¿Qué determina el voto en Venezuela?

En el camino hacia Miraflores

CLAUDIO FERMIN
Construir un país próspero

HUGO CHAVEZ
Desarrollar una economía "humanista"

IRENE SAEZ
Generar confianza a los empresarios

LUIS ALFARO UCERO
Acabar con el "cortoplacismo"

MIGUEL RODRIGUEZ
Apertura sin paquetes


Los cuatro sentimientos

Salas Römer propone una nueva forma de gobierno basada en el respeto al ciudadano. Para ello afirma que hay que alcanzar los siguientes objetivos:

  • Sentirse seguro: implica seguridad jurídica para los empresarios.
  • Sentirse cerca: mejores vías de comunicación, mayor participación y aprovechamiento del factor humano, lo que permitirá dinamizar las relaciones comerciales para poder interactuar con la comunidad económica internacional.
  • Sentirse bien: no tener problemas con los servicios públicos.
  • Sentirse orgulloso: resaltar los valores del país y el sentido de permanencia.

 

Un proyecto arquitectónico

El candidato de Proyecto Venezuela asegura que durante su gobierno se construirán los cimientos de un nuevo edificio, diseñado con una arquitectura capaz de satisfacer las demandas y anhelos de la población, y de albergar a la nueva Venezuela.

Para alcanzar esta meta, sus herramientas de construcción serán:

  • Descentralización, para acercar el poder al ciudadano.
  • Despartidización de la administración pública y fin del clientelismo político, para facilitar una mayor eficiencia de la actividad económica nacional.
  • Desmarginalización de la población venezolana, porque Venezuela no puede seguir siendo una nación rica con una población mayoritariamente pobre.

HENRIQUE SALAS ROMER
Enfocarse hacia la microeconomía

 

Henrique Salas Römer, candidato presidencial por Proyecto Venezuela, promete un cambio estructural que permita solventar la crisis interna y aumentar la demanda de productos. También afirma que consolidará una industria eficaz y competitiva, que pueda planificar sus inversiones en un escenario de estabilidad a mediano y largo plazo

 

Aunque todavía está definiendo su programa de gobierno, Henrique Salas Römer confía plenamente en que su gestión como mandatario del estado Carabobo servirá de base para desarrollar los instrumentos legales que Venezuela necesita, si se quiere adecuar al nuevo orden económico internacional.

El candidato de Proyecto Venezuela afirma que el desarrollo económico del país sólo será posible si se aplica un cambio estructural que permita mejorar la economía interna y aumentar la demanda propia de productos.

Con una sonrisa de oreja a oreja, Salas Römer asegura que los venezolanos no han encontrado ninguna opción válida dentro de los escenarios que plantean los partidos políticos tradicionales, por lo que su candidatura se presenta como una "alternativa distinta que ofrece nuevos mecanismos para salir adelante".

Para ello propone desmitificar las cifras macroeconómicas que están sacrificando las condiciones de vida del venezolano. En ese sentido, comenta que "una divisa estable no es garantía de que la gente coma más y mejor".

Por esta razón, señala que su programa de gobierno hará énfasis en la organización social y la microeconomía. De esta manera, "recuperará la alegría perdida" y atacará los preocupaciones fundamentales que ha percibido en el electorado, tales como el alto costo de la vida, el desempleo, la inseguridad, así como el deterioro de los sistemas públicos de salud y educación.

A su juicio, la economía venezolana debe dinamizarse al mismo tiempo que lo hace el potencial humano. Por ello propone un justo equilibrio entre las labores de capital intensivo ­que dan prioridad a las máquinas sobre el hombre­ y las actividades intensivas en mano de obra, para así poder solventar el problema del desempleo sin abandonar los procesos de automatización y modernización de tecnologías en sectores claves de la economía venezolana.

Su programa macroeconómico se fundamentará, igualmente, en un equilibrio ciudad-campo, para evitar un mayor nivel de marginalidad en las grandes urbes y mejorar las condiciones de vida fuera de éstas.

 

Estabilidad garantizada

Otra base del programa de gobierno de Salas Römer es la consolidación de una industria racionalmente eficaz y competitiva, que pueda planificar sus inversiones en un escenario donde se garantice estabilidad a mediano y largo plazo.

El candidato afirma, al respecto, que el desarrollo industrial venezolano está en una etapa de profundos cambios, inmerso en un proceso de integración internacional. Por esa razón, propone concentrar su gobierno en la microeconomía, para dar prioridad a las vías de comunicación y encadenamientos (clusters) que permitan hacer más eficientes a los empresarios.

Asimismo, promete evitar nuevas sobrevaluaciones del bolívar, ya que esta situación genera un impacto negativo sobre los sectores convencionales. En su opinión, la moneda local debe ser competitiva para favorecer a los sectores con claras ventajas comparativas.

Sin caer en tendencias devaluacionistas, ni estar de acuerdo con los esquemas de junta monetaria, Salas Römer ofrece promover la estabilidad del intercambio comercial mediante la displina monetaria y fiscal.

Con estas medidas, planea consolidar los eslabones que se requieren para atinar con un estilo distinto de gobernar, con el cual se construya una nueva economía de abajo hacia arriba. Salas está convencido de que el camino del desarrollo apunta hacia la PYMI y la PYME, sectores que, a su juicio, logran expresar mejor "la creatividad de una persona que busca satisfacer una demanda y mejorar el nivel de vida del colectivo".

 

Fin de la burocracia

Una de las principales metas del candidato de Proyecto Venezuela es reducir el gobierno central, al que considera "un monstruo burocrático, ineficiente, clientelar y corrupto, que no necesita más recursos para cumplir con sus objetivos primordiales".

Asegura que Venezuela es un país con muchos ingresos, que terminan diluyéndose en las diversas perversiones de un sector público que mantiene a un millón 400 mil empleados. Sin embargo, no promete que la reducción de la nómina pública realice de un día para otro, porque primero es necesario contar con recursos suficientes para cancelar las prestaciones sociales y otros pasivos laborales.

Por otro lado, Salas Römer se muestra a favor de la transferencia al sector privado de casi todas las propiedades del Estado. No obstante, asegura que este proceso puede realizarse por vías e iniciativas distintas a las privatizaciones, como las empresas en sociedad o las concesiones.

Aunque está consciente que en Venezuela hay que generar nuevas fuentes de ingreso, el candidato no está de acuerdo con que el gobierno obtenga otros mecanismos de financiamiento distintos a la renta petrolera, ni con el aumento de impuestos que no activan la economía.

Por el contrario, está a favor de la regionalización del impuesto a la gasolina y la transferencia del IVA ­a través de la banca­ para así facilitar el proceso de descentralización. Igualmente, sostiene la tesis que los impuestos municipales compitan entre sí para favorecer a inversionistas locales y extranjeros.

 

Turismo y petróleo

Henrique Salas Römer plantea el desarrollo del turismo venezolano mediante la promoción y organización de una infraestructura eficaz, y como la principal vía para solventar el grave problema del desempleo.

Sobre este tema señala que, mientras en la industria petrolera sólo trabajan 40 mil personas, en el sector turístico se podrían generar numerosas fuentes de empleo por tratarse de una industria intensiva en mano de obra. A esto agrega que el turismo es una opción clara para lograr el equilibrio de la economía venezolana.

En relación al petróleo, afirma que el plan de inversiones de Pdvsa es el correcto, por lo que no cree en la proposición de privatizar esta empresa, que debe permanecer en manos del Estado como ocurre en la mayoría de los países del mundo.

Sobre la apertura, considera que era una necesidad de orden geopolítico no sólo para fomentar alianzas estratégicas, sino también para repartir el riesgo de la inversión petrolera ­dada su cuantía­ con empresas transnacionales.

No obstante, resalta que la industria petrolera nacional tendrá que someterse a normas de protección ambiental y tomar previsiones cuando finalice la exploración de campos, a fin de evitar que se creen nuevos cordones de marginalidad.

También hace hincapié en la necesidad de defender los mercados del petróleo venezolano, a pesar de la posición que tiene la OPEP al respecto.

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