Regresar a las raíces

El economista y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Central, Oswaldo Ron, descubrió que al montar la oficina en su hogar, su presupuesto de gastos, la administración del tiempo y su relación con los clientes mejoraron significativamente.

Este profesional aseguró que cada vez más el hombre regresa a sus orígenes, cuando el trabajo y el hogar estaban ubicados en el mismo sitio, como era la sociedad antes que fuera creado el capitalismo.

Relató Ron, presidente de Consepi (Consultores en Proyectos Integrales y Economía), graduado en el año 1973, que durante diez años estuvo trabajando en una oficina; pero pasado ese tiempo la oficina se le convirtió en una carga, ya que la mayoría de sus clientes estaban en el interior y constantemente debían trasladarse de un sitio a otro, por lo que el local siempre estaba solo.

Comentó que, en un principio, tener una oficina propia era la salida lógica, pues cuando se es consultor es muy importante que los potenciales clientes sepan que se posee una sede física. Por eso Ron no recomienda al principiante montar su oficina en la casa, a menos que ya tenga una cartera de clientes conocidos.

La idea de operar su empresa desde la casa la puso en marcha en el año 1989 cuando el uso de los computadores comenzó a popularizarse. Para instalarse tuvo que invertir alrededor de un millón y medio de bolívares (a costos actuales) en la adquisición de equipo de aire acondicionado y dos computadores personales (clones). Más adelante adquirió una computadora tipo lap-top para llevar en sus viajes.

Ron aconseja al interesado en trabajar desde su casa que cree un espacio con todas las comodidades de un centro de trabajo: iluminación adecuada, ventilado, espacioso, ubicación estratégica, etc.

"Para mí, operar desde mi casa es lo más conveniente, porque 20 por ciento de mi tiempo lo empleo buscando información que puedo obtenerla vía Internet, sin desplazarme de mi domicilio", apuntó.

Alerta que es muy importante evitar que la rutina de la oficina invada los espacios del hogar. Para ello aconseja como mínimo disponer de una biblioteca que pueda ser destinada a las actividades propias del trabajo.

 

Sicología hogareña

Para Carmen Scotto, sicóloga clínica que labora en el campo de la consultoría, trabajar desde el hogar le ha permitido mantenerse activa y a la vez no descuidar el desarrollo de sus dos hijos pequeños. Desde hace tres años labora desde su casa, para lo cual debió invertir en la adquisición de un fax-módem, la actualización de su procesador personal para convertirlo en Pentium con acceso a Internet y una fotocopiadora.

Scotto destacó que trabajar desde su hogar le evita perder tiempo en colas de tráfico inútiles, puede atender de manera personal problemas de tipo doméstico y le permite mantenerse en contacto con la dinámica de la consultoría, y que las desventajas de este esquema laboral son que el espacio hogareño se encuentra limitado para recibir visitas y se corre el riesgo de mezclar los asuntos laborales con la dinámica familiar.

Esta sicóloga recomienda crear espacios funcionales, que la familia respete el horario de trabajo, laborar en horas que no coincidan con la rutina hogareña (ella ha encontrado que trabajar de cinco a siete de la mañana, cuando todo está en calma, es tan productivo como hacerlo ocho horas seguidas), dejar que la contestadora atienda las llamadas y diseñar la oficina de manera tal que una vez culminadas las labores, pueda separarse totalmente del ambiente hogareño.

Scotto aconsejó seleccionar un mobiliario que permita cerrar todo a la vista una vez que se acabe la rutina laboral. También es recomendable tener espacio para archivar, ya que de esta manera se evita tener documentos regados por la sala y los cuartos.

Apuntó que para el profesional que no tiene familia ni hijos pequeños esto es mucho más sencillo, pero destacó que el secreto está en organizarse. También aseguró que trabajar desde la casa le permite manejar hasta 5 y 6 proyectos simultáneamente.

 

Comunicación eficaz

El profesor y comunicador social Enrique Castejón Lara decidió hace cuatro años montar su oficina en la casa. Anteriormente, Castejón, quien comparte el ejercicio de la profesión con las labores de director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, operaba su empresa ECL Comunicaciones desde una oficina; pero al percatarse que una vez hechos los contactos iniciales, la gente no requería acudir a su oficina y que el gasto en local era innecesario, decidió mudar su oficina al hogar.

Este cambio le produjo beneficios, ya que podía ser más competitivo y reducir gastos como alquiler, luz, etc. Profesionalmente, también le convino porque el operar desde su domicilio le facilitó la producción de los artículos de prensa, ya que no perdía tiempo trasladándose. Castejón trabaja con otros tres periodistas a su cargo. Estos profesionales se integran entre sí con sus computadoras en red, vía Internet, telefónicamente o por fax; sin embargo, los "cuarteles generales" están en la casa de Castejón.

Este profesional tiene 28 años trabajando en el periodismo, de los cuales 15 años los ha dedicado al periodismo institucional, donde mantiene una cartera fija de cuatro clientes más otros tantos ocasionales.

Para poder instalar la oficina en el hogar este comunicador habilitó un cuarto que es utilizado de manera mixta (como dormitorio y oficina). Allí tiene un computador personal, dos impresoras láser a color, un escáner y un teléfono. En otro cuarto funciona la segunda computadora con CD-ROM externo, fax-módem, impresora de matriz de punto y la fotocopiadora. Explicó que para arrancar tuvo que invertir cerca de un millón y medio de bolívares.

En total el espacio dedicado a la oficina ocupa 20 metros cuadrados de toda la superficie del apartamento. A su juicio, la gran limitación de laborar desde el hogar es la relación con los mensajeros, toda vez que vive en una zona residencial retirada de las áreas comerciales.

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