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¿Cómo y qué exportar? Las zonas francas se consideran como uno de los instrumentos de incentivo a las exportaciones y de atracción a la inversión extranjera más utilizados en los países de América Latina y Asia, constituyéndose en un aspecto fundamental de la política de competitividad nacional y de estímulo a la inversión Anna María Díaz La reactivación de la actividad económica del país es el objetivo principal que orienta la política de competitividad nacional, por cuanto permite por una parte dinamizar el aparato productivo, y por otra fomentar el crecimiento de las exportaciones no petroleras. Esta política de competitividad, explican en el Departamento de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de la Producción y el Comercio, cuenta con una agresiva estrategia de captación de inversiones nacionales y extranjeras, que incluye desde la identificación de oportunidades hasta la difusión de las mismas, así como la utilización de mecanismos de estímulo y de asistencia técnica al inversionista en todas sus facetas de actuación. Las zonas francas se consideran como uno de los instrumentos de incentivo a las exportaciones y de atracción a la inversión extranjera más utilizados en los países de América Latina y Asia, constituyéndose en un aspecto fundamental de la política de competitividad nacional y de estímulo a la inversión. El objetivo central de las zonas francas es el de construir para el país una base exportadora o generadora de divisas que aproveche las ventajas que éstas ofrecen, integre una serie de beneficios y realice operaciones vinculadas con el comercio internacional, aportando efectos favorables al desarrollo regional al permitir incrementar la producción real, la generación de divisas y el empleo. Actualmente operan en el mundo más de 300 zonas francas, existiendo 57 proyectos potenciales en Mercosur y 33 zonas francas en la Unión Europea. Sin embargo, el éxito de las zonas francas depende --entre otros factores-- del marco legal que las estimula y regula, por lo que debe ser preciso, dinámico, moderno, estable y acorde con las normativas nacionales e internacionales relacionadas con la materia. En Venezuela, este aspecto es el que explica la falta de interés por desarrollar zonas francas y el fracaso de algunas ya existentes. La actual Ley de Zonas Francas, explican, contiene una serie de limitaciones que impiden contar con un marco jurídico y regulatorio que estimule el diseño de políticas para la creación de zonas francas en el país y la participación de inversionistas privados. Se trata de una ley sumamente rígida, lo cual dificulta su aplicación y hasta los momentos no existe un reglamento a dicha ley. También presenta limitaciones conceptuales sobre los distintos tipos de zonas francas que existen con base en las operaciones que efectúan las empresas instaladas en ellas, impidiendo que puedan desarrollarse zonas francas novedosas como las turísticas y tecnológicas, entre otras. Sin embargo, el Ministerio de Industria y Comercio, conjuntamente con el Seniat, elaboraron el Proyecto de Modificación Parcial de la Ley de Zonas Francas de Venezuela, buscando así modernizar la legislación vigente.
Una herramienta para la exportación La Ley de Zonas Francas de Venezuela las define como un área de terreno físicamente delimitada, sometida a un régimen fiscal especial, donde las personas jurídicas que allí se establezcan se dedicarán a la producción y comercialización de bienes que tengan como destino final mercados internacionales y la prestación de servicios vinculados al comercio internacional. Este régimen goza de ciertos tipos de beneficios de índole fiscal, como es el caso de la liberación total de la obligación principal de la tributación aduanera (pago de los impuestos de importación), lo cual no es vinculante al no cumplimiento de las obligaciones accesorias (cumplimiento de todos y cada uno de los pasos para el perfeccionamiento de la importación); es por ello que se dice que son áreas sometidas a un régimen fiscal especial, ya que no forman parte del territorio aduanero nacional y, por lo tanto, existe una no sujeción del imperio de las leyes de carácter tributario.
Incentivos Dentro de los diferentes incentivos que reciben las empresas establecidas en Zonas Francas están: Fiscales:
Cambiarios:
Régimen de capitales:
Procedimientos:
La zona de franca de Paraguaná Zonfipca fue creada el 6 de junio de 1973 como zona franca industrial, y en febrero de 1997 es autorizada a ampliar sus actividades a comercial y de servicios. Durante más de 20 años ha estado bajo la administración de diferentes organismos; inicialmente, del Ministerio de Hacienda, luego del Ministerio de Desarrollo Urbano y, finalmente, de la Gobernación del estado Falcón. Entre sus ventajas cabe destacar que el estado Falcón es un área propicia para el desarrollo de actividades de exportación de productos no tradicionales como consecuencia de su ubicación geográfico-estratégica, cercana a los principales mercados del mundo, además de la existencia de una vocación agrícola y pecuaria en dicha región. Adicionalmente, en la zona se encuentra ubicado el complejo refinador de petróleo Amuay-Cardón, uno de los mayores del mundo. Esto implica que la zona ofrece un gran potencial para la inversión en industrias destinadas a la elaboración y transformación de productos originarios de la regional. Actualmente, esta zona franca cuenta con un total de 15 empresas activas, cinco en reactivación, siete en proceso de instalación y seis que aspiran a instalarse, dedicándose todas éstas principalmente a la producción de aceites lubricantes, asfaltos, textiles y alimentos, entre otros. Genera aproximadamente 480 empleos directos; sin embargo, en estos momentos hay 280 empleados como consecuencia de que el pasado mes de diciembre se rescindieron varios contratos. Entre los principales problemas que confronta se encuentran las limitaciones al estímulo de políticas para la creación de zonas francas y la participación de inversionistas privados. A ello se suma el incremento de los costos de materia prima, ya que al no considerarse estas ventas a zonas francas como exportaciones, son pechadas por el impuesto al valor agregado. Finalmente, las deficiencias en materia de servicios públicos básicos inciden en su funcionamiento.
Maquilas En Venezuela, la figura de la maquila como régimen no existe, ya que la Ley Orgánica del Trabajo impide su funcionamiento, tal como se ha establecido en otros países del mundo, debido a las condiciones de contratación de los trabajadores, quienes no gozan ningún tipo de beneficio social, las contrataciones están sujetas a las necesidades del momento y no tienen tiempo fijo de cumplimiento. La maquila es un sistema de producción que permite a las empresas aprovechar los menores costos de la mano de obra del país donde se establece, sin tener que someterse al sistema de aranceles vigente. En contrapartida, el país receptor se ve favorecido por los efectos multiplicadores de la producción que se realiza en su territorio, especialmente a través de la dinamización de su economía regional y la creación de empleos indirectos.
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