. La mayor parte de las exportaciones venezolanas son productos brutos o con escasa transformación por parte del hombre. Sin embargo, de acuerdo con las últimas cifras oficiales, la situación parece estar cambiando un poco, y en primer lugar de exportación se encuentran los aparatos para el tratamiento de materias que impliquen cambio de temperatura, como ollas y calentadores; en segundo lugar se encuentran las plataformas de explotación, flotación o sumergibles; y en tercer lugar el maíz amarillo.

Sin embargo, al hacer la discriminación por sectores encontramos que siguen siendo los metales comunes, como el aluminio y el zinc, uno de los productos venezolanos de mayor venta en el exterior. Igualmente, Venezuela ha mostrado un importante incremento en las ventas de material eléctrico.

En lo referente con los productos agrícolas: el maíz, el café, el arroz y el cacao son nuestra carta de presentación; con relación a este último, Venezuela se ha destacado por la exportación de cacao de primerísima calidad, tipo pocelana, cultivado en los estados Zulia, Sucre y Aragua. En los últimos años, empresas como chocolates El Rey están a la vanguardia en América Latina en materia de confección de chocolates.

 

Aduanas y transporte

El noventa por ciento de las exportaciones que van a Colombia se realizan vía terrestre, y gran parte de las exportaciones que van al norte de Brasil también se hacen por esta vía; mientras que el resto de las exportaciones a Estados Unidos, nuestro principal destino de exportación; Japón, México e islas del Caribe, se hace vía marítima.

El transporte marítimo es, hoy en día, el más seguro, pero para exportaciones a países muy cercanos como Colombia y Brasil, no resulta rentable.

Las exportaciones terrestres al norte de Brasil crecieron 40 veces durante el año 1996, tras la construcción de la primera parte de la carretera BR-140 que atraviesa la Gran Sabana y comunica a la región sur del país con el norte de Brasil. Sin embargo, existen algunos inconvenientes que ambos gobiernos deberán reglamentar, como la diferencia de peso permitida para los camiones de carga en uno y otro país. En Venezuela, el transporte de carga pesada puede transitar con un máximo de 48 toneladas, mientras que en territorio brasileño solo es permitida la carga de 25 toneladas.

El gobierno venezolano espera ubicar una aduana principal en Santa Elena de Uairén y existe interés por parte de los exportadores en establecer un servicio de carga aérea para los dos países.

En su intento por abrir nuevas fronteras al comercio venezolano, el gobierno ha llevado adelante varias estrategias para nuevos mercados. En este particular, desde el 16 de agosto pasado está en funcionamiento un Acuerdo de Complementación Económica firmado entre los países miembros de la Comunidad Andina y Brasil, que permitirá a Venezuela obtener preferencias para 1.750 productos, el doble de los que tenía la lista de productos beneficiados anteriormente.

La carretera que une a Venezuela con Brasil se encuentra en perfectas condiciones, no así la trasandina que une al país con Colombia por el estado Táchira. El puente ubicado en Ureña es insuficiente para el paso de más de 200 camiones que llevan y traen mercancía desde un país a otro diariamente.

Desde el punto de vista marítimo, las aduanas más activas son las de Puerto Cabello y Matanzas; una por ubicarse en la zona centro-norte del país, donde se encuentra la mayor parte de las empresas exportadoras; y la otra por estar en el centro-sur, región donde se produce gran parte del principal producto de exportación no tradicional venezolano: el aluminio. Un sistema de modernización ha logrado agilizar ambos peajes administrativos, pero aún falta camino por andar al respecto.

 

Competitividad y preferencias

Venezuela es uno de los países mayormente beneficiados con el Sistema General de Preferencias de la Unión Europea. Alrededor de 90 por ciento de los productos venezolanos tiene algún tipo de preferencia arancelaria para entrar al mercado europeo. Los países de Europa, como otras naciones desarrolladas, tienen contemplado otorgar preferencias comerciales a los países que impulsen y lleven a cabo una eficiente lucha contra la droga. Sin embargo, este sistema es desconocido por gran parte de los exportadores venezolanos.

Igualmente, Venezuela, junto con México y Colombia, ha conformado el Grupo de los Tres, un experimento comercial que ha encontrado algunos tropiezos para reglamentar lo que tiene que ver con los aranceles relativos del sector automotor y agropecuario, pero que es uno de los que ha respetado el sistema de asimetría comercial, en el cual se conceden algunas preferencias a los países económicamente más débiles.

Si bien es cierto que la globalización implica lograr competitividad en los productos a exportar, no es menos cierto que en este punto, los países industrializados ayudan a sus exportaciones a tener precios y calidad más atractivos para el resto del mercado, pese a toda la legislación antidumping. Si no que lo digan los estadounidenses que cuando vieron afectadas sus ventas de atún por la presencia de atún venezolano de alta calidad en 1992, decidieron llevar adelante un embargo atunero que prohibió la compra de atún venezolano en ese país por considerar que los mecanismos utilizados por los pescadores venezolanos afectaban el ecosistema marítimo, al lesionar los delfines que se encontraban cercanos a los cardúmenes de atún.

O por hablar de otro caso, las conocidas y televisadas huelgas de los agricultores franceses, cuando su país se excede en compras extranjeras en lugar de adquirir productos franceses.

El problema de las facilidades que en el primer mundo se llaman incentivos a la competitividad, y en los países en vías de desarrollo lo denominan técnicas antidumping o competencia desleal, ha conllevado a una serie de controversias sobre el tema.

No obstante, Venezuela cuenta con tres instrumentos como son el Régimen de Admisión Temporal para el Perfeccionamiento Activo (Atpa), el drawback y la reposición de existencia que facilitan la competitividad a los exportadores no tradicionales, mediante la suspensión o devolución del pago de aranceles sobre aquellos bienes o insumos que vayan a ser incorporados en la elaboración de productos para exportar.

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