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Subsidios sociales seguirán vigentes Nuevos caminos para la banca Telecomunicaciones en ascenso Industria enfrenta panorama contradictorio Agroindustria espera recuperación a finales de 1999 Desarrollo de industria ferrosa aúpa auge minero Comercio prevee boom en franquicias Inversionistas extranjeros confían en Venezuela Inmuebles en suspenso Informática a la espera del año 2000
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La preocupación fundamental en este año electoral a diferencia de los ciclos correspondientes a los últimos quince años no reside ya simplemente en "cuadrarse" con determinado color partidista, sino en la necesidad de aclarar el panorama político orientado al terreno económico para el corto plazo como piso para el largo plazo, independientemente del color partidista que asuma el gobierno.
La certeza de las dificultades actuales y de un plazo de al menos año y medio para superarlas, está enclavado en el ánimo de los economistas consultados por DINERO para dibujar el escenario económico de 1999. Repunte económico e inversiones condicionadas por la aplicación de un programa de ajustes son algunas de las características presentadas en esta oportunidad; puntos de vista impensables hace quince años, cuando estas posiciones habrían surgido solamente de la boca de los llamados "profetas del desastre". El pesimismo, sin embargo, también es comedido. Los consultados coinciden en que la sensación de desastre es producto, en mayor medida, del desgaste emocional para afrontar situaciones críticas, potenciadas por el enrarecido clima electoral, y están prestos a asumir las medicinas que prometen salud para el año 2000. Cuestión de perseverancia.
Peso internacional Para 1999 se estiman vientos borrascosos de origen foráneo. Según Teodoro Petkoff, titular de la oficina de Coordinación y Planificación del sector público, Cordiplan, para 1999 la economía local estará marcada por el comportamiento de la economía mundial que avanza rumbo a una recesión, con una estimación de cierre del PIB del orden de 50 por ciento y una caída del comercio mundial a un tercio, comparada con el año pasado. A esto se suma que alrededor de 60 por ciento de la economía mundial vive un proceso abierto de recesión que ya afecta a las economías del Primer Mundo. Para el ministro de Cordiplan, esto tendrá, incluso, un mayor impacto local que el que podría generar el escenario político, del cual prefiere hacer abstracción. Los elementos que según Petkoff incidirán sobre la economía local apuntan a la demanda de petróleo, comercio del cual aún dependemos. "El próximo gobierno aseguró el titular de Cordiplan, que tendrá que reformular el presupuesto, no puede sustentarlo sobre un barril de petróleo superior a 12 dólares". Para el ministro, si la economía del Primer Mundo logra eludir la depresión y el escenario asiático reacciona, el entorno internacional puede ser menos difícil que hoy, lo que sin duda favorecerá a Venezuela. Otros elementos señalados por el economista Francisco Vivancos que castigarán los requerimientos financieros del nuevo gobierno central lo conforman la necesidad de reponer las pérdidas financieras ocasionadas por los TEM, los pasivos laborales y otras erogaciones no registradas en el presupuesto de 1999. Para Vivancos, la situación actual es estrictamente económica, y en buena parte se gesta en el programa de ajustes de 1996 y en la euforia que hubo en 1997 en gasto público. Este factor en el cual participa el alza de las tasas de interés, ha forzado a la banca a mantener sus tasas por debajo de la inflación. Siembra vientos y recogerás tempestades. Por otra parte, la economía local podría verse favorecida por la aparente decisión de los multilaterales de auxiliar a Brasil, lo cual alejaría a América Latina en general de los efectos de una caída del coloso del Sur. Sin embargo, desde la taquilla de Cordiplan, el próximo año será difícil para Venezuela en términos fiscales independientemente del ambiente mundial. Asimismo, el presidente del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri), Luis Soto, consideró que la economía local recibirá un doble impacto el año próximo. Aunque coincide con el titular de Cordiplan en la influencia de las variables internacionales, consideró que los resultados electorales influirán en la decisión de los inversionistas de quedarse o partir. Por otra parte, avala la posición ministerial en torno a la obligación de esperar por una reactivación de las economías industrializadas. Sin embargo, Soto estimó que ya para el segundo semestre del próximo año podrían aparecer los primeros síntomas de recuperación si se aplican medidas de ajuste inmediato al entrar en funciones el nuevo mandatario. En este sentido, el titular de Cordiplan indicó que el nuevo gobierno tendrá que mantener una disciplina fiscal rigurosa y completar el proceso de reformas iniciado por la administración de Caldera. "Buena parte de esas reformas se encuentran paralizadas en el Congreso indicó Petkoff, pero son fundamentales para sustentar una política antiinflacionaria. Adicionalmente, Petkoff indicó que si en 1998 se cierra con una inflación ligeramente por encima de 30 por ciento, "para 1999 podríamos tener una meta del orden de 20 a 25 por ciento". Para lograrlo sería necesario que el próximo gobierno mantenga una política de ingresos "razonable", y no se deje arrastrar por las tentaciones de la demagogia y no eleve el salario mínimo en más de 50 por ciento.
Resistencia salvaje Desde Cordiplan se estima que han resistido con éxito a las presiones devaluacionistas o propulsoras del control de cambio, dejando las correcciones al próximo gobierno con un "colchón de reservas" del orden de 14 mil millones de dólares. Esta apuesta a cerrar la gestión con el menor número de cicatrices en la cara por la ausencia de medidas antipopulares, lo que permitiría evitar convulsiones sociales que inclinen la balanza electoral. Al mismo tiempo, se obligaría al nuevo gobernante a iniciar su gestión con medidas restrictivas e inevitables para enderezar el rumbo económico. Quedará latente un riesgo y dolor de cabeza adicional: la fatiga del público para afrontar un nuevo ajuste que afectará los salarios. Según el economista Francisco Vivancos, quien considera que la crisis económica local no tiene orígenes absolutamente políticos, "la recuperación de la economía dependerá de quien gane las elecciones, y cuán fiel sea a su plataforma política". Vivancos recordó que la tarea debe corregir las reacciones nerviosas de fines de 1997, acentuadas en 1998, reflejadas en el ataque a las reservas internacionales, producto de la desconfianza, lo que se transforma en amenazas de ajuste cambiario. "Se debe evitar caer en las tentaciones populistas, a riesgo de entrar en el escenario de una película de terror de consecuencias insospechadas", apuntó. Sin embargo, la actitud gubernamental no deja de arrojar preocupaciones sobre la cabeza del titular de Cordiplan. Para Petkoff, lo más inquietante del cuadro económico nacional es la situación de la economía real. "Si tiene lugar el escenario menos sombrío, el año 1999 deberá apuntar en este sector a una dinámica de recuperación del camino del crecimiento y retomar el ritmo que tuvo en 1997. Para Domingo Fontiveros, la solución no está muy clara para el próximo presidente. El reto del mundo político apunta a completar la absorción del nuevo paradigma económico abierto que no se ha consolidado en el terreno político y estatal, y que exige modificaciones en los aspectos regulatorios y fiscales.
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