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Adquirir un inmueble en alguna zona turística del país es un negocio que reporta una serie de beneficios para el propietario, además de resguardar su patrimonio contra la inflación y la devaluación. Como la preferencia de los venezolanos a la hora de vacacionar se orienta hacia destinos de playa, más de 90 por ciento de los desarrollos inmobiliarios de este tipo se ejecutan en esos ambientes. Las zonas de mayor auge y revalorización son: Margarita, Puerto La Cruz, el eje Morrocoy-Tucacas Chichiriviche, Río Chico e Higuerote y el litoral central. Mérida es la opción más solicitada para quienes prefieren una casa de montaña Invertir en bienes raíces es, a la larga, el negocio por excelencia, bien sea que el momento de la compra se presente en un período de crecimiento económico o en época de vacas flacas. Y para quien ya tiene su vivienda principal, el negocio de adquirir una segunda (o tercera) propiedad en una zona vacacional es aún mejor, pues le ofrece tres beneficios: la posibilidad de disfrutar de un inmueble en el área turística de su preferencia, la alternativa de alquilarlo por períodos prolongados o solo en temporadas de vacaciones, y la posesión de un bien "resguardo", que protege su inversión contra los embates de la inflación y la devaluación de la moneda. Si bien se espera una baja en la venta de propiedades vacacionales en 1998 (producto de un período de recesión económica con tasas de interés inhibitorias), esa caída coyuntural será menor que la del sector inmobiliario en general, donde se pronostica una contracción de 50 por ciento en relación a las ventas registradas en 1997. Sin embargo, Arnold Moreno, promotor inmobiliario y ex presidente de la Cámara que agrupa ese sector, señala que, tradicionalmente, en los períodos de crisis económica se enfatiza la tendencia de los venezolanos de hacer turismo interno, lo que favorece el desarrollo de ciertos polos ya formados como Margarita y Puerto La Cruz, y, en cierta forma, materializa la intención de compra de inmuebles en esas zonas por parte de individuos pertenecientes a segmentos socioeconómicos que no se ven tan afectados por la recesión. Antonio Roselló, presidente de Cedinfor (centro de promoción inmobiliaria), coincidió con la apreciación de Moreno. "Las circunstancias económicas del país han afectado parcialmente la venta de inmuebles, lo que se nota en la reducción del número de transacciones, pero es una situación coyuntural. El venezolano sabe que lo más seguro es invertir en bienes raíces, y quienes ya tienen vivienda se plantean dos opciones: adquirir una segunda para alquilarla (o engordarla), o comprar una propiedad en alguna zona turística y disfrutarla", comentó Roselló. En todo caso, sea o no en este momento, promotores inmobiliarios consultados por DINERO coinciden en que invertir en una propiedad vacacional en Venezuela es un negocio seguro y rentable. Dónde hacerlo es cuestión de criterio y gusto personal.
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Diseño de página por Alcides León. Ultima actualización Junio 1998.