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Cómo cambiar de trabajo

Pasar de una empresa a otra es un asunto muy serio que no debe tomarse a la ligera. Si ya se ha vencido el miedo al cambio, no se debe correr con riesgos innecesarios. Por lo tanto, es conveniente diseñar una estrategia eficaz que permita guiar una búsqueda acorde tanto con el perfil deseado por los empleadores como con las aspiraciones personales del aspirante. Currículum vitae, entrevistas e imagen adecuada son elementos clave para alcanzar la meta en este proceso, marcado por un clima de incertidumbre donde se conjugan presiones sicológicas y laborales. Por tal razón, DINERO ofrece este informe especial que incluye diversas recomendaciones para quienes deseen concretar exitosamente el camino hacia un nuevo norte laboral

Es bastante probable que la llegada de un nuevo año también signifique la oportunidad de cambiar de empresa y mejorar profesionalmente. No obstante, también hay que tomar en cuenta que son diversas las razones que pueden generar la búsqueda de un nuevo empleo.

Que si la persona está desmotivada con su trabajo, si siente que ha "tocado techo" en sus labores, si sus relaciones con su jefe o compañeros son cada vez más conflictivas o si considera que su remuneración no se corresponde con sus méritos profesionales, suelen ser algunos de los motivos que más esgrimen aquellos que se arman de valor para emprender el camino hacia una nueva posición laboral.

En esta situación lo ideal es definir una estrategia eficaz que permita superar la transición y dejar buenas relaciones en la compañía que se deja, para luego cumplir con una serie de requisitos que permitan amoldarse eficazmente en el nuevo puesto de trabajo.

También es importante tener claro que la negociación no se reduce a una simple cuestión salarial, ya que existen motivaciones de tipo cualitativo (estatus, metas dentro de la organización, capacidad de decisión, entre otras) que cada día cobran más fuerza a la hora de aceptar una oferta de trabajo.

 

Precaución al máximo

Ya sea por un aviso de periódico, la recomendación de un amigo o la llamada de un cazatalentos (headhunter), siempre hay que tener la mayor precaución en el proceso de selección del cargo que se aspira a obtener.

Por eso es recomendable tomarse cierto tiempo para estudiar si las posibles ofertas coinciden con los objetivos y capacidades profesionales del individuo. No hay que dejar de lado que un nuevo trabajo va más allá de un cambio en el presente, por lo que es necesario proyectar objetivos claros y precisos a mediano y largo plazos.

También resulta indispensable definir un perfil del cargo al cual se opta, detallando sus funciones y asignaciones. De esta manera se orientará de una mejor manera la búsqueda del nuevo cargo, de acuerdo a tareas que sean más cónsonas con las características y aptitudes del individuo.

Es importante señalar que si se sigue con buen pie la estrategia planteada, se reducirán considerablemente las dificultades que pueden correrse cuando se decide cambiar de trabajo. Pero el riesgo siempre estará presente y hay que saberlo asumir si no se quiere desaprovechar las oportunidades de mejora que se presentan a lo largo de la vida profesional.

Hacia dónde va el mercado

Como explicó Rafael Lozada, director de recursos humanos de Shering Plough, la demanda del mercado laboral se ha visto influida por las exigencias de un entorno que ha ido cambiando con el tiempo, transformando a su vez los criterios y perfiles para buscar talentos.

Lozada indicó que en los años setenta los criterios de selección se basaban en un enfoque orientado por la productividad y tecnología como requerimientos para mejorar la efectividad en el proceso de producción de bienes y servicios.

Refirió que este norte cambió en los años ochenta cuando se hizo hincapié en el criterio de calidad total como base del proceso de producción. Además, agregó Lozada que en los años noventa el enfoque de selección se ha orientado hacia el cambio organizacional, la reingeniería y la globalización.

Apuntó que en los próximos años se espera que los procesos de selección se orientarán hacia los conceptos de velocidad y flexibilidad, ya que el trabajador deberá poseer una capacidad ­entendida como habilidad y disposición­ para innovar y aprender como respuestas efectivas para enfrentar con éxito el reto de un mundo cambiante.

Razones para buscar un nuevo empleo
  • Mejoras económicas: la persona cree que su salario no está lo suficientemente acorde con su trabajo y experiencia profesional. Conforme se sube en el escalón salarial, este indicador pierde importancia, ya que en el caso de los directivos o gerentes altos, las causas económicas pierden relevancia ante otras motivaciones como la jerarquía, las responsabilidades y el estatus del cargo por el cual se opta.
  • Falta de motivación: el trabajo que se realiza no brinda satisfacción a la persona, por lo que un cambio de empresa puede significar funciones que hagan sentir a gusto a la persona. Esto trae generalmente un aumento de las capacidades para tomar decisiones o que se mejore el estatus profesional.
    Tocar techo: cuando se ha alcanzado ya el nivel más alto en la empresa, no hay promoción posible que pueda satisfacer las ambiciones planteadas por el trabajador. Por esta razón, la búsqueda de un nuevo empleo también se traduce en la obtención de nuevas metas y proyectos para que la persona se desarrolle profesionalmente.
  • Crisis en la empresa: el cambio de trabajo puede derivar de una quiebra, una suspensión de pagos, venta o fusión de la compañía. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que esta situación puede llegar a perjudicar el aspecto profesional de la persona.
    Problemas de localización: existe la posibilidad de que la empresa se encuentre ubicada muy lejos de la residencia de la persona o que, por alguna reestructuración, el trabajador haya sido seleccionado para ser trasladado a otra localidad, situación que le genera descontento.
    Malas relaciones con jefes y compañeros: una de las causas que genera el cambio de trabajo se relaciona con los posibles problemas de relación con jefes o compañeros, por lo que la persona prefiere un cambio en el ambiente laboral.

Riesgos que se pueden correr

1. Ser descubierto: si la empresa descubre que la persona está negociando con otra compañía para cambiar de trabajo, ésta se colocará en una situación muy comprometedora con sus empleadores. Por lo tanto, es necesario exigir confidencialidad absoluta a la empresa con la que se negocia el nuevo puesto de trabajo.
2. Tensión sicológica: la persona puede sufrir semanas o meses en tensión hasta que llegue a un acuerdo definitivo. Un consejo en este caso es pensar que ya se tiene trabajo y que no hay nada que perder.
3. Cerrar puertas: es posible que la empresa no asimile de una manera satisfactoria la renuncia de uno de sus empleados si no se explican con claridad los motivos que llevaron a tomar esta decisión. Para evitar cerrar puertas en el futuro, hay que resolver todos los asuntos pendientes y mostrar toda la colaboración posible con el sustituto que entrará en la empresa.
4. Aceptar contraofertas: no debe descartarse el hecho de que la empresa haga una contraoferta únicamente para cubrir el puesto de trabajo con garantías a corto plazo. Por esta razón, si la decisión final recae en la contraoferta, es recomendable blindar el nuevo contrato para evitar problemas con la empresa o una búsqueda de un sustituto.
5. Ir a peor: puede darse la posibilidad de que a la persona no le vaya bien en la nueva empresa y que sus expectativas iniciales no se cumplan. Pero no hay que desmoralizarse a las primeras de cambio, ya que siempre existe la opción de buscar un nuevo empleo con el cual se corra mejor suerte.

Recuadro:

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