Subsidios sociales seguirán vigentes
La pobreza aumentará acentuándose en 1999 si no se estabiliza la economía y se crea un clima de inversión favorable, que permita mejorar las condiciones de vida del venezolano.

Nuevos caminos para la banca
Frente al proceso recesivo que continuará el próximo año, el sector bancario consolidó herramientas que le permitirán subsistir sin mayores fracturas. Sin embargo, se espera una caída en la demanda de créditos y un alza del riesgo de la cartera de créditos

Telecomunicaciones en ascenso
La llegada de un posible concesionario de telefonía móvil, la entrada en vigencia de los Servicios de Comunicación Personal (PCS) y la diversificación de las operadoras de telefonía rural, entre otros aspectos, apuntan perspectivas positivas para este sector que espera inversiones por 1.200 millones de dólares para el próximo año

Industria enfrenta panorama contradictorio
Mientras un alto porcentaje de los empresarios afiliados a Conindustria muestran recelo para invertir en 1999, existe otro grupo de empresas en las áreas de minería, petróleo, petroquímica y química que tiene confianza en la economía

Agroindustria espera recuperación a finales de 1999
De acuerdo al Centro Internacional de Agronegocios del IESA, el grado de ajuste que aplique el nuevo gobierno condicionará el curso de esta actividad

Desarrollo de industria ferrosa aúpa auge minero
Los subsectores que tenderán a recuperarse para el año entrante son hierro, oro, níquel, carbón y los minerales no metálicos

Comercio prevee boom en franquicias
El panorama comercial de 1999 estará caracterizado por un primer semestre de demanda restringida, donde los grandes ganadores serán las hipertiendas y comercios que ofrezcan precios competitivos

Apertura petrolera mantiene el liderazgo
El fenómeno de la apertura petrolera sigue brindando frutos. Se estima que el grueso de las inversiones en materia energética para 1999 provenga de estas empresas

Inversionistas extranjeros confían en Venezuela
Los empresarios foráneos recomiendan al próximo gobierno que genere las condiciones económicas y seguridad jurídica necesarias para continuar con buen pie sus proyectos en el país

Inmuebles en suspenso
El panorama económico proyectado para 1999 se traducirá en una razonable cautela por parte de inversionistas inmobiliarios, lo que frenará la producción de metros cuadrados para la venta

Informática a la espera del año 2000
Para 1999 habrá una demanda especial ­beneficiosa para la industria­ por la conocida problemática de convertibilidad de programas y aplicaciones que implica la llegada del nuevo siglo


Sin miedo a la Constituyente

Para el economista Francisco Vivancos, no hay que tener miedo a la Constituyente. La masa no estará para bollos de esta clase en 1999, y el país no podrá detenerse en este punto. Las prioridades serán otras, orientadas a estimular la inversión foránea, conservar el mercado de crudos, dado que no se espera una recuperación de los precios y planchar las arrugas del presupuesto. "Si no se aplican los ajustes ­aseguró­, la recuperación del país se retrasará dos años. Si se toman medidas populistas, el país experimentará situaciones similares a las de Perú en época de Allan García o el período oscuro de la economía venezolana de 1994-1995. La realidad obligará al gobierno a ajustar y negociar, dejando la reforma legal para más adelante".

Por otra parte, Vivancos consideró que la desaceleración de la inflación no es buena noticia, dado que se sustenta en una combinación de caída del crecimiento económico y colapso de la demanda, lo que hace de 1998 un año difícil y desalentador.

Cruda situación

Para Domingo Fontiveros, cifrar esperanzas en una recuperación de los precios del petróleo es una ilusión de escaso porvenir. Los precios de 1996-1997 fueron una excepción que no se repetirá en corto plazo. "Para que los precios del petróleo se eleven es necesario que se restablezca el equilibrio perdido en los últimos doce meses en las economías que conforman la demanda de nuestro crudo. Siendo optimista, para fortalecer la demanda hay que aplicar estrategias de largo plazo que apunten a elevar las ganancias a través de las ventas por volumen", afirmó.

Coctel molotov

Tanto Luis Carlos Garrido, Luis Vicente León como José Luis Cordeiro coinciden en que la recesión experimentada este año en el país tiene sus ingredientes políticos y consideran al año electoral como una realidad de insoslayable influencia en la economía. Comparten una preocupación en torno a las tentaciones controladoras en las que podría caer el próximo gobernante, que suman ingredientes de un coctel molotov: una tranquilidad económica ficticia de corta duración, que se verá seguida de una serie de medidas de ajuste indispensables y difíciles de asimilar.



La preocupación fundamental en este año electoral ­a diferencia de los ciclos correspondientes a los últimos quince años­ no reside ya simplemente en "cuadrarse" con determinado color partidista, sino en la necesidad de aclarar el panorama político orientado al terreno económico para el corto plazo como piso para el largo plazo, independientemente del color partidista que asuma el gobierno.

La certeza de las dificultades actuales y de un plazo de al menos año y medio para superarlas, está enclavado en el ánimo de los economistas consultados por DINERO para dibujar el escenario económico de 1999. Repunte económico e inversiones condicionadas por la aplicación de un programa de ajustes son algunas de las características presentadas en esta oportunidad; puntos de vista impensables hace quince años, cuando estas posiciones habrían surgido solamente de la boca de los llamados "profetas del desastre".

El pesimismo, sin embargo, también es comedido. Los consultados coinciden en que la sensación de desastre es producto, en mayor medida, del desgaste emocional para afrontar situaciones críticas, potenciadas por el enrarecido clima electoral, y están prestos a asumir las medicinas que prometen salud para el año 2000. Cuestión de perseverancia.

 

Peso internacional

Para 1999 se estiman vientos borrascosos de origen foráneo. Según Teodoro Petkoff, titular de la oficina de Coordinación y Planificación del sector público, Cordiplan, para 1999 la economía local estará marcada por el comportamiento de la economía mundial que avanza rumbo a una recesión, con una estimación de cierre del PIB del orden de 50 por ciento y una caída del comercio mundial a un tercio, comparada con el año pasado.

A esto se suma que alrededor de 60 por ciento de la economía mundial vive un proceso abierto de recesión que ya afecta a las economías del Primer Mundo. Para el ministro de Cordiplan, esto tendrá, incluso, un mayor impacto local que el que podría generar el escenario político, del cual prefiere hacer abstracción.

Los elementos que según Petkoff incidirán sobre la economía local apuntan a la demanda de petróleo, comercio del cual aún dependemos. "El próximo gobierno ­aseguró el titular de Cordiplan­, que tendrá que reformular el presupuesto, no puede sustentarlo sobre un barril de petróleo superior a 12 dólares". Para el ministro, si la economía del Primer Mundo logra eludir la depresión y el escenario asiático reacciona, el entorno internacional puede ser menos difícil que hoy, lo que sin duda favorecerá a Venezuela.

Otros elementos ­señalados por el economista Francisco Vivancos­ que castigarán los requerimientos financieros del nuevo gobierno central lo conforman la necesidad de reponer las pérdidas financieras ocasionadas por los TEM, los pasivos laborales y otras erogaciones no registradas en el presupuesto de 1999.

Para Vivancos, la situación actual es estrictamente económica, y en buena parte se gesta en el programa de ajustes de 1996 y en la euforia que hubo en 1997 en gasto público. Este factor en el cual participa el alza de las tasas de interés, ha forzado a la banca a mantener sus tasas por debajo de la inflación. Siembra vientos y recogerás tempestades.

Por otra parte, la economía local podría verse favorecida por la aparente decisión de los multilaterales de auxiliar a Brasil, lo cual alejaría a América Latina en general de los efectos de una caída del coloso del Sur. Sin embargo, desde la taquilla de Cordiplan, el próximo año será difícil para Venezuela en términos fiscales independientemente del ambiente mundial.

Asimismo, el presidente del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri), Luis Soto, consideró que la economía local recibirá un doble impacto el año próximo. Aunque coincide con el titular de Cordiplan en la influencia de las variables internacionales, consideró que los resultados electorales influirán en la decisión de los inversionistas de quedarse o partir.

Por otra parte, avala la posición ministerial en torno a la obligación de esperar por una reactivación de las economías industrializadas. Sin embargo, Soto estimó que ya para el segundo semestre del próximo año podrían aparecer los primeros síntomas de recuperación si se aplican medidas de ajuste inmediato al entrar en funciones el nuevo mandatario.

En este sentido, el titular de Cordiplan indicó que el nuevo gobierno tendrá que mantener una disciplina fiscal rigurosa y completar el proceso de reformas iniciado por la administración de Caldera. "Buena parte de esas reformas se encuentran paralizadas en el Congreso ­indicó Petkoff­, pero son fundamentales para sustentar una política antiinflacionaria.

Adicionalmente, Petkoff indicó que si en 1998 se cierra con una inflación ligeramente por encima de 30 por ciento, "para 1999 podríamos tener una meta del orden de 20 a 25 por ciento". Para lograrlo sería necesario que el próximo gobierno mantenga una política de ingresos "razonable", y no se deje arrastrar por las tentaciones de la demagogia y no eleve el salario mínimo en más de 50 por ciento.

 

Resistencia salvaje

Desde Cordiplan se estima que han resistido con éxito a las presiones devaluacionistas o propulsoras del control de cambio, dejando las correcciones al próximo gobierno con un "colchón de reservas" del orden de 14 mil millones de dólares. Esta apuesta a cerrar la gestión con el menor número de cicatrices en la cara por la ausencia de medidas antipopulares, lo que permitiría evitar convulsiones sociales que inclinen la balanza electoral. Al mismo tiempo, se obligaría al nuevo gobernante a iniciar su gestión con medidas restrictivas e inevitables para enderezar el rumbo económico.

Quedará latente un riesgo y dolor de cabeza adicional: la fatiga del público para afrontar un nuevo ajuste que afectará los salarios. Según el economista Francisco Vivancos, quien considera que la crisis económica local no tiene orígenes absolutamente políticos, "la recuperación de la economía dependerá de quien gane las elecciones, y cuán fiel sea a su plataforma política".

Vivancos recordó que la tarea debe corregir las reacciones nerviosas de fines de 1997, acentuadas en 1998, reflejadas en el ataque a las reservas internacionales, producto de la desconfianza, lo que se transforma en amenazas de ajuste cambiario. "Se debe evitar caer en las tentaciones populistas, a riesgo de entrar en el escenario de una película de terror de consecuencias insospechadas", apuntó.

Sin embargo, la actitud gubernamental no deja de arrojar preocupaciones sobre la cabeza del titular de Cordiplan. Para Petkoff, lo más inquietante del cuadro económico nacional es la situación de la economía real. "Si tiene lugar el escenario menos sombrío, el año 1999 deberá apuntar en este sector a una dinámica de recuperación del camino del crecimiento y retomar el ritmo que tuvo en 1997.

Para Domingo Fontiveros, la solución no está muy clara para el próximo presidente. El reto del mundo político apunta a completar la absorción del nuevo paradigma económico abierto que no se ha consolidado en el terreno político y estatal, y que exige modificaciones en los aspectos regulatorios y fiscales.
Cambio de moneda

José Luis Cordeiro identificó en el estamento político una carga que limita la recuperación económica. "La economía de Venezuela necesita liberarse de políticos mediocres. Por eso no crece como debiera, de 7 a 8 por ciento anual. Mientras sigamos con sus políticas económicas erradas, nuestra economía seguirá en descenso", afirmó. A su juicio, lo que se impone es el cambio de la moneda y el establecimiento de la Caja de Conversión, para ofrecer una paridad cambiaria más clara.

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