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Dependiendo del rumbo de los ajustes que aplique el nuevo gobierno, la agroindustria local se recuperará más rápida o lentamente el año entrante.
Carlos Machado Allison, coordinador del Centro Internacional de Agronegocios del IESA, opina que existen cuatro tendencias por las que podría optar el nuevo Presidente: cierre duro (donde la recentralización, proteccionismo, fuerte crisis, depresión y lento crecimiento económico son las principales características), apertura gradual (descentralización lenta, apertura condicionada, suave crecimiento económico y conciliación de intereses), apertura fuerte (duro ajuste y cambio estructural, crisis y luego crecimiento económico, apertura y descentralización) y por último el cierre blando caracterizado por apertura muy condicionada, crisis institucional, nuevos y viejos actores en el poder y un suave crecimiento económico. En teoría, estas cuatro tendencias se identifican con los lineamientos de política económica que podrían poner en marcha cualquiera de los dos candidatos que actualmente resultan favorecidos por las encuestas. Con respecto a los microescenarios que estas tendencias pueden desencadenar, Machado distingue tres: n Cierre duro: caracterizado por privilegios al productor nacional, aumento en precio de materias primas, fuerte control del gobierno, posible desabastecimiento y cierre de empresas. Retiro de inversionistas. n Apertura fuerte: caracterizada por competencia entre productores, fuertes conflictos iniciales, aplicación de la "caja verde" y los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), intensa competencia agroindustrial, precios internacionales, aumentan inversiones y exportaciones. n Cierre blando y apertura gradual: repetición parcial del ciclo anterior (período 1993-1998) con gradual recuperación. Sobreviven empresas grandes, hay fusiones y reacomodos. Machado piensa que en todos los escenarios planteados seguirá experimentando crecimiento la cadena de súper e hipermercados, habrá reducción de pequeños y medianos expendios independientes, aumento en la distribución y venta informal (camiones de frutas y verduras, quioscos de comida, etc.), mejorarán las técnicas de transporte y empaque y habrá disminución de pérdidas poscosechas. Por su parte, Eduardo Gómez Sigala, titular de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), estima que los primeros meses del año 1999 serán de ajuste y calcula que en el segundo semestre la industria alimentaria recupere la caída de 6 por ciento con que cerrará el sector 1998. Adicionalmente, expresó que gracias a que la agroindustria local ha realizado inversiones cuantiosas en modernización, en 1999 no habrá necesidad de grandes desembolsos en esa materia.
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