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Vehículos resguardados |
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Actualmente, las pólizas de seguro en el ramo automotor manejan una tasa que oscila entre 4,5 y 13 por ciento, dependiendo de la cobertura, la edad y el tipo de automóvil que se desea asegurar
Hasta hace algunos años la tendencia en materia de seguros de automóviles era que las tasas subían por causa de la inflación, generando un mayor costo por concepto de prima a los clientes y una reducción considerable en el monto asegurado por vehículo. Desde 1996 esta relación se invirtió debido a la mayor competitividad que existe en el mercado nacional, lo cual permitió disminuir las primas para quienes deciden resguardar su vehículo con pólizas que brindan una cobertura más amplia. A esto hay que agregar que, al no existir ningún tipo de normativa por parte de la Superintendencia de Seguros para regular el sector automotor, las tasas varían de acuerdo a las características del mercado y la cartera de clientes de cada compañía. Hasta ahora, sólo hay un elemento común entre todas las aseguradoras: el tiempo de vida que debe tener un vehículo para poder asegurarlo. En este sentido, el seguro está garantizado para todos los vehículos nuevos y usados que no excedan de diez años de antigüedad. No obstante, y como lo explicó Germán Pando, corredor de seguros, hay casos especiales donde se aseguran vehículos de más de diez años, siempre y cuando cumplan con los requisitos de aquellos que están comprendidos en el lapso 1988-1998. "Para establecer tasas de seguros en automóviles, las compañías aseguradoras clasifican a los vehículos en particulares y rústicos. Esta distinción se realiza porque los rústicos son más susceptibles al robo, por lo que sus tasas tienden a ser más altas que las aplicadas a vehículos particulares", aclaró. Otro factor importante a la hora de establecer el monto del seguro tiene que ver con el tipo de póliza seleccionada por el cliente. Según Pando, en estos momentos en el mercado venezolano existen dos tipos de póliza para seguro automotor: contra todo riesgo y pérdida total. "En el primer caso, la compañía cubre el vehículo frente a incendios, choques, volcamientos, robos y cualquier suceso que afecte su operabilidad. La póliza de pérdida total, cada vez más en desuso, sólo cubre robos o choques que ocasionen daños al vehículo cuyo costo de reparación supere 70 por ciento de la suma asegurada. En este último caso, la aseguradora se queda con el vehículo", agregó.
Nuevos y usados Si bien las pólizas para automóviles nuevos y usados se manejan sobre la base de un mismo período (un año), los cálculos de las tasas difieren dependiendo de cada caso. "Para establecer el monto de las pólizas en vehículos nuevos debe emplearse el valor de factura emitido por el concesionario. En el caso de vehículos usados, la póliza se establece de acuerdo al valor del vehículo en el mercado, que puede ser definido por la compañía a través de investigaciones propias", indicó. Explicó Pando que las aseguradoras también suelen valerse de estudios de empresas particulares, que realizan un listado de precios que incluye todas las marcas y modelos de vehículos en los últimos diez años. "Si bien el valor aportado por estas investigaciones es la base de cálculo de la póliza para carros usados, existe cierta flexibilidad o posibilidad de que la empresa le otorgue un valor más justo al vehículo", aclaró. El corredor refirió que, aunque las listas realizadas por compañías especializadas se efectúan anualmente, las aseguradoras realizan ajustes mensuales del valor del vehículo para contrarrestar el efecto inflacionario y sus consecuencias en el aumento de precios de los vehículos en el mercado. "Actualmente, las tasas promedios manejadas para vehículos particulares oscilan entre 6 y 12 por ciento en el caso pólizas de todo riesgo, y entre 4,5 y 7 por ciento para pólizas de pérdida total. Para los rústicos, segmento en el cual ya no se dan pólizas de pérdida total, la tasa oscila entre 8 y 13 por ciento", puntualizó. |