| EL DOLAR SIEMPRE ES REFUGIO
El que los rendimientos en moneda local sean más atractivos que la tasa de interés que ofrecen las colocaciones en dólares sirve como un freno a la compra desmedida de divisas. Sin embargo, es una realidad que las colocaciones en dólares siempre son una alternativa para mantener el capital en épocas de inestabilidad y alta inflación. A pesar de los comentarios públicos que hacen los expertos recomendando la inversión en bolívares, detrás de cámara dicen que la única opción son los dólares. También refieren que el dólar actualmente debería ubicarse en unos 820 bolívares, por lo que si este gobierno corre la arruga, el próximo no tendría más remedio que devaluar.
En ese sentido, una de las opciones que ofrece el Citibank es la información necesaria y el apoyo de su infraestructura para aquellos clientes que deseen abrir cuentas en el exterior. El monto mínimo exigido para abrir una cuenta en dólares en las sucursales del Citibank en Estados Unidos es de 12 mil 500 dólares (esto es lo que exigen las leyes americanas para los ciudadanos no residentes de Estados Unidos).
El interesado debe tener una cuenta en dólares en el exterior o en su defecto presentar referencias bancarias nacionales, dos identificaciones (pasaporte y cédula), la planilla de solicitud de apertura de cuenta y un cheque en dólares por una cantidad igual o superior a la mencionada. El Citibank se encarga de enviar estos recaudos por valija a la sucursal que corresponda en EUA. A la vuelta, el depositante recibe su chequera, sus balances mensuales y tiene derecho a emitir un máximo de tres cheques y tres retiros por mes. El rendimiento, que oscila entre 1,80 y 5 por ciento anual, depende de si la colocación es un Money Market o un certificado de depósito.
También hay opciones en bancos europeos, al que acude cierta cantidad de clientes venezolanos nacidos en España o Italia y que tienen transacciones con familiares en esos países.
Otra opción es la apertura de una cuenta denominada en dólares en instituciones como Banesco y el Mercantil, cuyos rendimientos son estimados en dólares, pero entregados al cliente en el equivalente a bolívares al cambio del día en que se realice el retiro. |
| NEGOCIOS NUNCA FALTAN
El sube y baja de la economía venezolana no ha sido motivo para que los inversionistas nacionales y extranjeros pierdan interés en el país, pues la mayoría de ellos tiene como norte hacer negocios de largo aliento.
Luis Soto, director del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri), afirmó que los grandes proyectos de inversión en sectores como minería (oro y níquel) y agroalimentario se mantienen pese a la coyuntura. "Es posible que se hayan hecho ajustes, ya que la recesión afecta los costos de financiamiento", apuntó.
Adicionalmente, aunque el número de inversiones puede haber descendido ligeramente sobre lo registrado el año pasado, Soto expresó que existen nuevos proyectos en marcha. Tal es el caso de empresas chilenas y colombianas (relacionadas con la explotación de recursos naturales) que recientemente iniciaron procesos de inversión en planta; así como empresas europeas (del sector agroindustrial) que exploran posibilidades de negocios en Venezuela.
Explicó Soto que la inversión directa la de mayor alcance en el país es de largo y mediano plazo, no de seis meses, así que los problemas coyunturales son dejados de lado ante los atractivos y las condiciones de estabilidad a largo plazo.
El director de Conapri destacó que Venezuela, a pesar de sus coyunturas, ofrece atractivas tasas de rentabilidad que ningún país desarrollado puede brindar. Este es el caso de los sectores telecomunicaciones y automotor, donde las tasas de rentabilidad anuales pueden llegar hasta 30 por ciento, mientras en naciones desarrolladas este porcentaje no supera 3 por ciento.
Otras posibilidades de negocio que se observan en el mediano plazo son el establecimiento de un polo industrial siderúrgico (fundamentalmente del hierro y el acero) que está en vías de concreción en Ciudad Guayana mediante la conjunción de inversiones de empresas japonesas, venezolanas, brasileñas, mexicana, etc., en la zona, "gracias a la cercanía de fuentes de energía como el Guri y a la gran disponibilidad de minas", comentó. Este conjunto de negocios asciende a unos 3.000 millones de dólares en inversiones.
Una oportunidad importante de cara a los próximos cinco o siete años es la formación de un polo gasífero y petroquímico en el oriente de Venezuela, que implicará inversiones entre 6.000 y 7.000 millones de bolívares.
Un tercer frente es la zona industrial de Valencia, cercana al Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, donde empresas internacionales estudian establecer un centro de distribución de carga hacia Latinoamérica.
"Estos casos apuntan a convertir a Venezuela en un gran centro de negocios", comentó Soto.
Como recomendación básica para el sector privado en materia de inversiones, Soto enfatizó el gran potencial de los sectores de servicios e infraestructura y consumo masivo. |
| PULSO DE LAS INVERSIONES
Un sondeo realizado trimestralmente por Conapri y la firma MVS Investigaciones de Mercado sobre una muestra de 103 empresas (50 por ciento nacionales y 50 por ciento multinacionales) que operan en los sectores de energía/petróleo, servicios, banca y fianzas, industria pesada, agronegocios, manufactura y consultoría, reveló que la mitad de los inversionistas consultados demanda mayor seguridad jurídica como la principal condición para realizar nuevos desembolsos.
Por otra parte, 14 por ciento exige continuidad económica para invertir y 11 por ciento considera que el control de la inflación es el principal requisito para efectuar nuevas inversiones.
La misma muestra consultada revela que las actividades en las que el gobierno debería concentrarse en los meses que faltan para culminar este período constitucional son: instrumentación de una política antiinflacionaria eficaz (34%), redimensionamiento estatal (28%) y reforma judicial (24%).
Adicionalmente, los inversionistas encuestados propusieron que dentro de la oferta programática de los candidatos presidenciales deberían figurar temas prioritarios como: reestructuración del Estado (19%), plan educativo (14%), reducción de la inflación (10%), reforma judicial (8%) y plan de privatización y proyecto económico (6%). A juicio de la muestra, estas condiciones brindarían un clima positivo para el sostenimiento de las inversiones ya realizadas y para el advenimiento de nuevos capitales. |
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Oportunidades para ganarle a la recesión
La coyuntura económica ofrece posibilidades de negocios para algunos y desgracias para otros. Un grupo de expertos ofrece sus fórmulas para superar el atolladero, o en el peor de los casos, capear el temporal mientras dure
Para sobrevivir lo que resta de año el empresario debe minimizar al máximo su endeudamiento y ser eficiente en su estructura de costos, a fin de evitar impactos en los precios al consumidor final que golpeen más la demanda.
Entre tanto, el particular debe realizar inversiones de cortísimo plazo y limitar sus colocaciones de largo plazo a los sectores de bienes raíces y mercado de capitales, así como reducir en lo posible su exposición a las tasas de interés.
El profesor y analista financiero José Grasso Vecchio recomienda a los deudores de préstamos para compra de vehículos, hipotecarios y tarjetas de crédito, que no puedan liquidar de inmediato sus obligaciones, negociar sus plazos y lograr pagos especiales. Para aligerar la carga financiera también es recomendable evaluar la opción de vender algunos activos para cancelar deudas.
A la hora de endeudarse, Grasso Vecchio enfatizó que el particular no debe comprometer más de 30 por ciento de sus ingresos mensuales para la cancelación del préstamo. "Mucha gente en el 97 enloqueció adquiriendo créditos, cuyo pago ahora compromete mucho más del 30 por ciento de sus ingresos mensuales", comentó.
Tasa atractiva en bolívares
A pesar del escenario de incertidumbre política y económica, los niveles de rendimiento que ofrecen los instrumentos en bolívares hacen más atractiva la inversión en moneda local que en dólares, aunque la divisa estadounidense siempre es una alternativa a más largo plazo por ser una moneda dura que mantiene su valor en el tiempo, cosa que el bolívar no garantiza.
Los economistas consultados para este informe coinciden en que las colocaciones a la vista a corto plazo (de 30, 60 y 90 días) brindan rendimientos atractivos hasta de 50 por ciento. Las libretas de ahorro también son una opción, así como los instrumentos de cortísimo plazo (hasta siete días) para colocar el dinero.
Otra sugerencia importante para el particular es invertir en el mercado de capitales, pues actualmente las acciones de la Bolsa de Valores de Caracas están "mercadeadas" muy por debajo de sus precios efectivos. Un inversionista de cualquier nivel debería analizar ese mercado con miras a incorporarse, adquirir un portafolio a precios "envilecidos" que en corto plazo (no mayor a un año) pueden ascender vertiginosamente, generando rentabilidades muy jugosas.
Cautela con bienes raíces
El pequeño inversionista debe ser cauteloso con el manejo de sus fondos en los próximos meses. Miguel Chacón, director de la firma Velutini y Asociados Consultoría Inmobiliaria, afirmó que tradicionalmente la inversión en bienes raíces ha sido un refugio importante en procesos inflacionarios y de devaluación.
El experto señaló, sin embargo, que a la hora de invertir en este ramo hay que considerar los riesgos: de mercado (excedentes de metros cuadrados, lo que tiende a estabilizar los precios y disminuir la rentabilidad); del país (el sector inmobiliario es muy sensible a lo que sucede en términos macroeconómicos); financiero (la compra inmobiliaria comporta alto peso de capital y un altísimo apalancamiento financiero, y en la actualidad las altas tasas auspician una reducción de la demanda de metros cuadrados y precios deprimidos). Igualmente, hay riesgos institucionales (los particulares que estén en fase de precompra de inmuebles deben evaluar la seriedad y solvencia del grupo promotor); y de liquidez (es muy complejo hacer líquido un inmueble a corto plazo).
Chacón aconsejó invertir en inmuebles si el particular está dispuesto a mantener este bien al menos por dos años, porque en momentos como los actuales hacer líquido un bien inmobiliario es muy difícil en el corto plazo. "Si lo logra vender en menos de seis meses muy probablemente deberá colocarlo por debajo de su precio de mercado, con lo que perdería dinero. Si el inversor está dispuesto a quedarse con ese bien en el largo plazo, hará un buen negocio, porque estará comprando una propiedad a bajos precios para colocarla en el futuro a un valor muy superior", explicó.
En referencia a los empresarios del sector inmobiliario, Chacón distinguió dos grupos: el promotor que tiene oferta efectiva (inmuebles con derecho de habitabilidad) y promotores en fase de construcción. Para los primeros el panorama es difícil, porque se encuentran en el torbellino de la crisis con una demanda disminuida y costos de financiamiento altos. Chacón recomendó la colocación inmediata de estos bienes, vulnerando inclusive la rentabilidad del proyecto. Es importante destacar que los inmuebles menos afectados en materia de demanda son los ubicados en urbanizaciones de alto nivel como Campo Alegre, Valle Arriba, Lomas de la Lagunita, La Castellana, etc.
Para el promotor que posee inmuebles en fase de construcción, el ejecutivo sugiere la realización de una preventa intensa para llegar a equiparar los gastos ya efectuados con los ingresos que se perciban por los metros cuadrados construidos. Recomendó que los metros cuadrados por edificar se aguanten como inventario para colocarlos cuando el escenario sea más favorable; es decir, al menos dentro de dos años.
Eficiencia y más eficiencia...
Para las empresas, la crisis económica es todo un rompecabezas, y para superarla deben agudizar su ingenio y creatividad.
Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, recomienda al sector industrial:
- Revisar su oferta de productos a fin de reducir la fabricación de aquellos que sean más sensibles a los vaivenes y dedicarse a producir los menos afectados por la recesión, como son los de consumo masivo.
- La reducción de personal y de salarios no son la manera para enfrentar el problema. Lo que debe hacerse es aumentar la competividad.
- Acentuar el proceso de diferenciación de los productos (añadir valor agregado) para que el consumidor prefiera el artículo nacional al importado.
- Mejorar la calidad de servicio y de distribución. León considera que es vital instrumentar una agresiva estrategia de distribución donde el industrial se acerque a sus comerciantes y defienda sus anaqueles, porque la oferta de productos de la competencia es cada vez más grande.
- Revisar la estrategia de empaques para buscar aquellos que mejor se adapten a la realidad de los venezolanos.
- Continuar con el manejo eficiente de los inventarios y las finanzas, elementos aprendidos por la industria gracias a crisis financiera anterior.
- Reducir al máximo el endeudamiento de corto plazo.
Por su parte, Joseph Saade, vicepresidente de la firma Datos Information Resources, sugiere a los empresarios:
- Ser cautelosos a la hora de instrumentar políticas de precios. Evitar incrementos por encima de la inflación para mantener participación en el mercado.
- Concentrarse en buscar oportunidades en nichos de mercado segmentados, que han sido poco competidos en el pasado.
- Profesionalizar la fuerza de ventas hacia el manejo de cuentas claves y conceptos de gerencia de categoría.
El coordinador del Centro de Finanzas del IESA, Carlos Jaramillo, consideró que para que cada empresa pueda establecer su estrategia ante la crisis, debe evaluar dos aspectos: su ubicación (cuál es su poder de negociación dentro del mercado) y la evaluación de las cuentas de su balance.
Las empresas que mejor posicionadas estén en el mercado tienen mayor poder de negociación: pueden alargar plazos, aumentar precios sin afectar su mercado, disponer de alternativas de financiamiento distintas a las bancarias, etc. Entre tanto, las firmas menos favorecidas en este aspecto deben dar créditos de manera agresiva, evaluar la opción de vender activos a corto plazo, depender de aportes de capital de los socios o préstamos de los suplidores.
Este panorama, que es negativo para las pequeñas empresas, implica una oportunidad de negocio para el sector financiero que debería idear fórmulas para asistir crediticiamente a este segmento de la industria.
Explicó Jaramillo que las empresas que más sufren en la actualidad son la de consultoría, publicidad, tintorerías, servicio de domésticas, etcétera, porque la crisis comporta cambios en los patrones de consumo. Aunque para algunas organizaciones esta coyuntura luzca insalvable, otras saldrán fortalecidas o se verán obligadas a mudarse a otra rama de negocios que resulte más oportuna frente al escenario actual.
Jaramillo observa posibilidades de negocios en el segmento de empresas de servicios para las personas de la tercera edad, sector de la población actualmente desasistido; en fuentes de entretenimiento que sean económicas; en compañías pequeñas de servicios de pintura, limpieza, computación y logística que puedan dar servicios mediante contrato a organizaciones grandes. |