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Pensiones a la medida de su ingreso Doble impacto Administradoras del futuro Bola de nieve reactivadora Aseguradoras dispuestas a competir
Seguridad Social del Clero en Venezuela Inmuebles: alternativa rentable para las AFP
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En teoría, la reforma del sistema venezolano de seguridad social considerada por muchos como la más amplia y moderna de América Latina permitirá garantizar el acceso a pensiones por concepto de invalidez, sobrevivencia y vejez, que estén ajustadas al esfuerzo y las cotizaciones efectuadas por cada trabajador durante el transcurso de su vida laboral.
María Bernardoni de Govea, ministra del Trabajo, opina que la entrada en vigencia del subsistema de fondos de pensiones pautada para el primer día del año 2000 representa un cambio trascendental que facilita una adecuada distribución de funciones entre los entes que, de una u otra manera, se encuentren vinculados con este proceso. "Habrá una fiscalización permanente por parte del Estado venezolano, para consolidar un control transparente de los recursos percibidos por esta materia, para que no corran con la misma suerte de los fondos que fueron manejados por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales", acotó Bernardoni. Para ello, la ley establece la creación de una Superintendencia de Fondos de Pensiones adscrita al Ministerio de Hacienda que se encargará de fiscalizar la recaudación de las cotizaciones correspondientes a cada trabajador afiliado al sistema. El superintendente, por otro lado, será elegido conjuntamente por el Presidente y el Congreso de la República para evitar cualquier tipo de parcialidad. Además de supervisar el funcionamiento del sistema, esta institución tendrá la responsabilidad de contratar mediante procesos de licitación a los entes públicos, privados o mixtos que asumirán el rol de Administradoras de Fondos de Pensión (AFP), que se encargarán de manejar e invertir los recursos provenientes de las cotizaciones. Para la titular del despacho laboral, el espíritu de la ley garantiza que habrá una continuidad en el funcionamiento de la institucionalidad de este sistema, que sintetiza las experiencias vividas en otros países latinoamericanos como Chile, México y Colombia. "Para ello, la Comisión Tripartita tomó en cuenta todas estas experiencias a la hora de establecer este régimen basado en dos pilares: capitalización individual y fondo de solidaridad intergeneracional, que resumen una filosofía de sincronización del elemento individual con el solidario". A esto añade que el nuevo sistema de seguridad social amplía el campo de aplicación a sectores que no estaban incluidos anteriormente (trabajadores informales y profesionales en libre ejercicio), quienes podrán afiliarse y optar, en un primer momento, a las condiciones establecidas en el subsistema de salud. "Además del beneficio individual de cada trabajador, hay que destacar el hecho económico que significa el establecimiento de los fondos de pensiones y que se traduce en un mayor fomento de la capacidad ahorrativa en el país. Asimismo, habrá un efecto cultural positivo en cuanto al control y seguimiento directo que cada afiliado tendrá sobre su respectiva cuenta", señaló.
Consolidación a largo plazo A juicio de la ministra, el subsistema de fondos de pensiones alcanzará su madurez y podrá autofinanciarse en un período comprendido entre 20 y 30 años. "Por esta razón se decidió crear el fondo de solidaridad intergeneracional, adscrito al Ministerio del Trabajo, que brindará los aportes que se requieren para ayudar a aquellos trabajadores cuya cotización no completa la pensión mínima de subsistencia", aseguró. Pero, añade que el Fondo de Solidaridad Intergeneracional funcionará como un servicio autónomo que no administrará directamente sus recursos. Para ello tendrá que celebrar contrato de licitación pública, según las condiciones que establece la ley. En otro orden de ideas, la ministra reiteró que el Estado hará un reconocimiento de todas las cotizaciones realizadas al IVSS hasta el 31 de diciembre de 1999. Este monto se acreditará a la cuenta de capitalización individual, una vez que se actualice mediante aplicación del Indice de Precios al Consumidor (IPC) de Caracas. También se reconocerá el número de cotizaciones que cada trabajador haya efectuado hasta esa fecha. Bernardoni de Govea explicó que los pasivos laborales del Estado hasta el 19/06/97 entrada en vigencia de la reforma a la Ley Orgánica de Trabajo (LOT) ascienden a 6.000 millones de dólares, mientras que la deuda comprendida entre el 19/06/97 hasta el 31/12/99 (fin del IVSS) representa 110 millardos de bolívares que están contemplados en el presupuesto reconducido para el próximo año.
Tarde... ¿pero seguro? Como refiere Miguel Chacón, director de Velutini y Asociados, Venezuela llegó tarde a la aplicación de un régimen de fondos de pensiones, proceso que había sucedido años atrás en otros países de América Latina. Chacón confía en que esta "tardanza" se traduzca en un sistema que aparezca blindado contra efectos adversos; ya que los técnicos y profesionales han tenido la oportunidad suficiente para revisar los pro y los contra de los distintos sistemas que actualmente operan en la región. Reitera que la puesta en marcha de los fondos de pensión generará una alta concentración de recursos monetarios, que se reflejará progresivamente en una potenciación de los niveles de ahorro interno y del fortalecimiento del mercado de capitales, donde acudirán las AFP para realizar sus respectivas inversiones. "Los fondos de pensiones, en consecuencia, generarán una buena suma de recursos, acumulativos y consistentes en el tiempo, que darán como resultado una plataforma de financiamiento inmune a los vaivenes de la economía", aseguró. Chacón confía en que estos recursos funcionarán como una especie de fondo de estabilización, que permitirán una mayor fluidez y un comportamiento más armónico tanto del mercado de capitales como del inmobiliario, que derivará en la obtención de rentabilidades razonables y sustentables en el tiempo. "En este punto, resulta importante señalar que a nivel nacional tanto el mercado inmobiliario como el de capitales resultan sumamente sensibles al establecimiento de políticas gubernamentales, lo cual se traduce en la existencia de ciclos económicos muy marcados de alzas y bajas en dichos segmentos", indicó. Por esta razón, advierte que se necesita de un ambiente de equilibrio macroeconómico que permita un funcionamiento óptimo de los fondos de pensiones, con procesos inflacionarios y de devaluación que sean razonablemente bajos y hasta cierto punto predictibles. De no ser así, Chacón prevé que las rentabilidades que generarán los fondos de pensiones serán consumidas por las alteraciones de la tasa de cambio y por las implicaciones de una inflación no controlada. "Por lo tanto, para fortalecer un nivel de inversión adecuado a una rentabilidad óptima, en un principio en Venezuela pudiera darse el caso de que las colocaciones de las AFP se dolaricen, como un mecanismo de resguardo y protección frente a la crisis", concluyó.
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