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El ramo asegurador no escapa a la coyuntura pesimista que se apoderó del sector empresarial desde comienzos de año. Se estima que para fines de 1999 los habituales compradores de pólizas de seguro reduzcan sus inversiones en protección de bienes y se inclinen por otras vías de reducción de riesgos en sus empresas, vehículos, estructuras y emergencias en general. Según Juan Blanco Uribe, director ejecutivo de la Cámara Venezolana de Aseguradores, al margen de un cierre de actividades favorable en términos reales del orden de 10 por ciento, desde el segundo semestre de 1998 el sector seguros sufre las consecuencias de la crisis económica; en el segundo período de 1998 se aseguraron menos propiedades al bajar el consumo de adquisición de bienes y las aseguradoras se vieron afectadas por los índices de delincuencia, que incluyen un promedio de dos gandolas robadas cada semana. A pesar de los sinsabores, Blanco Uribe consideró que superada la crisis bancaria de 1994 el sector asegurador se ha consolidado en parte por la llegada de capital fresco extranjero a las principales firmas del ramo y en parte por la reestructuración que han experimentado las firmas locales en general. Para este año se espera que la consolidación de la apertura petrolera impulse el desarrollo del mercado en general. Después de todo, colocar recursos en seguridad seguirá siendo un negocio atractivo para todo inversionista y todo padre de familia. Sin arrollamientos. Sin embargo, las expectativas no llegan a arrollar el equilibrio entre inversión y utilidad. Jacqueline Rodríguez, gerente de estructura territorial de Seguros La Seguridad, consideró que la puesta en el mercado de productos innovadores, combinado con campañas de prevención en materia de seguridad, permitirán mantener a flote el mercado. "Lo importante aseguró es dar mayor valor agregado a los clientes sin perder el crecimiento de las ventas". Si bien el servicio Si24 (800 Seguro) puede representar la diferencia de precios entre las pólizas de esta empresa y el resto del mercado, el valor agregado que contiene representa mucho más de lo que el cliente paga por sus pólizas. Este sería el más amplio servicio de atención de emergencias del mercado de seguros, que apoya en buena medida el crecimiento interanual del orden de 30 por ciento que ha registrado Seguros La Seguridad. El Si24 consiste en la atención integrada durante las 24 horas del día los 365 días del año que obtienen los tenedores de pólizas de salud, asistencia funeraria, automóviles y dorada del hogar. "Este servicio nos permite no sólo atender las crisis de nuestros clientes, sino controlar los siniestros", apuntó Rodríguez. Es decir, parte del principio de que cuando hay un siniestro relacionado con salud y asistencia funeraria el beneficiario del servicio por lo general sufre un bloqueo mental. Allí entra a funcionar el servicio que le asesora en los pasos más adecuados a seguir para atender su emergencia. A través del Si24 envía ambulancias, conecta al usuario con el personal que tienen apostado en clínicas, que verifica la calidad del servicio recibido, adelanta el proceso de obtención de la carta aval, contrata servicios funerarios de la red asociada desde el ataúd hasta el terreno en el cementerio. En relación con el hogar proveen desde plomeros hasta cerrajeros. En materia de accidentes de tránsito, envían grúas a través del servicio Veneasistencia, coordinan la asistencia legal y médica y protegen los bienes del usuario que hayan quedado en su vehículo.
Traje a la medida. Aunque el fuerte de su negocio está representado en el ramo de vehículos, en el caso de la cuarta empresa del mercado, Seguros Orinoco, el aspecto de mayor interés para generar crecimiento es el conformado por las pólizas especiales, que ocupa 10 por ciento de sus negocios. En este terreno, se proponen crecer con pólizas ajustadas a las necesidades del cliente, para lo que cuentan con planes de cobertura contra todo riesgo. Para la banca comercial incluyen protección para bienes en caja de valores, robo, infidelidad, motines y asaltos. Entre las pólizas especiales también se ofertan coberturas particulares para quienes tengan bienes especiales en cajas de seguridad, estructura de viviendas, equipos, prevención contra incendios y responsabilidad civil del hogar. Según Carlos Luis Adrianza, gerente de ramos generales y producción de Seguros Orinoco, el área especial tiene un potencial aún poco explotado en un mercado en el que se pueden presentar pólizas novedosas, completas e integrales, en las que se amparen estructuras, bienes, valores, dinero y ofrecer protección contra accidentes personales. Así se puede combinar pólizas para el hogar con salud; incluir celulares en la cobertura de equipos del hogar; incluir asistencia de emergencias y protección a tarjetas de crédito en pólizas de viajes, etc. Esta tendencia cobró vida en Seguros Orinoco hace alrededor de dos años, cuando comenzaron a investigar el mercado y a sopesar las auténticas necesidades de sus clientes. El resultado fue el desarrollo de ofertas de coberturas específicas por ramos profesionales y gremiales. Así surgieron sus pólizas para ferreterías y panaderías, pequeños y medianos comercios en general. "Lo más importante añadió Adrianza es crear un producto que sea comprensible para el cliente, y que tenga un costo asequible".
Actualmente, para asegurarse de que todo en la casa, desde los muebles y las joyas hasta la familia propiamente dicha, cuenta con protección contra robos, accidentes, sismos, motines, entre otros siniestros, se requiere de una inversión anual que oscila entre un millón 200 mil bolívares y un millón 800 mil bolívares aproximadamente. El grupo de pólizas necesaria para proteger a una familia tipo de tres miembros (padre, madre y un hijo) incluye una prima de salud de 600 mil a 700 mil bolívares, sin contar costos por maternidad; súmese 700 mil bolívares por un auto de 7 millones de bolívares; una prima dorada por hogar, que cubre la estructura y los bienes muebles, por 200 mil bolívares; apoyo funerario, por 25 mil bolívares, y una póliza de maternidad del orden de 300 mil a 450 mil bolívares.
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