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¿Cómo y qué exportar? Un factor determinante para la internacionalización de las empresas reside en disponer de adecuados empaques y embalajes, los cuales deben ser acordes con las actuales legislaciones --cada vez más exigentes y restrictivas--, y las tendencias mundiales, determinadas por el proceso de globalización de los mercados. El 66,7 por ciento de las empresas utilizan envases procedentes de Venezuela frente a 7,8 por ciento que los adquiere en otros países de Latinoamérica. Fuera del mercado latinoamericano, 9,8 por ciento importa sus envases de países de la Unión Europea, mientras que el porcentaje que los compra en Estados Unidos desciende hasta 5,9 por ciento. Por último, Japón suministra envases a 2 por ciento del sector
Los cambios producidos en los hábitos sociales y que por supuesto han tenido repercusión directa en los envases y embalajes de los diferentes productos destinados a la exportación, especialmente en lo que al sector alimentario se refiere, se evidencian fundamentalmente en el aumento de hogares unipersonales o de dos miembros, lo que implica una mayor demanda de productos envasados en pequeño formato o raciones individuales. Asimismo, la creciente demanda del público hacia productos frescos o que no contengan conservantes, ha implicado que se confeccionen nuevos envases, específicos para estos usos. Para enfrentar esta situación y por iniciativa del Eurocentro Conapri Venezuela y el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aeci), se realizó el estudio "Internacionalización del sector empaques y embalajes venezolanos: diagnóstico y propuestas", cuyo objetivo fue fijar pautas de actuación al sector venezolano de usuarios de envases y embalajes para productos alimentarios, para facilitar y fomentar su internacionalización a través de su primer estadio que es la exportación. Después de un riguroso análisis realizado por Rafael Coloma, se determinó que un factor determinante para la internacionalización de las empresas reside en disponer de adecuados empaques y embalajes, los cuales deben ser acordes con las actuales legislaciones --cada vez más exigentes y restrictivas-- y las tendencias mundiales, determinadas por el proceso de globalización de los mercados. La tendencia del mercado, en la actualidad, ha estado influenciada por una serie de cambios --como se mencionaba en un principio-- entre los cuales destacan la incorporación de la mujer al mercado laboral, lo que hace que en muchas ocasiones se decante por productos congelados, enlatados o específicos para microondas, por lo que la industria del envasado también ha tenido que mejorar estos sistemas. Asimismo, resaltan que en 80 por ciento de los hogares es la mujer la que hace la compra, haciendo ésta de manera más efectiva y selectiva. En el caso de compras realizadas por varones, éstos optan generalmente por envases más atractivos, predominando la estética del envoltorio frente a las características del producto en sí. Las actuales tendencias de mercado dan origen a otra paradoja, pues si el incremento de personas de la tercera edad requiere envases más fáciles de abrir y manejar, por otra parte, la seguridad infantil requiere envases de difícil apertura, así como los de productos médicos o de limpieza. Los gustos sociales de los diversos países también exigen adaptaciones del envase, ya que, por ejemplo, mientras en los países latinoamericanos se utilizan con más frecuencia los envases para productos a granel, en la Unión Europea se prefiere otro tipo de envases.
Empaques, ¿para qué? Los envases y embalajes repercuten de manera directa en el producto que acompañan a través de tres funciones básicas: técnica, comercial y medioambiental. En lo que respecta a la función técnica, éstos se realizan en formatos y materiales adaptados al producto, favoreciendo su conservación, transporte y posterior almacenamiento, protegiendo al producto para que llegue al consumidor en las mejores condiciones sanitarias e higiénicas posibles. En el aspecto comercial, suelen contener información sobre el producto mediante la descripción de características particulares y diferenciadoras de la competencia, buscando ser lo más atractivos posibles para incidir en la decisión del público, convirtiéndose en parte del proceso publicitario. El aumento de la concientización de la población hacia los cuidados del medio ambiente ha hecho que este aspecto sea considerado de forma relevante dentro de las funciones reservadas a los envases y embalajes. En este sentido, los procesos deben tener el menor impacto negativo posible sobre el medio natural. Bajo estos conceptos, a la hora de diseñar el envasado de un producto se da prioridad a los factores relacionados con su protección, seguridad, distribución, precio y manejo, minimizando tanto los recursos energéticos y materias primas necesarias para su elaboración, como la incidencia en el medio ambiente. Los envases y embalajes también están en función de los condicionantes técnicos que se exigen a los productos y que responden a razones de protección a la salud de las personas y animales, preservación del medio ambiente, protección del orden público, moralidad y seguridad pública, salvaguarda del patrimonio artístico, histórico y arqueológico, y protección a la propiedad industrial y comercial.
Diagnóstico del sector El estudio realizado por Eurocentro y Aeci destaca la consolidación de las empresas usuarias de envase y embalaje en Venezuela, ya que 72,2 por ciento de las empresas analizadas cuenta con más de 20 años de existencia, mientras que el 8,3 por ciento tiene una antigüedad entre 6 y 10 años. El 11,1 por ciento no ha superado todavía la barrera de los cinco años. Para 1998, la mayoría de las empresas contaban con una sola planta de producción, mientras que 30,6 por ciento mantenía dos. El porcentaje de compañías con cuatro plantas asciende a 11,1 por ciento y la proporción de empresas con 5 y 7 plantas se reduce hasta 2,8 por ciento en ambos casos. Excepcionalmente, 5,6 por ciento de los usuarios de envases y embalaje analizados cuenta con 18 plantas productivas. La cifra de facturación es bastante heterogénea en el sector. Mientras 30,5 por ciento de las empresas señala una facturación inferior a US$ 5 millones, e incluso 8,3 por ciento no alcanza US$ un millón; 16,7 por ciento de las compañías factura por un monto comprendido entre 5 y 10 millones. Otro 8,3 lo hace por entre US$ 10 y 50 millones. El porcentaje de empresas que supera 50 millones de facturación asciende a 30,6, si bien la cifra de los 100 millones solo es superada por 13,8 por ciento. En cuanto a su proceso de internacionalización, 58,3 por ciento no exporta, frente a 41,7 que sí lo hace. Ninguna de las empresas exporta más de 50 por ciento de su producción, concentrándose la mayoría (53,3%) en cifras comprendidas entre 6 y 15 por ciento de la producción. Las compañías que exportan entre 16 y 25 por ciento ascienden a 20 por ciento, mientras que las empresas que exportan más de 25 por ciento son solo 6,7. Casi la totalidad de las empresas (92,3%) comercializan sus productos en Suramérica como primer mercado después del nacional, mientras que 7,7 exporta a Estados Unidos. Esta tendencia se confirma en el estudio de los segundos mercados --donde además aparece Centroamérica--, contribuyendo a ello aspectos claves como la proximidad territorial y el idioma común. Destaca el hecho de que ninguna empresa cita la Unión Europea como mercado de destino de sus exportaciones. En lo que a canales de distribución se refiere, 56,6 por ciento de las empresas utiliza una red propia, mientras que 24,5 acude a distribuidores y 7,5 se decanta por los mayoristas. El porcentaje de empresas que emplea cadenas o supermercados es el más bajo (3,8%), mientras que 7,5 de los usuarios de envase y embalaje afirma emplear todos los canales antes citados. En cuanto a los canales de distribución en el extranjero, 60 por ciento de las compañías recurre a importadores o distribuidores para hacer llegar sus mercancías a los puntos de venta, frente a 13,3 que tiene sus propios canales. El 6,7 por ciento de las empresas realizan la distribución a través de los supermercados, el mismo porcentaje que sostiene hacer uso de todos los canales de distribución.
Valoración de los envases El 43,2 por ciento de las empresas usuarias de envase y embalaje califica sus envases de óptimos para el producto al que acompañan, mientras que 48,6 dice que son suficientes y 5,4 los considera deficientes. Para 38,9 de las empresas --principalmente de los sectores productores de café, azúcar y té, de chocolate y pastelería, vinagres y aceites, el coste del producto supone menos de 15 por ciento del total. En el extremo contrario, señala el estudio, a 19,4 de las compañías sus envases les suponen entre 51 a 75 por ciento del coste total, siendo este el caso de las empresas de agua mineral, zumo, refrescos y vegetales. Con un coste de envase de entre 16 y 30 por ciento del producto se encuentra 30,6 de los usuarios de envases, fabricantes de alimentos preparados, pesca enlatada y carnes. Solo 2,8 de las empresas afirma tener un coste por envase entre 31 y 50 por ciento del total, correspondiéndose con el sector de pastas alimenticias. Asimismo, se destaca que más de 10 por ciento de las compañías tienen devoluciones significativas, la mayoría relacionadas con defecto de envase.
Más de 2/3 de los envases proceden de Venezuela Las exigencias del mercado son el motivo que lleva a 42,7 por ciento de las empresas a usar unos envases determinados, mientras que los condicionamientos del proceso productivo afectan 24,4. Otras razones son las cuestiones económicas (15,9%), la tradición (12,2%) y la limitación de la oferta (3,7%). El 66,7 por ciento de las empresas utilizan envases procedentes de Venezuela, frente a 7,8 que los adquiere en otros países de Latinoamérica. Fuera del mercado latinoamericano, 9,8 importa sus envases de países de la Unión Europea, mientras que el porcentaje que los compra en Estados Unidos desciende hasta el 5,9. Por último, Japón suministra envases a 2 por ciento del sector. En lo que a la producción se refiere, la casi totalidad de las empresas realiza procesos completos de envasado. El 91,7 realiza en sus plantas los procesos completos, frente a 5,6 que afirma que no. El principal proveedor de maquinaria procede de Estados Unidos para los usuarios de envases y embalaje (40,6%), mientras que la Unión Europea se hace una cuota de mercado de 37,7. En el otro extremo, las compañías afirman que 10,1 de las máquinas que emplea son venezolanas y 8,7 proceden del resto de Latinoamérica. La maquinaria japonesa no alcanza 1,4. Los investigadores de Eurocentro y la Aeci destacan que las compañías recurren antes al financiamiento extranjero procedente de Estados Unidos y de países de la Unión Europea, que al financiamiento público venezolano. El 55,6 de las empresas nunca ha recibido financiamiento público venezolano, frente a 27,8 que en alguna ocasión ha acudido a éste. El porcentaje de compañías que han recibido en alguna ocasión financiamiento extranjero es superior, pues asciende a 41,7, mientras que 47,2 no lo ha recibido nunca. Estados Unidos (principal proveedor de maquinaria) ha proporcionado financiación a 45,5 de las empresas del sector, mientras que la Unión Europea lo ha hecho en 27,3 de los casos. En menor medida han aportado financiación otros países de Latinoamérica (al 9,1% de las empresas) y Japón a 4,5 por ciento. El instrumento de financiamiento preferido por las empresas venezolanas son los bancos (38,1%), seguidos de los proveedores (28,6%), los fondos multilaterales (9,5%) y por último las inversiones de riesgo (4,8%).
Las reglas del juego A partir de 1973, Europa adoptó cinco programas comunitarios de medio ambiente que dieron lugar a más de 200 normativas, entre ellas las de gestión de residuos. El último de estos programas, vigente desde 1993 hasta el año 2000 es el V Programa Comunitario de Política y Actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible; asimismo, se incluye la Directiva Comunitaria 94/62/CE, que es la que marca las legislaciones nacionales de los países comunitarios en materia de envase y embalaje con el objeto de prevenir, minimizar y reducir en origen los residuos a la par de fomentar la reutilización y el reciclado de los envases; es decir, impulsar su valorización. La directiva se rige por el principio de la "responsabilidad compartida", según el cual, todos los agentes económicos se deben responsabilizar de su parte correspondiente en lo que se refiere a prevención, aprovechamiento y gestión de residuos. Se parte de la base de que la mejor manera de gestionar los residuos es evitar que éstos se produzcan, a la vez que se debe trabajar en la utilización de estos residuos como materias primas secundarias. El segundo principio es: "El que contamina paga", por lo que en materia de gestión de residuos se pueden aplicar instrumentos económicos y fiscales como impuestos y gravámenes. El Anexo II de esta norma comunitaria establece los requisitos básicos sobre la composición de los envases y la naturaleza de los envases reutilizables y valorizables, los cuales se resumen de la siguiente manera:
a) Requisitos sobre fabricación y composición de los envases: Los envases deben disponer de un volumen y peso mínimo óptimo para mantener el nivel de seguridad, higiene y aceptación, tanto para el producto que contienen como para el consumidor. Del mismo modo, la fabricación de estos envases debe realizarse de forma que se puedan reutilizar o valorizar posteriormente (incluso reciclar), y que las repercusiones medioambientales sean mínimas a la hora de eliminar los residuos. También se deben reducir al mínimo las sustancias nocivas y los materiales peligrosos en los envases, respecto a su presencia en emisiones, cenizas o aguas de lixivación generadas por la incineración o el depósito en vertederos de los envases o de los restos derivados de la gestión de residuos de envases.
b) Requisitos para los envases reutilizables: Las características físicas y las propiedades de este tipo de envases deben posibilitar varios circuitos o rotaciones del envase en condiciones normales de uso. El tratamiento de los envases usados debe garantizar la salud y seguridad de los trabajadores.
c) Requisitos para envases aprovechables: En el caso de los envases aprovechables mediante el reciclado de materiales, éstos deben fabricarse de tal forma que pueda reciclarse un determinado porcentaje en peso de los materiales utilizados en la fabricación de productos comercializables. Los envases aprovechables en forma de recuperación de energía deben tener un poder calorífico inferior mínimo, mientras que los envases aprovechables en forma de compostaje deben ser biodegradables, de manera que no dificulten la recogida por separado ni el proceso de compostaje o la actividad en que hayan sido introducidos. Por último, los residuos de envases biodegradables deben cumplir con los requisitos que permitan una descomposición física, química térmica o biológica para que la mayor parte del compostaje final se descomponga en último término en dióxido de carbono, biomasa y agua. Por su parte, la normativa estadounidense en materia de envases y embalajes está regulada por "The Code of Federal Regulations". La peculiaridad de la legislación americana es que existe una regulación particular sobre envases por producto, por lo que no se puede hablar de una tendencia general. Como ejemplos, se puede citar que existe una regulación específica de "Food packaging", en el que distintas normas regulan el embalaje general de alimentos, los aditivos indirectos en productos alimenticios o migraciones de aditivos de los envases y embalajes, y embalaje para alimentos específicos. Los envases y embalajes para productos alimenticios también se ven afectados entre otros por la regulación relativa a "Packaging and containers" (en la que se tratan productos como bebidas alcohólicas, alimentación para perros, tabaco, medicamentos y tratamiento de productos químicos contaminantes) y la correspondiente a "Labeling", es decir, etiquetaje en general. En conclusión, para introducirse en el mercado norteamericano no se puede obrar según una tendencia general, ya que se debe analizar cada producto en concreto, por lo que se recomienda acudir a un centro especializado con acceso a toda la legislación. Cabe destacar que si la legislación europea está basada principalmente en una preocupación por la preservación y protección del medio ambiente, la norteamericana presta especial atención al efecto de los envases y embalajes sobre las repercusiones de salubridad, seguridad, etc., en el destinatario final, de manera que los requisitos legales de los productos están siempre en función del consumidor al que van dirigidos.
Problemática del sector El sector de envase y embalaje atraviesa actualmente un período en el que debe enfrentarse a los problemas derivados del respeto y la concientización social por el medio ambiente, los gustos del mercado y las exigencias legales. Si bien existe una fuerte presión social y política a favor de la defensa del medio ambiente, que hace que todas las acciones relacionadas con envases y embalajes tengan que ser especialmente cuidadosos con el entorno, ésta se hace más fuerte en los países desarrollados del Norte que en los países del Sur. El estudio señala que de los 2.000 millones de toneladas de desechos generados anualmente por la Unión Europea, 50 millones de toneladas (2,5%) corresponden a envases. Dentro de los residuos sólidos urbanos, los envases suponen 30 por ciento del peso total y 50 por ciento del volumen. La gestión de residuos sólidos urbanos es hoy día muy difícil y se ve agravado por la falta de legislación tanto europea como mundial. Apenas en estos momentos es cuando comienzan a ponerse en marcha algunas de las legislaciones nacionales sobre envase y embalaje. Finalmente, destacan que la jurisprudencia de la Unión Europea da prioridad a la defensa del medio ambiente sobre la libertad de circulación y comercialización de los productos, aunque el desarrollo legislativo choca con los intereses cruzados de empresas, diversos sectores industriales, países y administraciones. Tomando en cuenta que la globalización comporta una tendencia homogeneizadora de ciertos comportamientos de los mercados y que las exigencias de éste son cada vez mayores y cambian con mayor celeridad, debe tomarse en cuenta que las regulaciones vigentes son cada vez más restrictivas como consecuencia de la búsqueda de la preservación del medio ambiente y de una mayor defensa de los consumidores. Esto conlleva a desarrollar una gran capacidad de adaptación por parte de las empresas, tanto en el diseño de los envases como en los materiales utilizados, lo cual solo se puede conseguir con inversiones paulatinas en tecnología, investigación sobre materiales y la actualización constante de los técnicos de la empresa. El sector alimentario venezolano, concluye el estudio, tiene un grado de internacionalización bajo, ya que más de la mitad de las empresas no exportan, y las que lo hacen, es de forma tímida y a los países suramericanos, territorialmente cercanos y culturalmente afines. Por otra parte, los canales de distribución de las empresas en Venezuela son mayoritariamente propios, lo que permite obtener buenos flujos de información sobre el comportamiento del mercado. Finalmente, se destaca que el sector de envases y empaques a nivel nacional provee sus productos principalmente a empresas venezolanas que los califican de "suficientes" u "óptimos", lo que determina que este sector no es un elemento negativo a la competitividad ni una barrera a la internacionalización de los usuarios de envases y embalajes venezolanos.
Anna María Díaz
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